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septiembre 16, 2013
septiembre 12, 2013
15 son demasiados años para cinco inocentes tras las rejas.
15 son
demasiados años para cinco inocentes tras las rejas.
Por: Héctor
Arturo (Periodista cubano).
Este 12
de septiembre se cumplirán 15 años del
encarcelamiento injusto de cinco jóvenes cubanos en Estados Unidos, y
cuyo delito probado y confeso fue haber penetrado las filas de la mafia
terrorista anticubana radicada en Miami, para evitar con sus informes nuevos
crímenes contra el pueblo cubano, el estadounidense y de otras naciones del
Planeta.
La
historia de este bochornoso episodio es digna de un filme policíaco: estos
valientes, de forma absolutamente altruista y desinteresada, lograron
infiltrarse en los grupos más recalcitrantes, extremistas y criminales de
origen cubano, que se mueven en Miami con absoluta libertad e impunidad,
amparados, entrenados, financiados, dirigidos, alimentados y hospedados por
todos los gobiernos yanquis que han ocupado la Casa Blanca desde el Primero de
Enero de 1959, fecha del triunfo de la Revolución Cubana.
A
riesgo de sus propias vidas, enviaron a Cuba informaciones que propiciaron la
detección a tiempo de actividades terroristas, como las que ya habían realizado
durante largos años, y que han ocasionado la muerte de más de tres mil cubanos
y heridas y graves secuelas a otros tantos, además de los cuantiosos daños
materiales.
Bombas,
incendios, atentados, asesinatos de jóvenes alfabetizadores, de campesinos y
obreros, de humildes pescadores, introducción de armamentos y explosivos en
Cuba y de epidemias como las del dengue hemorrágico que causó la muerte de 151
personas, de ellas 101 niños menores de cinco años de edad, figuran en la
macabra lista de horror fraguada por estos asesinos en serie, con base en
Miami.
Asimismo,
estos mafiosos que han dejado enanos a Al Capone, Meyer Lanski, Santos
Traficanti y otros hampones, diseminaron en suelo cubano la epidemia de la
fiebre porcina africana y plagas contra cultivos como la papa, la caña de
azúcar, el tabaco y el café, entre otros.
René
González, Fernando González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández y Antonio Guerrero
expusieron sus valiosas y valientes vidas dentro de estos delincuentes comunes,
e informaron a las autoridades cubanas de los movimientos y planes terroristas
que se fraguaban en Estados Unidos contra Cuba y otras naciones que mantienen
relaciones con la Mayor Isla del Caribe.
Todas
estas informaciones, en gesto de buena voluntad, fueron puestas por Cuba a
disposición de las máximas autoridades de Estados Unidos, mediante una
delegación del Buró Federal de Investigaciones (FBI), que viajó a territorio
cubano con tales fines, casi al final del segundo mandato de William Clinton.
Asombrados
ante tal cúmulo de abrumadoras denuncias, el Gobierno de Estados Unidos decidió
actuar, y para ello cometió el lamentable error de poner la investigación de
los hechos y nombres en manos del Jefe de la Oficina del FBI en La Florida, el
puertorriqueño Héctor Pesquera, incondicional aliado y cómplice corrupto de los
mafiosos anticubanos de Miami.
En
aquellos momentos, los secuaces de Osama Bin
Laden se entrenaban como pilotos de aeronaves de gran porte con las
cuales cometieron el horrible atentado contra las Torres Gemelas.
Ante
las narices de los oficiales del FBI, incluso con informes contra estos
elementos de Al Qaeda suscritos por agentes especializados, los terroristas
árabes jamás fueron molestados , sencillamente porque Pesquera y sus tropas
andaban como perros sabuesos detrás de los que habían suministrado las
informaciones de la mafia anticubana, que eran, y son aún, “los terroristas
buenos de Estados Unidos”.
Cerrado
el cerco, en la noche del 12 de septiembre de 1998, René, Ramón, Fernando,
Gerardo y Antonio fueron arrestados, esposados, empujados y conducidos a las
mazmorras de la Jefatura del FBI en Miami, y hasta hoy se mantienen en prisión.
Desde
la fecha de su detención, y hasta casi el momento del inicio de la farsa
judicial en la cual fueron injustamente condenados, los mantuvieron 17 meses en
“solitario”, el tristemente célebre hueco de las prisiones yanquis,
incomunicados del mundo, incluso de sus propios abogados defensores.
A estos
letrados se les impidió el acceso al sumario, a las acusaciones y a otras
pruebas presentadas por la Fiscalía.
Los
terroristas miamenses se dieron a la tarea de filmar y fotografiar todos los
movimientos, placas de autos, números de residencias y telefónicos de los 12
miembros del jurado, que amenazados y atemorizados, declararon culpables a
estos cinco jóvenes cubanos, de delitos que jamás pudieron ser probados,
sencillamente porque eran absolutamente falsos.
Acusados
de espionaje y de conspiración para cometer espionaje y asesinato, la defensa
fue destruyendo uno por uno todos los alegatos del Gobierno, que dicho sea de
paso, pagó cientos de miles de dólares a periodistas cubanos radicados en
Miami, para que escribieran contra los acusados y crearan en Miami lo que el
letrado Leonard Weinglass calificó como “una tormenta perfecta”.
Declararon
ante el Jurado almirantes y generales, ex ayudantes presidenciales, altos ex
funcionarios de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el de Defensa, y todos
negaron que estos cinco jóvenes cubanos hubieran realizado actos de espionaje
contra Estados Unidos.
La
jueza Joan Lenard le negó a la defensa la solicitud de trasladar este juicio
hacia otra sede fuera de Miami. Donde la mafia anticubana controla todo un
ambiente de odio y de terror.
Para
colmo de la desvergüenza de la justicia estadounidense prohibió rotundamente
que la fiscalía retirara uno de los cargos más importantes, el de conspiración
para cometer, orquestado contra Gerardo Hernández. Los fiscales, simplemente
argumentaron que no tenían pruebas para sustentar tal acusación. Pero la señora
Lenard dijo que no, que había que mantener ese cargo, el cual, al final, le
sirvió para imponer a este acusado una sanción típica de la Edad Media: dos cadenas
perpetuas, más 15 años de prisión.
Los
cinco fueron condenados a largas penas de cárcel, que incluían otras cadenas
perpetuas.
La
cláusula final de cada sentencia es harto elocuente de la protección que
brindan las autoridades yanquis a los terroristas de origen cubano radicados en
Miami. Señala el documento que una vez en libertad, a los sancionados les está
totalmente prohibido frecuentar o acercarse a lugares donde se reúnan grupos
que eufemísticamente esta señora califica de “violentos”.
Es
decir: ustedes, sancionados por mí debido a que molestaron a mis terroristas
buenos, no podrán acercarse jamás a estos, o los vuelvo a poner tras las rejas.
Dos de
los cinco, René y Antonio, son ciudadanos estadounidenses. Ambos, tras ser
liberados, tendrían que permanecer en “libertad vigilada” en Estados Unidos
durante tres y cinco años, respectivamente, algo que es totalmente
incongruente, pues lo correcto hubiera sido determinar su inmediata expulsión
del país.
Tras
cumplir minuto a minuto su sanción de 15 años de privación de libertad, René
González se vio obligado a permanecer por dos años en Estados Unidos, hasta que
se le aceptó regresar a Cuba a cambio de renunciar a su ciudadanía
norteamericana.
Pero
hay otras sanciones que no se plasman en los legajos del tribunal: las
impuestas a los familiares, a los que continuamente se les niegan los permisos
para visitar a sus seres queridos en las cárceles donde se encuentran
recluidos, separadas por miles de kilómetros entre una y otras.
Adriana
Pérez, la esposa de Gerardo Hernández, jamás ha podido visitar a su amado,
porque las autoridades yanquis la consideran un “peligro para la seguridad
nacional de Estados Unidos”, al igual que hicieron a los pequeñines del grupo
de teatro infantil La Colmenita y antes al anciano trovador Ibrahim Ferrer, a
quien le impidieron presentarse a recoger su merecido premio Grammy.
En el
año 2005, el Comité de Naciones Unidas para Detenciones Arbitrarias, exigió al
Gobierno de Estados Unidos la celebración de un nuevo y justo juicio, toda vez
que el acto judicial en el cual fueron condenados fue una ensarta de
violaciones de las propias leyes estadounidenses.
Después,
once Premios Nobel suscribieron solicitudes dirigidas a las autoridades
judiciales estadounidenses, clamando por un juicio justo y la libertad
inmediata de los Cinco, pero dichos documentos fueron convertidos por los jueces en papel
sanitario.
Toda
una burla a la Justicia, a las propias leyes de Estados Unidos, a prestigiosos
intelectuales y científicos, y a la Humanidad toda. En su proverbial histeria
anticubana, Washington es ciego, sordo y mudo ante reclamos universales.
¿Qué
haremos entonces los que tenemos dignidad, decoro y vergüenza en este convulso
mundo que los yanquis se antojan que es suyo?
¿Nos
cruzarnos de brazos?
¿Esperamos
sentados y en calma a que estos jóvenes se conviertan en ancianos tras las
rejas?
¿Aguardaremos
en silencio a que Gerardo muera y resucite dos veces y que después tenga que
cumplir otros 15 años, como estos transcurridos desde su detención hasta hoy
para que vuelva a ver la luz del sol?
Al
menos yo no estoy dispuesto a tanta cobardía, pues me sentiría cómplice de una
aberración de la justicia: poner en prisión a cinco inocentes, y permitir que
se paseen libre e impunemente por las calles y bares yanquis verdaderos
terroristas confesos como Luis Posada Carriles, autor del estallido en pleno
vuelo de un avión de Cubana de Aviación, sobre las aguas de Barbados,
abominable sabotaje que causó la muerte de sus 73 ocupantes, entre ellos
jóvenes deportistas cubanos que regresaban a la Patria tras conquistar todas
las medallas de oro en un campeonato panamericano de esgrima.
Acciones
como esta fueron impedidas por los Cinco Héroes Cubanos, pues entre los
macabros planes de los terroristas miamenses estaba, en primer orden, hacer
estallar otras aeronaves cubanas o de otras naciones que realizaran vuelos a
Cuba.
El
presidente Barack Obama, Premio Nobel de la Paz, tan ocupado en guerras de
exterminio para apropiarse de las riquezas energéticas y geoestratégicas del
Medio Oriente, puede con una simple firma poner en libertad a Gerardo, Ramón,
Fernando y Antonio.
Pero
Obama es cobarde y teme ser asesinado como ya lo fue John F. Kennedy, por estos
mafiosos mal paridos en Cuba, que “casualmente” estaban en Dallas en los
instantes del magnicidio de noviembre de 1963.
Obama
sabe que esta banda de criminales a sueldo de la CIA y asesinos en serie
confesos sí matan a cualquiera, como ya hicieron con el ex canciller chileno
Orlando Letellier y su secretaria, la joven estadounidense Ronnie Moffit, a
escasos 200 metros del Capitolio de Washington, en pleno mediodía.
Estos bandidos
son los mismos que dirigieron y asesoraron la inolvidable Operación Cóndor en
países de Suramérica, mediante la cual decenas de miles de hermanos fueron
horriblemente asesinados y todavía hoy, de vez en vez, se encuentran algunos
huesos de desaparecidos.
Son los
mismos que llevaron la muerte y el dolor de su guerra sucia contra Nicaragua,
cuando negociaron armar a las bandas contras con los dólares que obtenían a
través del narcotráfico, todo dirigido y autorizado por la Casa Blanca y la
CIA.
No es
hora, pues, de rogar ni implorar, sino de reclamar y exigir:
“Mr.
Obama, recuerde que usted lleva puestos pantalones; aprenda a usarlos si no
sabe, y acabe de una vez por todas de poner en libertad a los Cinco Héroes
Antiterroristas cubanos.
“Ni
siquiera le voy a solicitar que encarcele y juzgue a Posada Carriles y a sus
secuaces terroristas; déjelos libres y cuídense, y recuerde aquello de cría
cuervos y te sacarán los ojos… Ojalá no lo dejen a Ud. tuerto o ciego.
“Haga
lo que tiene que hacer, porque las leyes de su país se lo permiten, y al menos
por un segundo de su controvertida y pendeja existencia sea casi digno del
Premio Nobel de la Paz, que le deben haber conferido los ilustres caballeros
encargados de tales honores en medio de una orgía de vinos y de whisky.
“Recuerde,
aunque Ud. ahora esté en la Casa Blanca, que su origen está en las praderas
africanas, o en las calles de Harlem y del Bronx, y tenga co…raje para liberar
a los Cinco. ¡Pero no mañana, sino hoy mismo! ¡Ya!”.
Y para
finalizar, como dudo mucho que Mr. Obama haga lo que tiene y debe hacer, me
despido con una décima inspirada en los Cinco Héroes Antiterroristas Cubanos y
los tres presidentes yanquis involucrados en su detención, farsa judicial,
condenas y ensañamiento:
Clinton
los puso en prisiones
y Bush,
loco de remate
cometió
otro disparate
al
arreciar sus sanciones.
Concederles
sus perdones
lo
puede el Nobel Mulato,
pero yo
pienso hace rato
que
Bill Clinton, Bush y Obama,
duermen
en la misma cama
y comen
del mismo plato…
septiembre 09, 2013
Síntesis y conclusiones del Taller de Lectura Nº 53
Mensajes de Fidel
“No luchamos por
gloria ni honores; luchamos por ideas que consideramos justas”
Texto de la intervención
del líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro
Ruz, durante la Sesión de Constitución de la VIII Legislatura de la Asamblea
Nacional del Poder Popular, el 25 de febrero de 2013, donde agradece al pueblo
por elegirlo como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.
Hace un recuento histórico de la Revolución cubana desde el triunfo hasta las
abnegadas misiones internacionalistas, que con la victoria de Cuito Cuanavale
se logra la eliminación del odioso sistema racista en Sudáfrica. Menciona la
crisis de octubre cuando la nación estuvo a punto de convertirse en un campo de
batalla nuclear, el desembarco de una expedición mercenaria entrenada, armada y
escoltada por la Marina de Estados Unidos en Bahía de Cochinos. La tarea
emprendida después del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, fue una lucha
de clases que generó la escuela política más eficiente que ha tenido el país, y
donde todos hemos sido alumnos de esa escuela. La humanidad ha entrado en una
etapa única de su historia. Los últimos decenios no guardan relación alguna con
los miles de siglos que la precedieron. En los últimos doscientos años la
población mundial se multiplicó por siete, alcanzando ahora la cifra de más de
siete mil millones de habitantes, donde la ciencia y la tecnología están muy
lejos de alcanzar a cubrir los nuevos ritmos de las necesidades vitales para
toda la población.
“Carta del
compañero Fidel a los Jefes y Vicejefes de las delegaciones que visitan nuestro
país con motivo del 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos
M. de Céspedes”
En este segundo
texto referido al sesenta aniversario del asalto al regimiento del Moncada en
Santiago de Cuba y al cuartel Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, Fidel
reflexiona acerca de las acciones llevadas a cabo, que si bien no fue un acto
improvisado, hubiera sido mucho más realista y más seguro iniciar aquella lucha
por las montañas de la Sierra Maestra, donde pocos años después con menos de
300 combatientes, en 70 días de incesante lucha se derrotó la ofensiva de más
de 10 mil hombres de las fuerzas élites batistianas, mencionando que los
pueblos siempre encontrarán las formas más
adecuadas de lucha. Recuerda especialmente Fidel, el gesto del teniente Pedro
Sarría cuando después de la acción del Moncada salva su vida bajo la consigna
de que “las ideas no se matan”. Finalmente concluye la carta repitiendo lo que
él ya denunciara en la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente, de
Río de Janeiro en el año 1992, que una especie estaba en peligro de extinción:
el hombre, ya que hoy no solo las armas nucleares sino también el Cambio
Climático es el peligro más inminente que en menos de un siglo puede hacer
imposible la supervivencia de la especie humana.
En el transcurso
del posterior debate, al analizar los textos se destacó la importancia de nuestros
Talleres de Lectura ya que nos permiten comprender hechos históricos y analizar
la problemática de la política actual, permitiendo la formación de conciencias
para emprender acciones concretas. Se destaca el valor que tuvieron los jóvenes
que organizados como “La juventud del centenario” tomaron la decisión de atacar
el Moncada. Se valoró la autocrítica de Fidel al admitir que con la experiencia
alcanzada, hubiera sido más realista y más seguro haber iniciado aquella lucha
por las montañas de la Sierra Maestra. Al analizar las conductas actuales del
gobierno de los Estados Unidos frente a las amenazas de una inminente invasión
militar a Siria, surgió la pregunta: ¿cómo pueden ser así? ¿qué pasa con sus
conciencias?. Se valoró el ejemplo del pueblo de Colombia que hoy ya está en su
veinte día de paro nacional, luchando en unidad contra las políticas
neoliberales de su gobierno, manifestando que el problema radica en los
tratados firmados, los Tratados de Libre Comercio (TLC), y la injerencia de la
multinacional MONSANTO en el control de sus cultivos. Esto demuestra que los
colombianos han adquirido un importante nivel de cultura política. Se destacó
también la cada vez mayor vigencia que tiene la denuncia que efectuara Fidel en
el año 1992 en La Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y
Desarrollo, cuando dijo: “Una importante
especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva
liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.
Finalmente se
convino en abordar para el próximo Taller de Lectura, que como será en el mes
de octubre y en el marco del 46 aniversario de la caída en combate del Che en
Bolivia, el texto de Ernesto Che Guevara: “Notas para el estudio de la
ideología de la Revolución cubana”, publicado en octubre de 1960 en la Revista
Verde Olivo de Cuba.
Grupo
Bariloche de Solidaridad con Cuba, 7 de septiembre de 2013
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