marzo 06, 2018

Nosotros



Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba

1993 - 25 ANIVERSARIO - 2018

Su formación

En agosto de 1993 viajaron a Cuba cuatro docentes de Bariloche, para asistir a un Congreso Pedagógico, que se llevó a cabo en la ciudad de Camagüey.

A su regreso ofrecieron una charla informativa, abierta a la comunidad, acerca del excelente sistema de educación en Cuba, planteando las necesidades y carencias del pueblo cubano, como resultado de la grave situación económica que vivía la Isla, por el inhumano Bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, agravado por el inicio del Período Especial, debido a  la desintegración del campo socialista y de la propia Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Por iniciativa de algunos asistentes a la charla, surgió la voluntad de ser solidarios con el Pueblo Cubano, y así el 20 de octubre  de  1993  se constituyó el Grupo Bariloche de Solidaridad con   Cuba,   con   la finalidad  de difundir en nuestro país la realidad cubana, favoreciendo el intercambio cultural y científico, considerando que defender la soberanía de Cuba es defender nuestra propia soberanía, basada en el principio de la libre autodeterminación de los pueblos.

También se incorporó como lema del Grupo la frase de José Martí:



“Buscamos la solidaridad no como un fin, sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.”

En sus inicios, el Grupo trabajó intensamente para recaudar elementos, que luego fueron enviados a Cuba,  con  el  fin  de ayudar a cubrir algunas   de  sus   necesidades. A lo largo de toda su trayectoria, el Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba llevó a cabo tareas de difusión de los éxitos alcanzados por la Revolución para su pueblo, fomentando charlas y debates, especialmente con la presencia de gente cubana, que visita nuestra ciudad.

En la actualidad el Grupo, entre otras actividades, organiza reuniones públicas con proyección de películas, o presentación de audios y textos con contenido histórico y actual, relacionados con la evolución de los acontecimientos en la Isla, favoreciendo el posterior debate.

Por una emisora local difundimos noticias de actualidad, política, cultura, salud, con toda la música y la vida cubana:

“Cuba y Nosotros” por “FM Gente de Radio” en el 90.3 de su dial,
los martes de 19 a 20 hs, y que se retransmite los jueves de 10 a 11 hs.

Nuestro compañero Víctor C. Rocchi mantiene actualizado el Blog del Grupo en la página web:

baricuba.blogspot.com

donde se difunden todas nuestras actividades.

El Grupo también promueve y coordina todos los primeros sábados de cada mes, desde las 17 a las 19 hs, un Taller de Lectura como un espacio de formación política y cultural, donde se abordan temas sobre Cuba y su Revolución, con un posterior debate en base al texto abordado. Los textos, la síntesis y las conclusiones de los Talleres se devuelven a cada participante por mail y/o en forma impresa.

Coordina, asesora y organiza dos Brigadas anuales de Solidaridad con Cuba, una en enero y otra en mayo, para delegaciones regionales que quieran viajar a visitar la isla. Para ello se realizan charlas con videos relacionados a las Brigadas y con mucha información acerca de Cuba.

Integra la organización Regional de Solidaridad con Cuba “Camilo Cienfuegos” junto a otras organizaciones hermanas de la zona (El Bolsón, San Martín de los Andes Cutral – Co / Plaza Huincul y Neuquén).

Es integrante del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba (MASCUBA) y miembro del Club Argentino de Periodistas Amigos de Cuba (CAPAC).

Teniendo en cuenta las fechas importantes de la Revolución, se llevan a cabo actividades especiales en función de mantener vivo el glorioso ejemplo del pueblo cubano a lo largo de toda su trayectoria de lucha revolucionaria, que se inicia el 10 de octubre de 1868 con el Grito de Yara, pasando por aquél glorioso 1 de enero de 1959 con el triunfo de la Revolución, luego declarada Socialista, hasta estos días en que mediante la “Batalla de Ideas” avanza con nuevos logros revolucionarios para su pueblo, y ejemplo mundial.

Desde el Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba queremos invitar a  todos los que quieran sumarse y participar en nuestras actividades, con un solo compromiso: defender la Revolución cubana, ejemplo de lucha y resistencia en Nuestramérica y el mundo.

Contáctenos: maxischnee@gmail.com
Dirección: 25 de Mayo 245 - Bariloche
Teléfono:  54 294 - 44 22 569

Escúchenos en el Programa de Radio:

“Cuba y Nosotros”
FM 90.3 “Gente de Radio” www.fmgentederadio.blogspot.com
Los martes de 19 a 20 hs.
y los jueves de 10 a 11 hs.

Véanos en Internet:


Manifiesto del Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba

El Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, que junto a otros Grupos de Solidaridad y Casas de Amistad de la Patagonia integran la Regional de Solidaridad con Cuba “Camilo Cienfuegos” dentro del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba MASCUBA, quiere manifestar que es una organización de carácter político no partidaria que agrupa a todos las compañeras y compañeros que compartan y estén de acuerdo en defender la Revolución socialista de Cuba como ejemplo de lucha y resistencia en Nuestramérica y el mundo, considerando que defender la soberanía de Cuba es defender nuestra propia soberanía basada en el principio de la libre autodeterminación de los pueblos, bajo el lema de José Martí: “Buscamos la solidaridad no como un fin, sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América cumpla su misión universal.”




marzo 04, 2018

Taller de Lectura # 108- Abril de 2018


Taller de Lectura # 108-  Abril de 2018


“Corrupción: Peligro que nos afecta a todos”

Por: Lázaro Barredo (Periodista cubano. Fue director del diario Granma y coautor del libro “El Camaján”. Ahora trabaja como periodista en la Revista Bohemia).

26 febrero 2018 – Tomado de Cubadebate

La corrupción política, judicial y administrativa está dentro de los principales problemas que preocupan hoy a la inmensa mayoría de las naciones del planeta. Es causa de crisis social y de descréditos de gobiernos y partidos, cuyos daños económicos a nivel mundial alcanzan, solo en pagos de sobornos, la impresionante cifra de más de un millón de millones de dólares anualmente, según investigaciones de organismos internacionales especializados, como el Banco Mundial.

Para Cuba, este flagelo se concentra en lo fundamental en la gestión empresarial y administrativa y, aunque no pone en riesgo su gobernabilidad, no es tan solo un perjuicio económico. La corrupción constituye una potencial amenaza a la seguridad nacional, porque quienes la practican se aprovechan y utilizan en beneficio propio los recursos que el Estado ha puesto en sus manos para el desarrollo de sus funciones y pretenden satisfacer intereses individuales de lucro y ostentación. En la degeneración de los valores éticos, morales y políticos, sus comisores terminan por enajenarse del proceso revolucionario, llegando incluso a preparar condiciones de vínculos en el exterior y a iniciar el camino de traición a la patria.

La corrupción es proceso o conducta que se manifiesta estrechamente vinculada al delito. Sus acciones extendidas en la prestación de servicios provocan un grave daño moral a la nación, lastran seriamente la credibilidad de la Revolución ante la opinión pública y cual oposición contrarrevolucionaria ataca la efectividad deseada en el sostenimiento del orden, la disciplina y la institucionalidad del país.

Es un fenómeno tan contaminante que puede generar apatía en muchos sectores de la sociedad. El peligro mayor es que tanto la población como los actores económicos no aprecien con mucha preocupación estos hechos, no tengan percepción del riesgo que representan para la nación, convivan con ellos y no actúen con la repulsa necesaria.

Sin una participación ciudadana no habrá una presión efectiva contra las acciones corruptas que muchas veces solo pueden detectarse a partir del nivel de vida de los involucrados (de ahí la importancia de la transparencia) porque una buena parte de los recursos resultantes de los hechos delictivos se comercializan en los propios establecimientos del Estado, donde son introducidos por los implicados, quienes así involucran más personas, y simulan legalidad de las ventas, dificultando el enfrentamiento.

El ciudadano honesto que hoy sale a las calles en sus gestiones, no siempre tiene manera de sentirse defendido como consumidor ni en los precios, ni en la tranquilidad de que va a encontrar soluciones en las propias entidades del Estado. Basta ir a una tienda para darse cuenta de la clase de negocio que existe para impedir que las personas accedan directamente a las ventas estatales y estén obligadas a carenar en el “foráneo” que está en la puerta del mismo centro comercial y te ofrece lo humano y lo divino, muchas veces salido de los propios almacenes de la tienda. Peor todavía es la tramitología ante entidades administrativas en las cuales hay personas que abusan de su función pública a quienes hay que darles dinero “por la izquierda” para poder encontrar soluciones en el tiempo adecuado.

Novedosas formas de actuar antijurídicas

Desde antes del período especial estamos enfrentados en ciertas áreas de servicios a esta degeneración, que se ha ido agudizando cada vez más por la falta de exigencia administrativa, y el incumplimiento intencional o negligente de la función de control por las personas responsabilizadas en los diferentes niveles, que es la verdadera fuente de las causas y condiciones que posibilitan el desvío de recursos, los sobornos y abusos de cargos.

Las medidas en proceso para la actualización del modelo económico cubano, esencialmente las nuevas formas de gestión no estatal de la propiedad, han generado presión sobre las entidades y sus directivos por la demanda de recursos y servicios (ante la carencia de un mercado mayorista de materias primas para desarrollar su actividad), a lo cual se une la insatisfacción de necesidades esenciales, lo que sin dudas incide en la permisibilidad y aceptación de estos hechos.

Igualmente, el incremento de los precios de los productos de primera necesidad, y la disminución del poder adquisitivo del salario, son factores objetivos que impactan en la actuación de personas inescrupulosas, que justifican su pérdida de valores con lo que han dado en llamar “luchar”.

De ahí que los delitos económicos asociados a la corrupción mantienen su impacto negativo en los sectores de la economía relacionados con la producción, distribución, comercialización y venta de alimentos y otros productos de alta demanda popular, a partir de cadenas delictivas que involucran a directivos, trabajadores y fuerzas de seguridad y protección, cuentapropistas y personas desvinculadas que quieren mantener un alto nivel de vida con este “trapicheo”. La violación de funciones, normas éticas, además del débil control interno y la desidia en el accionar dentro de algunos colectivos de trabajo, constituye hoy la base fundamental de abastecimiento al mercado ilegal.

En estas condiciones se reiteran o han surgido novedosas formas de actuar antijurídicas mediante defraudaciones, evasiones fiscales, lavado de activos, falsificaciones, obtención de ilícitos provechos durante las transacciones comerciales o en el ejercicio de la administración de bienes, entre otras, con negativo impacto en la economía estatal, donde aparecen vinculados por su complicidad funcionarios y empleados estatales.

También en este contexto, autoridades de la Fiscalía señalan la detección de un creciente vínculo con el exterior en la ocurrencia de ilícitos penales, en ocasiones por el empleo de las nuevas tecnologías y disponibilidad financiera de algunos delincuentes, incluidos emigrados, repatriados y extranjeros, varios de ellos vinculados a las formas de gestión no estatal, con un marcado carácter corruptor hacia directivos y funcionarios de entidades estatales.

Los sectores más perjudicados son las dependencias de los órganos locales del Poder Popular, Comercio y Gastronomía, Agricultura, Transporte, Industria Alimentaria, Sistema de Vivienda y Planificación Física, empresas nacionales importadoras y la actividad de comercio exterior y sucursales extranjeras en el país, donde por lo general están involucrados directores, subdirectores económicos y productivos, jefes de unidades empresariales de base, jefes de departamentos jurídicos y especialistas.

Ahora, además, aparece un matiz nuevo y es que en ocasiones los directivos no siempre son los organizadores del negocio ilícito, sino que en su lugar debutan empleados, choferes u otros no vinculados laboralmente como organizadores de los hechos, valiéndose del poder financiero que poseen. Por excepción, se han detectado casos de directivos en organismos y lo más lamentable es que casi todos se venden por bagatelas para beneficiar a los corruptores.

La Contraloría General de la República ha señalado que la reiteración de causas y condiciones devela las fallas en los sistemas de control interno. También están las irregularidades en la planificación económica y en la ejecución y liquidación del presupuesto, así como la insuficiente definición e incumplimiento de los mecanismos reguladores generales de la economía.

Asimismo, se agregan las vulnerabilidades en actividades claves, como las inversiones, los procesos de negociación y contratación nacional e internacional, que son vulnerados de diferentes formas, además de las fisuras en la disciplina social y laboral, y la pérdida del valor del trabajo como medio de vida principal.

A tenor de la última rendición de cuenta de la Fiscalía General de la República y el Tribunal Supremo Popular ante la Asamblea Nacional, se reiteró que todavía hay poca respuesta de los organismos, las empresas y el resto de la administración en la detección de los hechos, lo que implica que las acciones de control externo realizadas por las entidades especializadas del Ministerio del Interior, la Fiscalía General de la República y la Contraloría General de la República se realizan cuando ya se produjo el hecho y se generó la afectación al patrimonio estatal.

Los principales modus operandis identificados se corresponden con:
1) las falsedades documentarias para justificar el desvío de productos y bienes durante su posterior comercialización en mercados estatales, tiendas y el mercado ilegal;
2) adulteración de documentos para legalizar la adjudicación de inmuebles o terrenos, a cambio de efectivo u otros beneficios personales;
3) realización por cajeros de operaciones cambiarias a través de Cadeca, sin registrarlas contablemente por efectuarlas con efectivo particular;
4) pagos a trabajadores por cuenta propia por resultados de trabajo que no son reales;
5) aceptación de beneficios otorgados por directivos de firmas foráneas durante el proceso de negociación y concertación de contratos, consistentes principalmente en la aceptación de comisiones, pagos de viajes al extranjero, cenas, regalos, entre otros;
6) cobro ilegal de servicios médicos;
7) obtención de beneficios para retardar o incumplir la ejecución de sentencias de los tribunales y
8) organizar y mantener negocios ilegales particulares paralelos a la actividad comercial de entidades cubanas en el exterior.

Cuando una persona se corrompe es capaz de provocar perjuicios severos a la economía, no solo por robar uno u otro recurso, sino al cometer delitos que propician la actividad subversiva y ponen en riesgo la ejecución de proyectos estratégicos.

Especialización en enfrentamiento a la corrupción

El general de ejército Raúl Castro Ruz alertaba en el mes de julio de 2013 ante la Asamblea Nacional del Poder Popular: “El cumplimiento gradual de las nuevas medidas en el campo económico que incluyen las formas de gestión no estatal, experimentos de diferentes tipos y otras decisiones, condicionará la manifestación de delitos e ilegalidades con métodos diferentes de organización, dirigidos a vulnerar los sistemas contables y de enfrentamiento administrativo y jurídico penal, como las inversiones por cubanos residentes en el exterior o a través de sus familiares, y no se descarta la utilización de capital obtenido ilícitamente, que se convierte en una variante de blanqueo o lavado de dinero”.

Conversando sobre estos temas en la Fiscalía General de la República con Pedro Pablo Cutiño Diéguez, fiscal-Jefe de la Dirección de Enfrentamiento a la Corrupción e Ilegalidades, y con Alina Montesinos Lee, fiscal-jefa de la Dirección de Información y Análisis, salió a relucir que en el ordenamiento legal cubano se han previsto herramientas que propician la prevención de la ocurrencia de hechos de corrupción.

Estas incluyen desde las normas elementales de la contabilidad, el control interno, la auditoría, la realización de verificaciones fiscales, todas estas de carácter eminentemente profiláctico y preventivo, hasta las que permiten el enfrentamiento al hecho concreto detectado, que van desde los típicos delitos, previstos y sancionados en el Código Penal, hasta la aplicación de procedimientos confiscatorios administrativos de los bienes obtenidos de manera indebida.

Los delitos que se manifiestan en general y que concentran los actos de corrupción son los siguientes:

1) malversación; 2) cohecho; 3) tráfico de influencias; 4) evasión fiscal; 5) prevaricación; 6) lavado de activos; 7) acto en perjuicio de la actividad económica o la contratación; 8) estafa; 9) negociaciones ilícitas; 10) revelación de secretos administrativos de la producción o los servicios; 11) abuso en el ejercicio de cargo o empleo en entidad económica; 12) revelación de pruebas para la evaluación docente; 13) abuso de autoridad; 14) ocultación u omisión de datos; 15) apropiación indebida y 16) enriquecimiento ilícito.

En nuestra opinión, quizás sea ineludible acelerar el pensamiento sobre la necesidad de trabajar por una ley anticorrupción en Cuba, que permita fortalecer la codificación en una sola norma legal de los principios, las relaciones entre los factores institucionales que intervienen en el combate y establecer normas básicas de actuación de obligatoria observancia para todos, lo cual acrecentaría la institucionalidad del enfrentamiento.

Por lo pronto, las herramientas antes mencionadas resultan de vital importancia en la adopción de las medidas correspondientes con la inmediatez requerida para exigir responsabilidad directa y colateral.

En la evaluación de los años 2016 y 2017 se han tramitado varias decenas de procesos penales por hechos de corrupción y los principales responsables fueron sancionados con severas penas de privación de libertad. Los tribunales impusieron las sanciones accesorias de prohibición del ejercicio de una profesión, cargo u oficio, comiso o confiscación del patrimonio adquirido, así como la exigencia de la responsabilidad civil derivada del delito, la que resultó cuantificada en millones en moneda total.

En la ejecución de las sanciones se da seguimiento a la ubicación de los inculpados en los centros penitenciarios para asegurar el rigor en el cumplimiento de las condenas.

Igualmente, la Fiscalía General de la Republica realizó acciones de control mediante investigaciones y verificaciones, dirigidas fundamentalmente a las actividades vinculadas con la Agricultura, Comercio Interior, Transporte, Industria Alimentaria, órganos locales del Poder Popular y a los sectores no estatales (cooperativas no agropecuarias y el trabajo por cuenta propia) en las que se detectaron violaciones de la legalidad, por lo que se realizaron pronunciamientos disciplinarios contra los infractores y los responsables colaterales.

También entre finales del año 2015 y el 2017 se llevaron a cabo 23 procedimientos confiscatorios al amparo del Decreto-Ley 149 de 1994 por un patrimonio total de 135 millones de pesos, en las provincias de Pinar del Río, Mayabeque, La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Las Tunas, Granma y Santiago de Cuba, donde resultaron expedientadas 25 personas, de ellas varios funcionarios, y otras 126 como terceros beneficiados (algunos que actuaron como testaferros o prestanombres).

Entre las principales ilegalidades en las que intervinieron los expedientados y sus terceros beneficiados, se encuentran la falsificación de documentos notariales para evadir las obligaciones tributarias (fundamentalmente en la adquisición de vehículos y viviendas); sustracción de electricidad para negocios particulares, otorgamiento de dádivas a inspectores y otros funcionarios públicos, con el propósito de lograr el beneficio y la impunidad de sus actos.

En este período se incrementó la participación popular en el ejercicio del derecho constitucional de dirigir quejas y denuncias a los órganos y entidades estatales y la obligación de estos de ofrecer la respuesta correspondiente.

En el año 2016, en la Fiscalía General de la República se recibieron 196 denuncias sobre fenómenos de corrupción por las diferentes vías alternativas de comunicación establecidas en esa institución como parte del perfeccionamiento de atención a los ciudadanos, tanto en contactos personalizados, la línea telefónica, el correo postal, la entrega personal y el portal web.

Pero el enfrentamiento con la participación de la ciudadanía pudiera ser mayor. Hay cofradía ante determinados hechos que son muy difíciles de afrontar porque no hay denuncias o son escasas. Por ejemplo, es evidente que la ineficiencia reduce la calidad de las entidades que prestan servicios al público y, por consiguiente, estimula que el cliente tenga que ofrecer dinero a cambio de recibirlos. Sin embargo, hay personas a las que se les propone entregar dádivas a funcionarios públicos para resolver una gestión o un trámite, y no lo denuncian, por lo que no es posible actuar. Esos hechos son de los que más desmoralizan y ponen en tela de juicio la honradez del país y la moralidad de la mayoría de sus funcionarios.

Durante uno de los períodos de sesiones de la Asamblea Nacional que analizó el enfrentamiento al delito, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz señalaba: “…la cuestión de la lucha por la legalidad, por la disciplina y contra los que delinquen contra la propiedad del Estado, tiene que ser muy firme y muy consecuente… si no, resulta que habremos derrotado al imperialismo y los ladrones casi nos van a derrotar a nosotros…”.

Casos juzgados

Presentamos a los lectores algunos casos juzgados y sancionados con sentencias firmes, publicados en boletines en el portal web del Tribunal Supremo Popular (www.tsp.gob.cu).

·        El Tribunal dictó sentencia contra nueve funcionarios de Etecsa, la empresa constructora integral de Guantánamo y un intermediario de una entidad foránea por los delitos de actos en perjuicio de la actividad económica o de la contratación, incumplimiento del deber de preservar los bienes de entidades económicas, malversación y actividades económicas ilícitas, imponiendo sanciones de privación de libertad entre nueve y cuatro años, y un caso con un año de privación de libertad subsidiada por trabajo correccional sin internamiento. A todos se les aplicaron, además, las medidas accesorias del caso.

En el proceso quedó probado que los acusados que se desempeñaban como director de la Dirección Territorial Este y jefe de logística, respectivamente, en una dependencia de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, en La Habana (por sus siglas, Etecsa), conocían que el contrato no debía hacerse porque contenía cláusulas ambiguas sobre las funciones que cada entidad tenía que cumplir, porque definía al ejecutor del contrato (la unidad empresarial de base Brigada No. 1, perteneciente a la Empresa Constructora Integral de Guantánamo) como suministrador de materiales, cuando, en realidad, sabían que era la entidad extranjera Jaba-Balear S.L, la que cumplía ese papel.

Además, al proceso de negociación y concertación del contrato no se acompañaron todos los documentos que exigía la legislación vigente porque, de haberse hecho así, la representación foránea no hubiera podido pactar negocios, pues no tenía inscripción en la Cámara de Comercio ni constaba referencia alguna en los archivos del Ministerio de Comercio Exterior para su operación en el territorio nacional, y esa falta, que era de conocimiento de todos los firmantes, invalidaba su existencia.

Por su parte, el director general de la Empresa Constructora Integral de Guantánamo realizó modelos de solicitud de compras de moneda extranjera, de conjunto con otro acusado, aun cuando en esa institución no existía copia del contrato con Etecsa y, además, sabía que ese desembolso no había sido aprobado en el Comité de divisas, del que ellos eran los máximos responsables.

No obstante, propiciaron que se hicieran pagos a Jaba-Balear S. L. que no tenían soporte documental ni contable, de ahí que esa falta no pueda entenderse como un acto sin importancia o trascendencia porque los responsables estaban conscientes de su contenido y cooperaron de manera efectiva con su resultado.

Otros acusados también tuvieron conocimiento pleno de la ilicitud de la negociación cuando se produjo el proceso de liquidación de la empresa constructora y, no obstante, continuaron con ella y consintieron trámites contables sobre ofertas, facturas y pagos anticipados que provocaron daños económicos a la empresa.

La continuación de labores de ejecución de obra por una brigada extinta dio lugar a que se emitieran certificaciones de obra de un contrato que no se fiscalizó y no contaba con respaldo financiero.

Varios sancionados mantenían vínculos laborales con empresas cubanas, donde debían velar por los recursos materiales y financieros que conformaban el patrimonio de esas entidades, y en el ejercicio de sus funciones faltaron a la integridad de sus cargos porque primó en sus desempeños indiferencia, conducta dañina y reprochable.

Una encausada, que se desempeñaba como contadora, tenía entre sus obligaciones verificar la pertinencia de los pagos anticipados provenientes del cumplimiento de los contratos que se hacían en su entidad. Sin embargo, al emitir un cheque solicitado por otro de los encartados no revisó los documentos que lo amparaban. Así obró, de manera deliberada, pese a que, en ocasiones anteriores le habían devuelto otros por no ser procedentes.

También fue sancionado severamente uno de los acusados por otras ilicitudes que dañaron los fondos monetarios de varias entidades cubanas. La avaricia personal y el propósito de beneficiar al extranjero para el que trabajaba, provocaron pérdidas de recursos vitales para el desarrollo económico del país.

·        Por el delito de cohecho fueron sancionados dos funcionarios aduanales en La Habana con privación de libertad de ocho y seis años, respectivamente, a los que además se les aplicaron las medidas accesorias correspondientes, por haber actuado de común acuerdo en la exigencia de dinero, violando sus funciones, para obtener ventajas económicas.

Ambos acusados solicitaban dinero para dejar pasar los artículos de determinados viajeros en el local de revisión, evadiendo las cámaras de vigilancia, y requerían que los billetes los depositaran dentro de los pasaportes. Con esta conducta infractora de la ley atacaban la probidad, honestidad y transparencia de la institución y del país.

·        Otro caso radicado por el Tribunal hace algún tiempo ocurrió en Mayabeque, donde un grupo de personas desarrollaron una secuencia de actos con el objetivo común de apoderarse de una importante cantidad de dinero simulando una producción agrícola ficticia. En ese camino hacia el crimen elaboraron documentos falsos para conseguir el desembolso de capital en cada operación.

Por esa razón fueron sancionados seis funcionarios y empleados con privación de libertad de entre 15 y cinco años, e impuestas las medidas accesorias correspondientes, por los delitos de malversación, falsificación de documentos bancarios y de comercio de carácter continuado, incumplimiento del deber de preservar bienes en entidades económicas, falsificación de documentos públicos de carácter continuado, receptación, y portación y tenencia ilegal de armas o explosivos.

En este caso, un técnico de control de la calidad de una empresa fue designado discrecionalmente para realizar compras de ajo y se convirtió en el eje central de las actividades delictivas que tuvieron lugar: tuvo la idea, nucleó a los participantes, buscó los mecanismos para organizar un negocio fructífero para todos los implicados.

El implicado comprometió al jefe de balance de la Unidad Empresarial de Base para que, de común acuerdo con los demás acusados, participara en el defalco. La contribución de este funcionario era trascedente para que el negocio ilícito se pudiera ejecutar. Otro tanto hizo con el jefe de establecimiento de Batabanó, quien tramitaba las facturas del ajo no producido, compraba, balanceaba y firmaba las compras ficticias con la complicidad activa de otros operadores o controladores, quienes a su vez falsificaban los informes de recepción para originar los reembolsos financieros.

Como parte de la evaluación político-criminal del caso pudo comprobarse, además, que el principal responsable ejecutó otras acciones como comprometer al jefe de operaciones de una unidad empresarial de base de Batabanó, supeditada a la empresa eléctrica, para que le entregara tres transformadores y 1 500 metros de alambre, que consignó en documentos oficiales como que habían sido colocados en el sistema de riego en la agricultura. Además, ordenó a un chofer que se los llevara a su domicilio, acto que de por sí solo constituía un delito.

·        El Tribunal declaró probados los hechos contra una funcionaria de la dirección municipal de la Vivienda en Artemisa acusada de los delitos de cohecho, estafa y falsificación de documentos, e impuso la sanción de 10 años de privación de libertad, con las accesorias del caso.

Esta funcionaria exigía dádivas para realizar actos inherentes a sus funciones de entrevistar y tomar declaraciones, medir linderos e investigar trámites y litigios, así como elaborar informes conclusivos de lo investigado. Toda esa labor es la base de los proyectos de resoluciones y decisiones que se adoptan en la dirección municipal de la Vivienda. En el proceso quedó demostrado que en ese ilícito penal la funcionaria exigía remuneración en su beneficio y luego, en los trámites y documentos, “legalizaba” las ilegalidades cometidas por determinados ciudadanos.

·        Dos responsables de una entidad en Santiago de Cuba fueron sancionadas por los delitos de malversación y falsificación de documentos bancarios y de comercio, y privadas de libertad con 12 y ocho años, respectivamente, con las medidas accesorias del caso, tras la ejecución de actos ilícitos para lucrar con la apropiación de determinadas sumas de dinero.

Ellas se valieron de sus funciones y contenido de trabajo para falsificar las nóminas de su centro laboral a la hora de efectuar el pago del dinero extraído de la agencia bancaria por concepto de salarios y vacaciones de los trabajadores. En este caso, se trataba de salarios de médicos dejados de devengar.

·        El Tribunal Supremo Popular conoció y ratificó el proceso criminal contra 12 ciudadanos, funcionarios y empleados bancarios sancionados por el Tribunal Provincial Popular de La Habana por los delitos de cohecho, falsificación de documentos bancarios y de comercio, malversación, actividades económicas ilícitas, incumplimiento de obligaciones en entidades económicas y falsificación de documento privado. Las penas de privación de libertad oscilaron entre 15 y dos años, con las accesorias del caso.

Para lograr su propósito, el procesado principal ideó el complejo fenómeno delictivo y logró la participación conjunta de individuos con determinados niveles de organización y distribución de tareas, lo cual clasifica dentro de las formas modernas de asociación criminal organizada.

En esta causa dos ciudadanos vinculados a una firma extranjera fueron autores del delito de cohecho cuando entregaban sumas de dinero y otros beneficios materiales a funcionarios y empleados del Banco Internacional de Comercio S.A. para que les facilitaran sus gestiones. Esto les aseguraba un trato privilegiado, la agilización de la información y gestión en las operaciones financieras y comerciales que desarrollaban.

Una gestora de negocios bancarios en esa entidad, violando sus funciones, facilitó la desaparición de fondos mediante fórmulas de pago porque, sin verificar el expediente e incumpliendo las normas bancarias más elementales, confeccionó cuatro mensajes diferentes con una carta de crédito y a un solo destinatario, acción que dio lugar al desfalco de un millón 134 278.89 euros.

Luego, a pesar de estar obligada por razón de su cargo a verificar que las cuantías transferidas se debitaran a favor de la entidad acreditada en el expediente obrante en el Banco Internacional de Comercio S.A, no revisó la documentación pertinente y sin emitir previamente aviso de pago al Departamento de Posición, que debía autorizar el movimiento de fondos. Ignoró los procedimientos por orientación de su jefe, según justificó.

Según el tribunal, si se aceptara como justificación que los subordinados siempre realicen lo que manden los superiores no tendría sentido que se establecieran las funciones y contenido de trabajo para los cargos intermedios. Lo cierto es que la inculpada permitió con sus acciones que se desfalcara al Estado la citada suma de dinero.

Otra acusada, gerente de cartas de crédito de esa propia institución, autorizó de manera consciente la salida definitiva de los fondos de las cuentas del Banco Internacional de Comercio S.A al exterior, después de que la gestora anterior confeccionara los cuatro mensajes de pago por separado, desglosados en 300 569.72 euros, 266 569.72 euros, 250 000. 00 euros y 317 139.45 euros.

Otra gestora fue sancionada ante la visible violación de las normas elementales de seguridad informática, pues, conociendo la trascendencia de las operaciones que podían realizarse desde su computadora, la dejó encendida, abandonó su puesto de trabajo y descuidó las medidas de seguridad, lo que provocó que alguien desconocido emitiera un mensaje de pago ficticio por el importe de 861 525.25 euros.

También fue sancionada otra gestora por la misma causa, al abandonar en una ocasión su oficina, dejando la computadora encendida con el sistema abierto, y en otra, por irse a un salón de belleza y dejar activada su clave de acceso, lo que dio lugar a que personas ajenas a su puesto utilizaran su máquina para hacer transferencias.

Mientras, el acusado principal, con el apoyo ilícito de otros acusados, a sabiendas de las prohibiciones legales, creó una empresa ficticia con el objetivo de gestionar financiamiento, entregó fotocopias de pasaportes para tal efecto y firmó una solicitud donde hacía constar la necesidad de obtener finanzas para dicha empresa.

El 29 de enero de 2008 acudió, conjuntamente con otro de los acusados, a la Oficina de Representación del Republic Bank Ltd. en La Habana, donde crearon a favor de B&B Finance Ltd. la cuenta bancaria número 003111120739, con Amicorp Management Limited como rector legal que permitiese a un tercer acusado ser firmante y accionista único.

La tramitación documental y bancaria para la creación de entidades falsas fue ejecutada con el fin de adquirir ganancias patrimoniales ilegítimas a partir de operaciones comerciales, consistentes en acciones de intermediación financiera, préstamos y descuentos de documentos crediticios, a favor de empresas financieras extranjeras que operaban en Cuba.

Como expresa la sentencia del Tribunal Supremo Popular esta situación de corrupción afecta el crédito de la institución bancaria y de los funcionarios que la representan.

Síntesis y conclusiones del Taller de Lectura Nº 107


Síntesis y conclusiones del Taller de Lectura Nº 107

“La cultura de la propiedad privada o ¡Cuidado con ese culto!”

Este texto fue tomado de Cubadebate y escrito por el Doctor en Ciencias Filológicas, escritor, poeta y ensayista cubano, Luis Toledo Sande. Sin contradecir las modificaciones necesarias que deba hacerse en la economía cubana, y el restablecimiento de ciertas formas de propiedad privada, el autor plantea que la propaganda acerca de la necesidad de una determinada forma de propiedad muchas veces está basada en la ineficiencia de la otra. Al mismo tiempo menciona que las profundas sacudidas que pueden generar las recientes implementaciones de la figura del pequeño cuentapropista y la propiedad privada en Cuba están en el plano mental y de pensamiento, y es de carácter ideológico. Con el triunfo de la Revolución se implementó la nacionalización y la socialización de los medios fundamentales de producción, con el fin de distribuir colectivamente las ganancias que sus anteriores dueños recaudaban para su propio beneficio, mediante la obtención de la plusvalía. Con estas medidas se fue consolidando el concepto de la propiedad social. Hoy hay un proceso de reversión de ese pensamiento, donde se inserta el concepto de la propiedad privada y el individualismo. Si bien los principios emanados de los fundadores del socialismo científico, Marx y Engels, quienes proclamaron la abolición de la propiedad privada en el camino de la construcción del comunismo, en la fase actual de la construcción del socialismo, cuya consumación plena no se ha conocido aún en el mundo, y en función también de no contar con el socialismo instalado a nivel internacional, se hace necesaria esta etapa de actualización del modelo social y económico del socialismo en Cuba, con la finalidad de reafirmarlo. En consonancia con el tema abordado en nuestro anterior taller de lectura, que se refirió al replanteamiento del rol de los sindicatos en este proceso, Luis Toledo Sande también plantea que el movimiento sindical debe prepararse para enfrentar las consecuencias del incremento de la propiedad privada, como por ejemplo las injustas diferencias que aparecen en los ingresos entre quienes trabajan en la órbita del estado con respecto a quienes lo hacen en el sector privado. Por otro lado y en base a las experiencias vividas en el campo socialista que nos demuestra que éste puede ser revertido y también destruido, hace que éste proceso debe llevarse a cabo con mucho cuidado y sin olvidarse de la ideología la cual debe cultivase permanentemente por los caminos de la persuasión.

En el transcurso de la lectura de éste texto, se fueron debatiendo algunos temas puntuales para pasar luego al debate general. Nos llamó la atención que Luis Toledo Sande en varias partes menciona las palabras “eficiencia” y “cultura”. Es como que se trata de instalar propagandísticamente la “cultura” de la propiedad privada en función de la falta de “eficiencia” en la administración de la propiedad estatal en el sistema socialista cubano. En un sistema democrático donde se ofrece la participación plena de toda una población, surgen en determinados sectores, tendencias críticas exigiendo mejores condiciones de la calidad de vida y al mismo tiempo no se le “pone el hombro”  para mejorar la calidad de los servicios que se le ofrece a la gente. Precisamente, con la incorporación de la figura de la pequeña propiedad privada se fomenta el individualismo, asociado a los instintos egoístas del ser humano, un concepto tan reñido en una sociedad socialista de donde debería prevalecer la propiedad colectiva y el sentimiento solidario de la población. Está claro que éste es el camino que decidió tomar el pueblo junto a su gobierno en Cuba, con el afán de poder mejorar los niveles de ingresos salariales y al mismo tiempo fortalecer el socialismo. Una lucha dura en un mundo hegemónico capitalista globalizado, y luchando prácticamente solos cuando desde los fundadores teóricos del socialismo científico, Marx y Engels, se planteaba la abolición de la propiedad privada en el camino a la construcción del comunismo, pero al mismo tiempo contando con la implementación del socialismo a nivel internacional a través de la organización de la “Internacional Comunista” en camino hacia una revolución mundial. En este proceso de aprendizaje en la construcción del socialismo, que busca una sociedad justa, es lógico que debe incrementarse los niveles de los ingresos de la enorme población que permanece bajo las esferas del estado para mejorar su calidad de vida, y esto está planteado resolverse con el aporte tributario del trabajo de los pequeños cuentapropistas, evitando la explotación del hombre y la generación de plusvalía. Todo un reto y un desafío que seguramente será resuelto desde las más altas esferas del gobierno, el partido comunista y el pueblo cubano. Se trata fundamentalmente de una batalla y una discusión de ideas, reforzando y profundizando aún más la cultura política de un pueblo que ha demostrado sortear a lo largo de más de cinco décadas situaciones muy difíciles, pero con éxito preservando y fortaleciendo siempre el socialismo en Cuba.

Por último se acordó abordar para el próximo Taller de lectura un texto de Lázaro Barredo, periodista cubano que fue director del diario Granma, coautor del libro “El Camaján”, y ahora trabaja como periodista en la Revista Bohemia: “Corrupción: Peligro que nos afecta a todos” tomado de Cubadebate con fecha 26 de febrero de 2018.

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 3 de marzo de 2018

marzo 02, 2018

Desde Argentina expresan solidaridad hacia la Isla


Desde Argentina expresan solidaridad hacia la Isla
En la ciudad argentina de San Carlos de Bariloche se realizó el 13 Encuentro Regional de Solidaridad con Cuba “Camilo Cienfuegos”
Autor: Nuria Barbosa León | internet@granma.cu
2 de marzo de 2018 10:03:38
El Bloqueo económico de EE.UU. contra Cuba y la exigencia de la restitución a la Isla del territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval norteamericana en la provincia de Guantánamo, resultaron temas debatidos en el 13 Encuentro Regional de Solidaridad con Cuba “Camilo Cienfuegos”, realizado en la ciudad argentina de San Carlos de Bariloche, según explicó a Granma Internacional Víctor Cayetano Rocchi.
El activista relató, vía correo electrónico, que también intercambiaron sobre la agresión mediática a la Isla caribeña, en especial la mentira sobre ataques acústicos contra diplomáticos norteamericanos en La Habana, así como sobre integración, soberanía y unidad de Nuestra América; y de diferentes programas solidarios con la Revolución Cubana.
El encuentro se celebró en la sede de la Unión de Trabajadores de la Educación de la provincia de Río Negro, los días 8 y 9 de diciembre de 2017 y participaron grupos de solidaridad de las ciudades de Neuquén, Cutral-Có, Zapala, San Martín de los Andes, El Bolsón y San Carlos de Bariloche, correspondientes a las provincias de Río Negro y de Neuquén, en Argentina.
La declaración final exhortó a promover actividades para divulgar los temas vinculados con la Mayor de las Antillas, y su relación con todos los pueblos del continente.
Igualmente se pronunció por estudiar las condiciones histórico-concretas de la región, sus problemáticas y las medidas tomadas por los gobiernos neoliberales en contra de los pueblos.
El documento convocó a enfrentarse a los medios de comunicación que difunden noticias apoyando al poder hegemónico y a la colonización cultural. Se propuso, además, elaborar un comunicado para denunciar la represión sufrida por las comunidades mapuche en lucha y contra los trabajadores de Neuquén.
En el marco del encuentro el Embajador cubano Orestes Pérez Pérez disertó en el tema “Cuba hoy, situación interna y política exterior”, que contó con una nutrida asistencia en la sala.
Victor Cayetano Rocchi, en este momento está jubilado. Ejerció durante 43 años la profesión de administración de la red informática del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de la ciudad de Bariloche.
Desde muy joven se  interesó por la Revolución cubana, leyendo materiales sobre el tema y escuchando por onda corta las transmisiones radiales provenientes de la Isla caribeña.
En 1993 se vinculó a los grupos de solidaridad  a pedido de varias compañeras de su centro laboral para enviar donaciones a Cuba, para contribuir a paliar las consecuencias del endurecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero estadounidense contra la Isla y el derrumbe del socialismo en Europa del Este, y en la URSS.
En estos momentos, Cayetano Rocchi produce el programa radial “Cuba y Nosotros”, los martes en la noche a través de la emisora Gente de Radio.
Promueve, además, la proyección de audiovisuales y de talleres de lectura con temas dedicados a divulgar la verdad acerca de la realidad social de la Mayor de las Antillas y mantiene actualizado el sitio web www.baricuba.blogspot.com.
«Mi mayor actividad -escribe el amigo argentino- radica en difundir la realidad de la Revolución Cubana en cuento medio sea posible, dando a conocer los efectos negativos del brutal bloqueo económico, reclamando la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de
Guantánamo, y dando respuesta a los continuos ataques mediáticos contra Cuba. En síntesis considero que con esa labor defiendo nuestra propia soberanía basada en el principio de la autodeterminación de los pueblos sin ningún tipo de injerencia extranjera».


febrero 05, 2018

Taller de Lectura # 107- Marzo de 2018


Taller de Lectura # 107-  Marzo de 2018

“La cultura de la propiedad privada o ¡Cuidado con ese culto!”

Por: Luis Toledo Sande (Doctor en Ciencias Filológicas, escritor, poeta y ensayista cubano)

Tomado de Cubadebate

De la unidad y lucha de contrarios la lucha suele tenerse más en cuenta que la unidad; pero ambas son inseparables, aunque a veces la unidad complique las cosas “calladamente”. Estas notas apenas rozan algunas aristas del tema, como el hecho de que la más eficaz propaganda favorable a una forma de propiedad la hacen las deficiencias de la otra.

Luego de siglos en que la privada ha sido dominante, cuando no exclusiva, ella es la que mayor habilidad ha concentrado en el servicio de sí. La social carga con la falta de preparación y, aún más, con el pensamiento heredado de la privada, al calor de la cual se fomenta el individualismo, que parece estar en la médula de la condición humana. En Cuba, para no ir más lejos ni sucumbir a las generalizaciones, las ineficiencias de la propiedad social motivan frecuentes alabanzas a la privada, como si no hubiera sido la socialización de gran parte de los bienes la base para que, después de 1959, la población alcanzara —son solo dos ejemplos— grados de instrucción y salud impensables cuando pululaba el analfabetismo y muchísimas personas morían por falta de atención médica elemental.

Que ahora en una farmacia habanera haya entre cinco y siete empleados, o empleadas, y se vea que solamente uno o dos atienden directamente al público, no es razón bastante para suponer que la privatización sería la única manera de mejorar las cosas. De su infancia, el autor de estos apuntes recuerda que en su pequeño pueblo natal había no menos de cuatro farmacias, atendida cada una de ellas por el dueño —era siempre, o casi siempre, el técnico del laboratorio, y recetaba— y algún que otro empleado. La agilidad del servicio era ostensible, como la limpieza y el orden del establecimiento. Pero había quienes morían porque no tenían acceso a un hospital, no podían pagar las medicinas y la atención médica —aunque algún médico sobresaliera en la solidaridad con los pobres, de cuyo seno había salido—, y acaso ni sabían que podían salvarse. Eso era tal vez lo peor.

Tras el triunfo revolucionario se nacionalizaron propiedades —incluyendo latifundios y centrales azucareros— de magnates vernáculos y foráneos, y en 1968 se puso en marcha otra socialización de la cual escaparon casi solamente las tierras de pequeños campesinos, beneficiados muchos de ellos por las sucesivas leyes de Reforma Agraria. Se habla aquí de socialización, no de estatalización, tendencia también válida para el capitalismo de Estado. Los salarios tuvieron escaso crecimiento: la administración nacional, centralizada, se encargaría de compensar ese déficit con servicios no pagados por los ciudadanos al recibirlos, pero que tampoco salían del aire, sino de emplear con fines colectivos las ganancias que los dueños de la propiedad privada recaudan como plusvalía. Esto, con respecto al conjunto del mundo, lo describió claramente Carlos Marx. No lo inventó.

Ahora, en gran medida se revierte lo que en 1968 se llamó Ofensiva Revolucionaria, y el cambio puede acarrear sacudidas profundas. Lo de menos son los establecimientos que se instalan en locales sin características adecuadas para esos usos. Lo más relevante atañe al plano mental, de pensamiento, o —dígase sin ambages— ideológico. Incontables personas que objetivamente se beneficiaron con la “locura” de la propiedad social y su continuidad, y otras que no vivieron aquel cambio, parecen idealizar cada vez más una propiedad que, en no pocos casos, permite ganar al día sumas mucho mayores que las recibidas por quienes trabajan en una institución estatal.

A quien gana en un establecimiento privado cantidades altísimas comparadas con lo que se logra devengar bajo administración del Estado, quizás le importe poco que ello sea posible porque el dueño para el cual trabaja acumula miles de pesos para provecho propio, no de la sociedad. La plusvalía, que se obtiene al explotar el trabajo ajeno, es una realidad objetiva, y no deja de existir porque se le cambie el nombre, se le ignore o se quiera que no exista.

Decirlo no debe tomarse como un intento de boicotear ninguna modificación que pueda ser necesaria en la economía. Es simplemente reconocer lo que no debe soslayarse si se quiere asegurar algo más importante: el recto entendimiento y la acertada conducción de la sociedad. Los pequeños establecimientos privados tal vez no debieron haberse suprimido o, de haber sido preciso hacerlo, quizás su restitución, hoy valorada como necesaria, debió haber tardado menos. Pero más valioso que especular sobre algo que no cabe someter a la voluntad, y menos aún a voluntarismos, es la lucidez ante la marcha y las mutaciones de la realidad y lo que ellas impliquen. Inercia y resignación pueden dar resultados funestos.

Solamente ignorar o eludir que el movimiento sindical debe prepararse para enfrentar las consecuencias del aumento de la propiedad privada, sería ya un grave error. Durante varias décadas el axioma de que la administración estatal lo hacía todo para bien del pueblo, aunque se equivocara, pudo hacer pensar que los sindicatos debían renunciar a su carácter de contrapartida de la administración, aunque esa responsabilidad no se la encomendó o reconoció ningún agente de la CIA o político perestroiko, sino dirigentes revolucionarios como Vladimir Ilich Lenin y Fidel Castro. Abandonada su misión mayor, los sindicatos podían acabar plegados sin más a la administración, y dedicarse a encauzar una emulación minada por el formalismo o a celebrar fiestas y otras formas de recreación —también necesarias, justas— para el colectivo. Pero su misión fundamental es otra.

Los replanteamientos salariales, responsabilidad de la dirección política y administrativa del país, no podrán hacerse de un día para otro, ni tal vez simultáneamente en todos los sectores. Pero apremian, máxime en un país donde quienes —porque lo desean o no encuentran otra opción— siguen trabajando bajo la administración estatal, sufren agobios por la insolvencia de sus salarios, cada vez más deprimidos en relación con el costo de la vida y —repítase— ante lo que ganan quienes trabajan en sectores de la propiedad privada, ya sea individual o cooperativa. Eso es cosa seria donde la administración estatal está a cargo de los medios de producción y los servicios fundamentales.

El necesario aumento salarial debe llegar, sin demora infinita, a todos los sectores bajo administración estatal, para que no se produzcan desequilibrios de consecuencias impredecibles (o no tan impredecibles quizás). No hay que ser economista para inferir que una de las fuentes de ingresos con que la dirección —no propietaria— del país podrá contar para ese aumento serán las contribuciones tributarias de numerosos pequeños empresarios. Pero si a la imagen de las sumas que ganan los más favorecidos en áreas no estatales, en el pensamiento de los trabajadores del sector estatal se añade la idea de que su salvación depende de la propiedad privada, se le rinde a esta última un culto que se agregará a la supuestamente inevitable ineficiencia de la social. Conste que no pocas veces la esperanza de resolver problemas de diversa índole se asocia con la magia de la gestión privada.

Por añadidura, eso ocurre cuando en el afán de lograr funcionamiento y rentabilidad en entidades sociales se entiende necesario, o lo es, el concurso de administraciones foráneas —exponentes de la propiedad privada—, aunque se trate de frentes donde el país tenía larga tradición, como el azucarero. Así, las circunstancias aportan imágenes que factualmente propician la idealización de la propiedad privada, y calzan el culto que no pocas personas le rinden a esta de modo más o menos consciente, pero nutrido asimismo por el mensaje que “inocentemente” llega por distintos medios y caminos.

Ello recuerda un chiste acuñado en torno a la demolición del campo socialista europeo: el socialismo es el camino más largo para construir el capitalismo. También surgió otro chiste malvado, según el cual, si fundadores socialistas —dígase Lenin— valoraron como harto difícil edificar el socialismo en un solo país, el nuevo contexto evidenciaba la necesidad de intentarlo en varios a la vez, pero no en todos, para que desde las naciones capitalistas el movimiento de solidaridad apoyara los afanes de construir el socialismo.

Hoy la crisis sistémica del capitalismo, para la cual se prevén paliativos, no cura, resta asideros al segundo de esos chistes. Pero la ideología no debe confiarse a la espontaneidad, mucho menos en un planeta donde el socialismo ha sufrido reveses costosísimos sin aún haberse construido plenamente, y los poderosos —capitalistas— siguen disfrutando los resultados de su astuta propaganda y los errores de sus adversarios. Si no, ¿cómo entender la capacidad de movilización que aún los opresores muestran entre beneficiados por afanes de cambios que ni siquiera echan abajo el capitalismo? Otra lección marxista, o de la realidad: el pensamiento dominante lo es porque lo portan los dominadores, y porque estos son capaces de insuflarlo como un elemento natural a los dominados.

Ya no solamente se sabe que el afán socialista es reversible, sino que puede ser aplastado, o desmontado. Su triunfo no será un hecho fatal en ninguna parte: al menos en las circunstancias existentes, que quién sabe cuánto se prolongarán, no cabe dar por sentado que surgirá de manera espontánea, como resultado mecánico de leyes objetivas. Se ha puesto asimismo en evidencia la falsedad de un presunto dogma que beneficiaba, en primer lugar, a quienes se adueñaban inmoralmente de bienes que eran o debían ser sociales. Según él, en el socialismo no puede haber lucha de clases, porque no hay clases, sino sectores. Pero lo sucedido en numerosos países, y que puede seguir ocurriendo en otros, valida la respuesta que ese dogma mereció en su momento y puede continuar mereciendo: no hay lucha de clases porque no hay clases, sino sectores, ¡pero qué clases de sectores en lucha! Dar nombres eufemísticos a fuerzas sociales y económicas, o conatos de ellas, no neutraliza su naturaleza ni sus intereses, ni evita las reacciones que les son propias.

El culto a la propiedad privada es inseparable, en Cuba, de otra mistificación con la cual se intenta falsear la historia, la realidad de este país: sobre todo fuera de él, pero también dentro, hay quienes sostienen —y no porque lo hagan con subterfugios es menos peligrosa la falacia— que Cuba tuvo un pasado capitalista próspero, y debe volver a él. Para refutar semejante engañifa debería bastar la foto de Korda que muestra a una niña campesina con una “muñeca de palo”. Y hay también otros desmentidos contra quienes intentan edulcorar la realidad cubana anterior a 1959. Dos de ellos, entre los que han circulado recientemente, se deben a sendos autores cubanos, residentes, uno en La Habana, y en Miami el otro.

El primero, Alfredo Prieto, ha descrito la trayectoria de los Fanjul-Gómez Mena desde su emergencia como magnates del azúcar en Cuba hasta su posterior (y actual) etapa en los Estados Unidos, adonde emigraron después del triunfo de la Revolución. Desde territorio estadounidense expandieron el restablecimiento de su fortuna hasta Jamaica y República Dominicana. Sobre su brutalidad para someter a los obreros —esclavos no demasiado modernos que digamos—, Prieto recuerda que la actriz estadounidense Jodie Foster rodó, como directora, Sugarland, con la actuación de otra estrella, Robert De Niro, y de ella misma. Pero la película no se exhibió en los Estados Unidos: se asegura que lo impidieron con sus recursos los poderosos hermanos Fanjul, quienes, escribe un crítico citado por Prieto, “supuestamente se fueron de Cuba por la falta de libertad”.

Nada menos que por las ondas de Radio Miami, desafiando la intransigencia de la camarilla de origen cubano que por allí hace fortuna con su labor contrarrevolucionaria, Nicolás Pérez Delgado arremetió sólidamente contra los intentos de idealizar la Cuba donde se enriquecieron los Fanjul, aunque no los mencionara. A base de datos extraídos de fuentes oficiales de aquella Cuba, echó por tierra las falacias sobre un país que supuestamente había alcanzado su mayor bienestar gracias a la propiedad privada.

No es precisamente la Cuba de hoy el escenario donde más orgánico y saludable pueda resultar el culto a esa forma de propiedad. Y, si no se debe confundir confrontación ideológica y cacería de brujas, tampoco se ha de ignorar la importancia de la ideología ni la necesidad de cultivarla acertadamente por los caminos de la persuasión, y por los de la lucha cuando es menester.

La llamada desideologización consiste en propalar, como lo más natural del mundo, valores y conductas que benefician a una ideología concreta: la capitalista, que por excelencia es hoy la del neoliberalismo y sus costras y adiposidades. La garantía de la propiedad social, para que esta lo sea de veras, pasa por la cultura de participación activa de los trabajadores en los pasos que se den para asegurar, día a día, el buen funcionamiento de un país cuya singularidad en el mundo la decidió su opción por la equidad y la justicia.

Más sobre cultura de la propiedad privada (y más)

Por: Luis Toledo Sande

8 junio 2014 – Tomado de Cubadebate


Mi artículo “Cultura de la propiedad privada o ¡Cuidado con ese culto!” motivó diversos comentarios en Cubarte, donde se publicó el 12 de marzo pasado, y en otros sitios que lo reprodujeron. Tareas varias me impidieron responderlos entonces, pero en mi artesa reproduje los que en ella recibí, y anuncié que los contestaría. Es lo que hago ahora, en el Portal donde el artículo se dio a conocer. No menciono los nombres —¿todos reales?— de los comentaristas, porque discutir ideas puede ser más útil que una mera polémica personalizada.

Comienzo por algo que creía haber dicho en aquel texto, pero quizás no lo hice claramente, a juzgar por uno de los comentarios, que no solo se dirigieron al autor. En las circunstancias cubanas el restablecimiento de ciertas formas de propiedad privada les propicia empleo a quienes podrían perderlo debido a la racionalización de la fuerza de trabajo en áreas de administración estatal. Sin el control que deben ejercer el Estado y las organizaciones llamadas a velar por el respeto a las leyes, la justicia y la ética —en primer lugar el Partido, la Central de Trabajadores de Cuba y los sindicatos—, dicha racionalización podría generar traumas que ni moral mi tácticamente podría permitirse el país.

Otro comentario, ubicable en el polo opuesto, condena el restablecimiento mencionado y cita para ello el Manifiesto comunista, donde Marx y Engels refutaron a los burgueses que acusaban a la Internacional de querer abolir la propiedad privada, cuando de hecho ya en Europa estaba abolida para la gran mayoría. Los fundadores del socialismo científico proclamaron sin ambages el propósito de destruir un régimen basado en la desigualdad, y ripostaron a sus adversarios: “Nos reprocháis, para decirlo de una vez, querer abolir vuestra propiedad. Pues sí, a eso es a lo que aspiramos”.

Frente a ello no faltará tal vez razón a quien sostenga que hoy las metas predominantes son la redistribución cuantitativa y una mayor justicia, y resultan insuficientes. Los pueblos y las grandes masas de excluidos merecen más, y lo reclaman. Pero no parece que se pueda ser categórico y acertado si se afirma que el mundo sigue siendo exactamente como la Europa de 1848. También los burgueses han aprendido un montón de entonces para acá, y es mayor el peso con que la tradición de las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos, para decirlo glosando un texto célebre.

Sobre todo con el fin de refutar el criterio, extendido, de que la propiedad social es ineficiente por naturaleza, vale preguntarse si es una ley que los comunistas puedan administrar bien los medios de producción fundamentales, por lo general más complejos, y no aquellos que, aparte de ser menores, tienen menos peso en la producción total. Pero no hay que diluirse en conjeturas para plantear las cosas de otro modo: cuando, en la práctica, se ha administrado a la vez centrales azucareros y hospitales, y guaraperas y barberías, la complejidad y la importancia vital de los primeros, que tanta prioridad reclaman, ¿ha dado margen a la atención que también las segundas requieren para funcionar con eficiencia? Es más: ¿se han administrado siempre bien los primeros? Dilemas de esa índole no se dan solo en países orientados a construir el socialismo, cuya consumación plena no se ha conocido aún en el mundo. También se han visto en la administración pública capitalista.

Otro punto nada desdeñable: militar, incluso con la mejor disposición personal, en un partido que se autoproclame comunista y hasta intente serlo de veras, no basta para ser comunista. Para serlo se requieren grados de consagración y plenitud que hoy parecen constituir metas más que realidades, por lo menos en planos masivos y visibles. Además, ¿bastaría ser comunista, o querer serlo —incluso asumir las tareas con entrega y honradez ejemplares, de las que no abundan como se quisiera—, para ser un administrador eficiente?

Cuando, refiriéndose a peligros que acechan a Cuba, Fernando Martínez Heredia ha dicho que “en la acera de enfrente hasta el sentido común es burgués”, no lo ha hecho para avalar resignación de ninguna índole frente a semejante realidad, sino para que estemos advertidos sobre los riesgos que corremos, y no vayamos a creer que estamos libres de ser contagiados por aquella acera. ¿No nos llegan entusiastas expresiones del pensamiento burgués hasta por caminos que, como la radiodifusión —televisión incluida—, no están por cierto en manos de empresas privadas o mixtas, o extranjeras?

Cuando se reclama de palabra o con hechos que Cuba acabe de convertirse en un país “normal”, donde proliferen y se vean satisfechos los mismos gustos que en otras aceras, ¿qué norma se invoca? De ahí también que la necesidad de actualizarnos no nos haga buscar una actualidad signada por el meridiano del capitalismo. Nuestro colega —imbuido del espíritu de Marx y del Che— no anda pidiendo que abracemos normas tales, y eso no debe ignorarlo ningún comentarista.

Y si Silvio Rodríguez pide que los ricos, aun sin dejar de serlo, piensen un poco en quienes no tienen la misma suerte que ellos, ¿debemos suponer que apuesta por la eternidad de la injusticia? Con su guitarra y sus canciones, y sin ser un líder político ni un redentor, ¿ha de pedírsele que tenga fuerzas para desatar una revolución mundial que rompa las estructuras opresivas cimentadas durante siglos, y luego aspirar a que se eliminen las monstruosidades? ¿Está mal que, ante la terca persistencia de tales estructuras, clame al menos por un poco menos de desequilibrio? ¿Ha dicho que solamente a eso puede o debe aspirarse?

Cuando, después de pedir perdón por la utopía, el trovador confiesa que otro camino le parece injusto y mucho más doloroso, ¿estará entrampado en las prédicas “antiterroristas” del imperio, o expresa la desesperación de quien ve que una revolución que llegue a la raíz no es precisamente lo más vislumbrable hoy? Suponemos que, por muy solidario que sea, y por grande que resulte su conciencia histórica, no es sensato pedirle al artista que tenga fuerza bastante, y seguidores, para fundar una nueva Internacional Comunista capaz de surtir en pos de la justicia los efectos deseables no alcanzados por las precedentes.

Respondido ya el comentario hecho sobre/contra el trovador, conste que quien esto escribe disfrutaría ver que esa nueva y eficaz Internacional Comunista estuviera ya en marcha triunfal: es más, en el poder. Quisiera ver un mundo regido por la equidad, la ética, la libertad y la belleza, y que, de llamarse comunista, honre su nombre. Pero meter en un mismo saco a todos los gobiernos de “izquierda” —puesto el término, además, entre comillas— y exigirles que de la noche a la mañana acaben con la burguesía y con la propiedad privada pudiera ser, cuando menos, un acto de ilusión infinita.

Sobre todo lo sería si, como asoma en algún comentario, se exige que se acabe con ellas para luego intentar algo como el proyecto de revolución bolivariana que se intenta llevar a cabo en Venezuela, ojalá que solo fuera contra viento y marea. O sea, si no se puede alcanzar de sopetón el todo, ¿el papel de la crítica que se cree portadora única de los ideales revolucionarios consiste en probar que no vale la pena esforzarse para ir alcanzando logros parciales como pasos hacia un estadio superior de justicia social?

Por ese camino el capitalismo tendría la eternidad segura, digan lo que digan ciertos izquierdistas que nada consiguen modificar en sus países, en alguno de los cuales aún se juega zarzueleramente a la monarquía. Conste asimismo que no se trata de imponer cotos, ni territoriales ni de otra índole que no sean el sentido común y la honradez, a la crítica, ni a los críticos: ello pararía en un aldeanismo conveniente a las derechas de este mundo. Pero no basta con llamarse antisistema: urge luchar de veras, no de palabra, contra el sistema que se rechaza. Más preciso y fértil sería erguirse como anticapitalista, y serlo de veras.

En la práctica, a fuerza de ser antisistema impenitente se puede llegar a preferir el estancamiento y la asfixia de Cuba, a la que es cómodo exigirle, exigirle, exigirle… sin poner el hombro, no solo declaraciones, en el afán con que ella se ve forzada a tratar de sobrevivir en un contexto nada diseñado para proyectos como el que la convirtió en una honrosa anomalía sistémica a nivel mundial. En ello radican los méritos, si alguno tiene, por los cuales ha suscitado tanta atención internacional, y propiciado que incontables personas se aferren a la permanencia de su proyecto como un camino de esperanza frente a tantas calamidades planetarias.

Eso es de veras un digno compromiso para Cuba, que debe resolver en primer lugar los problemas de su pueblo, no por egoísmo nacionalista, sino porque, en su territorio, solo él puede objetivamente mantener un proyecto capaz de suscitar admiración y abonar esperanzas. Si ese pueblo desapareciera, aplastado ya, más que agobiado, por penurias cotidianas —causadas no solo, pero sí en gran medida, y no se ha repetido lo bastante, por la hostilidad del imperio—, pasaría a la historia como una nueva Numancia, y dejaría de funcionar como un ejemplo de resistencia fértil al cual asirse en busca de esperanza.

De ahí también la responsabilidad de la dirección del país en cada paso que dé. Pero otra cosa sería no actuar, no hacer nada en busca de mejorar la vida de la población, para complacer a quienes le dan palo si él boga, y si no boga también le dan palo. Hay quien viene a sostener, nada menos, que solo idiotas pueden confiar en que las transformaciones emprendidas por Cuba tienen algo que ver con los ideales de la justicia social. Es el pueblo cubano, con la realidad cotidiana sobre sus hombros, el primero que debe rechazar lo que traicionara esos ideales, y no sería desmedido pedir un voto de confianza para él, que ha sacado de su territorio a dos imperios y derrocado tiranías vernáculas. Eso debe saberse dentro y fuera de sus lindes. ¿Por qué suponer que unas pocas décadas de “acomodo revolucionario” —llamémoslo así— lo han privado de su empuje emancipador?

Pero cuando la nación se plantea el ineludible deber de revertir los desequilibrios entre los salarios y el costo de la vida, surgen entonces voces que vienen a convencernos de que este pueblo no debe aspirar a que le suban sus sueldos. Con poses proféticas admiten que ello será posible, si acaso, y solo parcialmente, en el sector de la Salud, para el que ya se han aprobado aumentos significativos en una nación donde las profesiones no se ven como negocio y está llamada a atender a la totalidad de sus pobladores, no a un grupo de ellos.

Aparte de asegurar que los demás trabajadores cubanos nunca tendrán incrementos salariales significativos, tales profetas reclaman que alguien se lo diga, para que no se engañen. Hay profetas que menosprecian la inteligencia de este pueblo y el valor del trabajo que él hace no solamente en la Salud. De paso, olvidan que aquí el Estado tiene el deber de administrar los recursos con sentido de equidad, y asegurarle una vida digna a toda la población, a todas las personas que trabajen y sean honradas. La nación no solo necesita médicos, y su producto interno bruto debe contribuir al bienestar general, sin atenerse —y menos aún con la ortodoxia que en esto, curiosamente, vienen a exigirle— a una división internacional del trabajo diseñada para el consumismo capitalista, nada equitativo.

Para todo eso el país necesita una economía sustentable, pero en esa aspiración tropieza con los mismos teoricistas —resérvese el rótulo de teóricos para otros usos— que le reprochan cuanto haga por lograrla. Incluso, reclaman que se niegue valor a la idea de que el aumento de la producción puede y debe abrirle el camino al mejoramiento de los salarios. ¿Adónde quieren llevar a Cuba? O ¿dónde quieren que ella se quede cuando afirman, con el dedito índice levantado, que los trabajadores cubanos jamás podrán tener un poder adquisitivo superior al que hoy tienen? Se habla del pueblo que, cualesquiera que sean sus defectos —¿otros no los tienen?—, ha mantenido vivo un proyecto justiciero a menos de noventa millas del imperio al que tantos se someten en distintos lares, un pueblo que, contra su voluntad, tiene al agresivo imperio dentro de sus fronteras nacionales, en Guantánamo.

La tenacidad de ciertas profecías, sobre las cuales el articulista preferiría no volver, obliga a posponer la reflexión sobre otros comentarios. Los hay de sesgos muy diversos, y algunos revelan lúcida comprensión sobre la complejidad del reto que Cuba encara, y sobre los cuidados que debe poner en sus transformaciones. Algunos son tan sugerentes como uno, enviado a Cubadebate, sobre la necesidad de conocer verdaderamente el significado de propiedad social, y las diferencias entre la particular, la estatal, la cooperativa y, curioso neologismo, la estaticular. Tela habrá para seguir cortando, tanto con tijeras sociales como de propiedad personal. Pero ¿tendrá tanta paciencia el deseado público lector?

Síntesis y conclusiones del Taller de Lectura Nº 106


Síntesis y conclusiones del Taller de Lectura Nº 106

“El replanteamiento del rol de los sindicatos en el proceso de actualización del modelo económico y social socialista cubano”

Este texto fue tomado del blog “La pupila insomne” el 27 diciembre 2017 escrito por Orlando Cruz Capote, que es Dr. en Ciencias Históricas, Investigador Auxiliar del Instituto de Filosofía del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba, donde hace un análisis de la complejidad de la construcción socialista mediante un proceso revolucionario en un mundo donde impera un capitalismo hegemónico y dominante que tiene la intención de destruir a la Revolución cubana. Debido a que el tránsito socialista, rumbo estratégico hacia el comunismo, es un proceso que va por un camino aun inexplorado, debe avanzar y algunas veces retroceder, para volver a avanzar con más convicciones y con pasos más firmes. En este sentido le da una especial importancia al rol que deben jugar los sindicatos en Cuba, todos nucleados en la principal y fundamental organización de masas de los trabajadores, que es  La Central de Trabajadores de Cuba. Se debe considerar que el Partido Comunista de Cuba es quien ejerce el papel rector, dirigente y conductor de la sociedad, pero no representa la voluntad de todo el pueblo ya que lo integra algo menos del diez por ciento de su población. Es allí donde la verdadera participación masiva y popular se va a dar a través de los sindicatos, ya que nuclean a la gran mayoría del pueblo. Son 19 sindicatos nacionales que agrupan a casi tres millones de trabajadores afiliados, el 96% de los trabajadores cubanos pertenecen a la CTC como una fuerza muy importante para la defensa de los intereses del pueblo y de la Revolución. Frente al actual proceso de actualización del Modelo Económico y Social del socialismo cubano, se hace imprescindible la actuación seria de los sindicatos desde el poder proletario, patriótico y revolucionario, ya que las organizaciones obreras sindicales son partes imprescindibles en la construcción, la preservación y la velación de la unidad del pueblo cubano con su Revolución. Este proceso ha permitido la aparición de las relaciones monetarias-mercantiles que deben ser reguladas de tal manera que no entorpezcan el rumbo socialista ya que las nuevas realidades implican la aplicación de nuevos métodos. Es preciso que estos colectivos laborales velen por la permanente escuela de formación, educación y concientización ideológica y política de sus dirigentes y de los trabajadores, que debe ser martiana, marxista y leninista. No se debe subestimar la presencia de pequeños grupos opositores, adversarios e incluso quienes actúan como enemigos contrarrevolucionarios, que muchas veces alentados por el dinero y otros beneficios de las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, ONGs y otras organizaciones, ejercen su influencia negativa aprovechándose de los errores y las insuficiencias de las políticas cubanas. Como los sindicatos en Cuba poseen un fuerte componente autonómico, de interdependencia e interactividad retroalimentadora con el Partido, el Estado, el gobierno y el Poder Popular en sus diferentes niveles, deben estar en la primera línea de combate para impedir la concentración de la propiedad y la riqueza en pocas manos, evitar el productivismo a ultranza, poner límites al aumento de los niveles de desigualdad, velar por la creación de nuevos empleos, procurando que los trabajadores no tengan que emigrar al extranjero, e impulsar una política informativa transparente y la enseñanza de la historia y el marxismo en una constante repolitización y reideologización de la sociedad.

A lo largo del debate que se inicia después de la lectura de este texto, se acuerda que se trata de un tratado filosófico con un profundo contenido político-ideológico, y que aborda con mucha responsabilidad el rol que deben asumir los sindicatos en Cuba frente a las consecuencias surgidas por la aplicación del nuevo modelo económico y social socialista cubano, tarea que hay que emprender cambiando todo lo que deba ser cambiado pero con la firme convicción de qué debe ser cambiado y para qué debe ser cambiado, haciendo una clara referencia al primer y segundo concepto de Revolución de Fidel Castro, que dice que Revolución ‘es sentido del momento histórico’ y ‘es cambiar todo lo que deba ser cambiado’. Ocurre que los nuevos cuentapropistas se encuentran con la sorpresa que ellos no tienen experiencia en la organización de sus pequeñas empresas, y deben superar esta etapa regulando la actividad para no perder el rumbo socialista. Nos llama la atención el modo en que pequeños grupos minoritarios tratan de ser cooptados por conocidas técnicas de aplicación de las denominadas posverdades, mediante el método fascista  goebbeliano, repitiendo manipuladamente falsedades hasta tratar de convertirlas en verdades. Por otro lado también se mencionó que es notable cómo incluso en Cuba algunas personas actúan con avaricia a raíz de su instinto egoísta. Lo que nos queda claro es que en el estado socialista cubano, cuya democracia es de carácter participativa, se consulta con el pueblo buscando de convencerlo mediante la persuasión para atraerlo a la causa revolucionaria, pero nunca de forma impositiva y obligatoria.

Por último se acordó abordar para el próximo Taller de lectura un texto tomado de Cubadebate escrito por el doctor en ciencias filológicas, poeta y ensayista cubano, Luis Toledo Sande, tiulado: “La cultura de la propiedad privada o ¡Cuidado con ese culto!” ya que está en sintonía con el texto que acabamos de debatir.

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 3 de febrero de 2018