diciembre 07, 2025

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 200

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 200

“¿Quién tiene la culpa?”

Este texto fue tomado del boletín electrónico La Tizza escrito por Luis Emilio Aybar Toledo, Licenciado en Sociología por la Universidad de La Habana, militante comunista y delegado del Poder Popular en el municipio Cerro en La Habana. En los dos últimos años se ha evidenciado cada vez más en la conciencia popular cubana el hecho de que ante la situación actual que vive Cuba, en lugar de tratar de determinar las causas que lo originan, se prefiere buscar supuestos culpables y en tercera persona. Es decir que los culpables son “ellos”, concepto que ha desplazado al “nosotros”. Esto genera por parte de la población su alejamiento en la lucha que debería ser colectiva, resumiéndose en una catarsis generalizada para canalizar la rabia. Por otro lado, el discurso oficial va perdiendo credibilidad dentro de la población ya que de todo mal que se vive en Cuba se lo vincula solo al bloqueo, cuando también se deberían tener en cuenta otros factores que lo generan. Lo cierto es que, si no se trasciende esta situación de solo buscar a los culpables, no se podrá salir de la desmovilización y la toma de conciencia necesaria para involucrarse y participar en búsqueda de las soluciones. 

 

Después, en el transcurso del posterior debate se valoró el texto en el sentido de que se trata de la necesaria autocrítica que viene planteada por Luis Emilio, un militante comunista y delegado del poder popular en Cuba. Sin el reconocimiento de errores no es posible rectificar el rumbo para corregir las tendencias negativas. No se puede seguir en el mismo camino buscando resultados diferentes. Claramente el Bloqueo hacia Cuba no deja de ser un factor importante de la actual situación que vive el país, pero hay otros elementos que deben ser tenidos en cuenta, donde la participación popular juega un rol muy importante. Hay que recuperar el sentido colectivo de la lucha, donde el pueblo debe encontrar su espacio de discusión en el seno de la democracia socialista participativa y revolucionaria. A partir de allí se puede lograr la mística necesaria para que la lucha sea de todos y para el bien de todos. Por otro lado, se planteó el lamentable avance de la derecha latinoamericana teniendo en cuenta los recientes casos de Bolivia, Honduras, el muy probable triunfo neoliberal en Chile, y las pasadas elecciones legislativas en la Argentina. También de analizó la compra por parte de nuestro país de los 24 aviones caza F-16, comprados a Dinamarca por 300 millones de dólares. Se trata de aviones viejos que perdieron su status de homologación para seguir perteneciendo a un país que integra la OTAN como Dinamarca, que se vio obligada a renovar su flota aérea comprando nuevas unidades al complejo industrial militar de los Estados unidos.

 

Finalmente se propuso abordar para el próximo espacio de lectura del sábado 03 de enero de 2026 un texto de Ciro Bianchi Ross tomado de Cubadebate, “1958; El derrumbe”.

 

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 06 de diciembre de 2025.

diciembre 02, 2025

Círculo de lectura 200 - ¿Quién tiene la culpa?

 Círculo de lectura 200

¿Quién tiene la culpa?

Luis Emilio Aybar Toledo - Oct 6, 2025

La Tizza Boletín electrónico

https://medium.com/la-tiza/qui%C3%A9n-tiene-la-culpa-f13af75121b3

 

Con el paso del tiempo, y en particular en los últimos dos años de labor como delegado del Poder Popular, me he dado cuenta de un elemento característico de la conciencia popular cubana: el sujeto que sufre la situación actual no habla mucho de las causas, prefiere señalar quién tiene la culpa.

En este señalamiento cada vez aparecen menos los factores externos y se extiende más una única respuesta: la culpa la tienen ellos. «Ellos», o cualquier expresión similar, remite al cuerpo de dirigentes del Estado cubano y viene acompañado de un matiz peculiar: mientras más alto es el cargo, más grande es la culpa.

Es sintomático que el «ellos» haya desplazado al «nosotros» y a otras expresiones afectivas y englobadoras, como la de «nuestro gobierno». «Ellos» está en tercera persona: fuera de mí, lejano a mí. Agrupa en una sola palabra a todos los dirigentes, dotándolos de una imagen negativa. No importa si en ese universo existen dirigentes sensibles, honestos y eficaces. Los matices no son relevantes, lo importante es la posibilidad de canalizar la rabia. En ese sentido, referirse a «ellos» resulta más efectivo que el concepto abstracto de Estado: la culpa puede ser personificada…

La tendencia a culpabilizar a los dirigentes nace de experiencias concretas acumuladas en los sujetos, aunque muchos cuadros eluden ese dato y terminan respondiendo con actitud similar aunque invertida, es decir, culpando al individuo: «son ingratos».

Por otro lado, la limitada presencia de los factores externos en la imaginación de la culpa también tiene su origen en determinados patrones políticos y sociales, y no puede ser reducida al impacto de la propaganda enemiga. Esta logra ser más efectiva porque las experiencias acumuladas en los sujetos le ofrecen un terreno fértil, y porque el discurso oficial cubano ha perdido credibilidad.

La credibilidad se gana con lo que se dice, pero también con lo que no se deja de decir. El discurso oficial tiene la tendencia a ocupar, con la explicación del bloqueo, el espacio que debía destinar a otras verdades. Mientras esto continué así, el bloqueo aparecerá como un discurso justificatorio — es decir, no es un problema de técnica periodística—. La tendencia a omitir las distorsiones internas no impide que la gente las viva, que la gente las sufra, de modo que lo único que se logra es un alejamiento del discurso oficial con respecto a su vida cotidiana. El silencio ante lo mal hecho tiene otro efecto terrible: los niveles superiores de dirección aparecen como cómplices de todos los problemas que se dan en las estructuras del Estado.

La dirección de la Revolución y sus órganos de expresión debieran distanciarse de manera más explícita de las tendencias negativas y, sobre todo, combatirlas con más fuerza. Esto no ha sido posible porque se sostiene un alineamiento mecánico entre el Estado y la Revolución, entre el Estado y el socialismo, entre el Estado y la patria, y entre el Estado y el bienestar del pueblo. Pero el Estado tiene un carácter contradictorio con respecto a todos esos elementos. La política del bloque monolítico no permite distinguir los elementos virtuosos de los viciosos, y facilita el gesto de meter a todos los dirigentes y a todas las instituciones «en el mismo saco». El insuficiente distanciamiento con respecto a las tendencias negativas, combinado con la verticalidad del Estado, produce en la conciencia popular una simplificación ilusoria, pero efectiva: toda la responsabilidad es de Díaz-Canel.

Estamos así en presencia de un modelo nefasto de gestión de la culpa, que ni siguiera es conveniente para el mero propósito de mantener el poder.

Paradójicamente, el propio pacto social revolucionario alimenta esta situación. La Revolución nació de un proceso de unificación en el que el pueblo depositó en una vanguardia política la conducción de la sociedad para el logro de la justicia social y el bienestar colectivo. Luego del triunfo revolucionario, las mismas metas, valores y funciones depositadas en la vanguardia fueron adjudicadas al nuevo Estado. Surgió así un rasgo característico del pacto social cubano: el Estado debe responder por todo. Es esto lo que motiva la rabia cuando el Gobierno se equivoca demasiado: el sujeto que culpa se siente defraudado, se siente desamparado y, lo que es peor, traicionado.

Cuando se compara la realidad que hoy se vive con las conquistas previas y las promesas realizadas, se dibuja una brecha. La creciente distancia entre el ser y el deber ser produce un sujeto carente, un sujeto que se siente en falta, y esa falta la personifica: siente que alguien le ha fallado. Así, la conformación estatalista y paternalista del pacto social revolucionario se vuelve un boomerang.

La culpa la tienen «ellos», incluso de lo que no hacen. Lo que produce de manera directa el deterioro de las condiciones de vida en los circuitos económicos y sociales de donde el Estado se ha retirado — una parte de los cuales son formalmente estatales, aunque en la práctica funcionen con otras lógicas— es el capitalismo y el predominio del mercado. Sin embargo, la conciencia crítica que pudiera surgir con respecto a estos factores de dominación es muy débil, porque el Estado sigue apareciendo como único responsable.

Esto no nos puede llevar a olvidar que el sujeto carente hace su catarsis desde un punto de partida que no es neoliberal, porque es el fruto de los acumulados de la Revolución y el socialismo, y su sistema de valores y expectativas. Por eso no puede pretenderse borrar o desconocer el pacto social revolucionario. De hecho, cada vez que se incurre en ese error se profundiza el descrédito y la rabia.

Nuestro pacto social debe ser transformado en un sentido liberador, de modo tal que su carácter estatalista y paternalista sea debilitado ante el avance del empoderamiento popular. Esto será imposible si no trascendemos el lugar de la culpa, que es expresión de una profunda desmovilización. Hay un conflicto velado entre una parte del pueblo — que le echa la culpa de todo al Estado— y el propio Estado — que le echa la culpa de todo al bloqueo—. Ambas posturas disminuyen la atención sobre aquellas cosas que está en nuestras manos cambiar. Dado que la culpa siempre está afuera, el sujeto no se siente parte ni del problema ni de la solución. En realidad, los problemas internos de Cuba — y el Estado mismo— son el resultado de un conjunto de relaciones sociales que todos reproducimos de una manera o de otra. No sería descabellado decir que transformar la institucionalidad cubana implica transformarnos a nosotros mismos, empezando por sacudirnos la desesperanza, que cada día se parece más a una rendición.

El sujeto carente debe ser comprendido, pero, al mismo tiempo, interpelado e incentivado a la acción. Debe dejar de ser un vociferante espectador.

En un contexto en el que convive una amplia desmovilización con un ambiente propicio para la protesta sin conducción, sería favorable que el elemento disparador proviniera del grupo dirigente, que un nuevo gesto edifique la señal poderosa de un cambio, que la acción institucional logre concretar resultados en un sentido material y justiciero, pues ya ningún discurso separado de los hechos logra movilizar al pueblo.

Todo parece indicar que esto no va a suceder. Un cambio profundo requiere un grado de conflictividad transformadora dentro del Estado que no se aviene al enfoque de unidad predominante, el cual se juzga necesario para la reproducción del poder establecido, para la «defensa de la Revolución». Tampoco se considera imprescindible ese camino. El grupo dirigente está en una zona de confort que nace de la sobreestimación del respaldo existente y de la precaria continuidad del funcionamiento institucional. Los acumulados de la Revolución fueron tan potentes que producen una inercia peligrosa.

Si el grupo dirigente desea dar el ejemplo, debe comenzar por reconocer que sus prácticas y enfoques forman parte del problema, debe comenzar por transformarse a sí mismo.

Los cambios revolucionarios que Cuba necesita deben ser impulsados por formas de presión popular, que disputen el sentido de la acción estatal y modifiquen la correlación de fuerzas a lo largo de la estructura. Las bases sociales deben reactivarse, sostener el pulso y mantener la confrontación en un marco patriótico, diferenciado de la contrarrevolución. El accionar estudiantil durante la crisis provocada por las medidas de Etecsa es un ejemplo incipiente.

El lugar de la culpa tiene un lado positivo: activa la rabia, y la rabia mueve a la acción. Los indignados de Cuba tenemos que comenzar a organizar nuestra rabia. La participación y el control popular; la lucha por la transparencia y la rendición de cuentas; la construcción y utilización de las mejores iniciativas, políticas y leyes; el cuidado cotidiano en función de los más desfavorecidos; la defensa del producto del trabajo de los cubanos, su desarrollo y su uso social; la lucha contra la explotación, la desigualdad y el privilegio — vengan de donde vengan—; el uso responsable de métodos confrontativos cuando no queda más remedio; la rebeldía contra lo mal hecho; la creación de caminos; la voluntad de no rendirse: estas son las armas con las que el pueblo de Cuba puede obtener sus nuevas victorias. Hay que empuñarlas.

 

noviembre 03, 2025

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 199

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 199

“FEU-MATCOM: Los estudiantes tienen la palabra”

Este texto fue tomado del boletín electrónico La Tizza, escrito por Dailene Susel Dovale de la Cruz que es periodista y profesora, especializada en temas culturales y de enfoque de género/feminista. Imparte clases en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana e integra su Grupo de comunicación institucional. A raíz de que a fines de mayo de 2025, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) establecía limitaciones de conectividad a internet y un alza sustantiva en los paquetes de precios, los estudiantes universitarios levantaron la voz dentro de Cuba, entre ellos, los de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, y la periodista y profesora Dailene Dovale, realizó un trabajo paciente de conversar y recolectar testimonios de ocho muchachos y muchachas en medio de la convocatoria a la no asistencia a clases o paro estudiantil de entre el 3 y el 9 de junio. El debate generado cuestionaba el hecho de hacer o no un comunicado en conjunto, manifestando la inconformidad ante las medidas tomadas por Etecsa. Si canalizarlo a través de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y si su representatividad abarca también plenamente a la Facultad de Matemáticas y Computación (Matcom) y cómo se llegó a la opción del paro o la no asistencia a las actividades docentes. También incluye un análisis por parte de los estudiantes con respecto al resultado de las medidas tomadas y al favorable incremento de las relaciones entre ellos y la organización estudiantil.

 

Después, en el transcurso del posterior debate se comentó acerca de la voluntad del estudiantado cubano de la universidad de La Habana para buscar los mecanismos de avanzar en un proceso de democratización en su participación y representatividad dentro de la organización estudiantil que es la FEU. Se planteó también que ante la limitación de conectividad a internet por parte de ETECSA, los estudiantes de la facultad de Matemática y de Computación (MATCOM), seguramente serían los más afectados por la mayor dependencia por la característica de sus carreras en la necesidad de uso del servicio de la informática, lo que los hace más combativos en su lucha. También se destacó, ante la falta de respuestas claras por parte de ETECSA, que los estudiantes plantearan como medida de lucha la no asistencia a las actividades docentes, de manera colectiva. Finalmente, todo este proceso fue reconocido como una experiencia positiva bajo la consigna de que su participación contribuyó en la búsqueda conjunta de mejorar el rumbo del país.

Finalmente se propuso abordar para el próximo espacio de lectura del sábado 06 de diciembre un texto tomado del boletín electrónico La Tizza, de Luis Emilio Aybar Toledo: “¿Quién tiene la culpa?”.

 

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 01 de noviembre de 2025.

octubre 29, 2025

Círculo de Lectura # 199 – Noviembre de 2025

Círculo de Lectura # 199 – Noviembre de 2025

“FEU-MATCOM: Los estudiantes tienen la palabra”

Por Dailene Dovale de la Cruz

La Tizza Boletín electrónico

Dailene Susel Dovale de la Cruz es periodista y profesora, especializada en temas culturales y de enfoque de género/feminista. Imparte clases en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana e integra su Grupo de comunicación institucional.

*Acababa el mes de mayo del 2025 y Cuba entraba en una nueva tormenta. Una serie de medidas implementada sin señas previas visibles por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa) establecía limitaciones de conectividad a internet y un alza sustantiva en los paquetes de precios de un renglón cuyos costos de cara a la población se habían mantenido relativamente bajos desde la pandemia de la Covid-19, mientras la inflación marcaba la pauta en la mayor parte de la reproducción diaria de la vida.

En un escenario en que las redes laborales, económicas, estudiantiles, docentes y familiares encuentran en lo digital una extensión no menor y difícilmente sustituible, aparecieron las mencionadas medidas, que dieron en el clavo de un descontento popular acentuado por carencias, días difíciles en toda norma, poca luz.

Los estudiantes universitarios fueron quienes más alto y fuerte levantaron la voz dentro de Cuba. Entre ellos, resultaron particularmente organizados y decididos los de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana. Unos manipularon, y hasta intentaron secuestrar, las voces de los estudiantes para sus agendas políticas; ahí están sus nombres en los grandes medios empresariales del mundo. Otros cayeron en el paternalismo neutralizador. Muchos y muchas no hicieron nada. Muchas y muchos intentaron con todas sus herramientas y sensibilidades políticas establecer, garantizar, mantener e incluso proteger un diálogo. Silvio Rodríguez les dedicaría un concierto a esos estudiantes en su propia escalinata meses después.

Por allá, en medio del vértigo, anduvo por esos días la periodista y profesora Dailene Dovale, quien realizó el trabajo paciente de conversar y recolectar testimonios, que son en sí un diario, un minuto a minuto de las emociones y anhelos de ocho muchachos y muchachas en medio de la convocatoria a la no asistencia a clases o paro estudiantil de entre el 3 y el 9 de junio. ¿Qué ocurrió entonces? ¿Qué se siente hoy? Dailene cuenta…

Así que estábamos en la colina. Sentados en un banco sin demasiada gracia, más allá del color marrón, bajo el sonido y revoloteo arriba de las aves. Pensaré en el símbolo de la Facultad de Matemática y Computación y su presencia a lo largo de estas entrevistas sobre una verdad tan manoseada que rozará en algún modo la leyenda: la no asistencia a clases por los alumnos de esa institución. Es lunes, 9 de junio del 2025, pero los protagonistas de este relato no empiezan su historia aquí, sino el viernes 30 de mayo, en que amanecen con una noticia: el cambio de tarifas en los servicios de datos móviles de Etecsa. Sobre este tema, realizamos una entrevista grupal con ocho estudiantes de Matcom,* entre quienes se incluyen miembros del secretariado, del consejo de la FEU y presidentes de brigada.

30 de mayo

Es el viernes cuando M, estudiante de Matemáticas, comprende los rumores que había escuchado la víspera. «Nada más que me levanté amanecí con una pila de mensajes, amigos. Lo que se transmitió fue bastante inconformidad respecto a estas medidas. Luego vengo para acá a la universidad. Recuerdo que ese día estábamos cerrando el encuentro de estudiantes en Saber UH con una feria científica. Entre los que estábamos debatimos respecto a esto».

«Consideramos que la vía oportuna era hacer un comunicado, donde estas medidas fueran criticadas en cuanto al costo político y social. Creo que no hubo una FEU que hablara con otra: “vamos a hacer un comunicado”, sino que muy genuinamente fue saliendo. “Caballero, hay que hablar”. La terminología depende del modo de redacción y cómo la hayan mandado. Así fue el contexto del viernes».

El primero de todos los escritos estudiantiles salió por Boomerang, de FEU-FCOM, y fue respaldado por el secretariado de Química, el Instec (Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas), la FHS (Filosofía, Historia y Sociología) y Matcom (Matemática y Computación). Al preguntar sobre este punto aclara: «Al principio hubo una serie de facultades que demostraron su descontento con comunicados, que les nació representar a sus estudiantes. Las otras, a lo mejor no tenían muy clara cuál era esa forma de expresarse y viendo la forma en que lo hicieron estas, que era políticamente correcta, madura y sensata, dijeron “vamos a adoptarla”».

«Luego hubo otras facultades que hicieron comunicados. Ocurrió que había facultades que estaban esperando un comunicado de la FEU UH. Había facultades que estaban en plan “nosotros no vamos a actuar separado, vamos a hacerlo como Universidad”. Como FEU-UH no propone algo en conjunto, hay facultades que no lanzaron nada. Por eso se da la diferencia en cuanto a tiempo. Hay otras facultades que deciden actuar inmediatamente».

31 de mayo

«Desde el Consejo de la FEU de Matcom ratificamos nuestra inconformidad con las medidas puestas en vigor por Etecsa y consideramos que la posición adoptada por la dirección de la compañía no es la más adecuada.

Pedimos a nuestros estudiantes que se mantengan al tanto de la situación y que esperen el resultado de las reuniones a celebrar mañana y el lunes con la dirección de la Facultad y de la FEU, respectivamente. El lunes comentaremos lo decidido y propondremos, de ser necesario, las medidas a tomar como estudiantes de la Facultad y de la Universidad de La Habana».

Dailene Dovale: ¿Por qué elegir a la FEU para encauzar esa protesta?

M: «Hoy en día los estudiantes cubanos, por lo menos en el contexto en el que estoy, ven a la FEU como esa organización que tiene una autonomía, que no pondera, quizás, el interés de otras o la propia institución por encima del estudiante. Creo que la gente ve a la FEU como esa organización donde se plasma sin muchos tapujos lo que plantean los estudiantes, en un contexto donde se valoran muchos riesgos políticos y sociales y, por eso mismo, no se toman acciones. Por eso la gente ve a la FEU como esa vía de encauzar toda la inconformidad que existía por el cambio de tarifas de Etecsa. Hoy los estudiantes con lo que más se identifican es con su propia organización».

Dailene Dovale: Sin embargo, también surgieron críticas…

M: «Por supuesto, mientras más pequeña es la instancia de la FEU de la que estamos hablando más cercana es a la gente, que en las facultades es donde se siente más representada. La FEU de Matcom, podemos aseverar tranquilamente, que, representa a su estudiantado. Cuando empiezas a escalar… La FEU de la Universidad de La Habana no te queda tan claro que esté representando al estudiantado de Matcom; no solo por una cuestión de claridad en cuanto a la representatividad, sino que, al ser 17 facultades, hay que llegar a un consenso entre todos. Igual sucede en la FEU nacional. En las facultades la gente se siente más representada.

»Pasa también que mucha gente se ha sorprendido en cómo hoy la FEU ha representado a sus estudiantes. Quizás pensaban que la FEU era un poco más conservadora, un poco más tibia. Las FEU de las facultades lo que hacen es representar a sus estudiantes. Es lo que debían hacer y debieron haber hecho. Es una mala concepción que se piense que esto que está haciendo la FEU es algo sobrenatural. Sí es digno de aplaudir, porque llevábamos muchos años tal vez con mucha tibieza, que se rompa con eso es digno de reconocimiento, pero es su deber. La FEU hoy cumple el deber por el cual se fundó, representar a su estudiantado. El deber político y moral es representarlo.

»El estudiantado de Matcom a nivel de brigada, a nivel de consejo, llega a un consenso. Se evaluó en cada brigada, puntualmente, cada medida que se iba a tomar. Con todos estos antecedentes se tomaron las decisiones. Hay que valorar también las vías y los métodos que se utilicen, pero esas vías y métodos no pueden venir solo del consejo de la FEU, sino que tienen que venir de una construcción colectiva. Queda bastante clara la responsabilidad de los líderes estudiantiles hoy. Ha sido expresado en los espacios de diálogo que hemos tenido, como el que tuvimos con el ministro, con Etecsa o con la propia rectora. Más allá de esa conformidad/inconformidad con esos espacios, la gente se siente representada por parte de esa organización».

Dailene Dovale: ¿Y cómo llegan a la idea del paro?

M: «Nosotros nos queríamos hacer escuchar cuando estábamos en proceso de construcción de la propuesta. Entonces había que tomar una decisión. Intentamos canalizar todo ese descontento en espacios de diálogo, que dejaron bastante insatisfechos a los estudiantes. Todos estos encuentros no dejaban una visión clara de lo que se iba a hacer ante todo eso. Había una inconformidad que había que canalizar, entendiendo que la manera más tranquila y más sensata era el paro universitario, que no sale siquiera del consejo de la FEU, sino de los estudiantes que ponen sobre la mesa la opción de la convocatoria de la no asistencia a actividades docentes. Además, entendemos esto como una manera de canalizar todo, antes de que los estudiantes tomaran decisiones por sí solos en pequeños grupos que podían desvirtuar su sentir genuino (que no querían ninguna injerencia, sino preocuparse por el país que construyen). Se hicieron encuestas a nivel de brigada. Fueron aceptadas con brigadas donde hubo más del 90 por ciento. Ante la insatisfacción, decidimos tomar esta medida».

3 de junio

Canal de Telegram de Matcom. 5:18 p.m.

«Teniendo en cuenta que las explicaciones ofrecidas en los espacios de debate entre órganos estudiantiles y directivos de Etecsa no han dado soluciones factibles a los reclamos del pueblo; como universitarios preocupados por el país que estamos construyendo, convocamos, a partir del miércoles 4 de junio, a los estudiantes a no asistir a las actividades docentes en forma de protesta hasta el cumplimiento de cada una de estas demandas:

- La revocación de las nuevas medidas impuestas por Etecsa el 30 de mayo, o en su detrimento la eliminación del límite de recargas nacionales mensual, hasta encontrar nuevas soluciones que se construyan a través de la colectividad.

- La realización de un encuentro abierto a todo el estudiantado con los principales responsables de las medidas tomadas; donde se esclarezca detallada y transparentemente el contexto bajo el que estas se toman. Recalcamos la disposición de brindar nuestras capacidades intelectuales para un análisis de la situación.

- La participación conjunta en la propuesta de solución de todos los sectores de la sociedad afectados por esta medida».

«Durante la reunión el 3 de junio, antes de mi intervención, me sentí defraudada, teníamos muchas esperanzas puestas sobre la reunión, y es cierto que los funcionarios de Etecsa dieron más explicaciones que en el primer encuentro, pero insuficientes para el nivel del público universitario que los escuchaba. Cuando se filtró el video sentí miedo, miedo por lo que me pudiera pasar y no solo a mí, sino a mi entorno, pero el video es la única evidencia que existe del cese a las clases, junto a los comunicados de la FEU de la facultad», expresó L.

La importancia de los estudiantes y la FEU en la construcción de propuestas, la vitalidad de las brigadas y sus representantes como los primeros en conocer su opinión y criterios son algunos de los puntos en común entre los ocho estudiantes entrevistados. Otro punto radica en que los resultados al momento de realizarse la entrevista eran más de carácter simbólico.

«La efectividad del paro depende en parte de la eficiencia del grupo multidisciplinario, porque las respuestas reales y justificadas están ahí, aparte de que nos hicimos escuchar y construimos una mayor relación y confianza entre estudiantes y la FEU de la facultad. Una de las cosas más importantes es que movimos el piso de las estructuras de representación que no estaban funcionando. Ahora los estudiantes van a pensar un poco más a la hora de votar en una boleta y van a tener más conciencia para elegir a los líderes estudiantiles, además de sentir que tienen más poder de acción y más voz, así que en ese sentido el paro fue efectivo».

Dailene Dovale: ¿Hubo alguna presión externa?

L: «No, presión externa para seguir el paro no hubo y para detenerlo particularmente creo que tampoco, había tensión en el ambiente porque no a pocas personas le incomodaba un paro estudiantil, pero siempre se manejó internamente, [entre] estudiantes y su consejo FEU».

M: «A raíz del paro, nos trajeron al ministro de Educación Superior, se nos puso en una mesa de negociación. Eso apuró también la creación del equipo multidisciplinario y hoy tenemos en las manos el equipo conformado en las facultades que ya empezará a trabajar esta semana. Ante toda la frustración, consideramos que otras vías eran más complejas. Al estudiante de Matcom le dolió el paro. Tiene ganas de ir a clases, respeta a sus profesores, y creo que eso da una perspectiva de la inconformidad que había. El estudiante de Matcom estaba dispuesto a cesar ese proceso, a sacrificarlo en pos de resolver esto, que se nos dé algo tangible. Si decidimos cesar con las declaraciones de ayer, independientemente de que hubo avances, tuvimos logros a mí entender contundentes como la creación del equipo multidisciplinario, que obtuvimos algo. Es una manera inteligente de volver a las clases con algo en las manos».

Dailene Dovale: Un punto esencial fue rechazar privilegios y medidas sectoriales.

M: «Quizás haya que tomar medidas sectoriales, pero con todos los sectores. No con dos o tres, sino con cada uno. No dejar gente desamparada con estas medidas. Es una lucha de los estudiantes, pero de los estudiantes como seres sociales, de estudiantes universitarios para el pueblo y el país que estamos construyendo. No es solo la medida de Etecsa, la lucha es contra que se tomen medidas con este impacto social y político tan a la ligera, sin siquiera una consulta. Esta protesta, a ese nivel, parte de estudiantes preocupados por el rumbo del país. Estudiantes cubanos que quieren sentirse parte de la construcción de esto, que quieren que se les tenga en cuenta y se les escuche. Realmente por ahí va el sentido».

S: «Que haya sido la FEU la que haya tomado la iniciativa de representar a los estudiantes, ese es su objetivo, ¿no? Esta vez no fue diferente y nosotros actuamos en consecuencia. Tenemos que tener en claro que nuestra principal misión es representar la opinión de nuestros estudiantes de la manera que ellos demanden que sea representada. Al final es el mecanismo que tienen los estudiantes para expresar sus inquietudes».

E: «Un primer paso para encontrar la solución y que la gente pudiera tener un poco de más tranquilidad, sería depositar tu confianza en los profesionales que están en la facultad, tus propios profesores. En cuanto a ver esos plazos temporales que estábamos pidiendo, se logró saber que el equipo multidisciplinario iba a estar conformado por nueve facultades y que iba a estar conformado en esta semana. Se publicaron los encuentros que tuvimos tanto con el ministro, como con la rectora en las páginas de Facebook. Sí se hablaba de los encuentros que tuvimos y además de que eso de alguna manera sí denotaba que lo hicimos con una actitud para resolver problemas».

Dailene Dovale: Y a nivel individual, ¿cómo te sentiste a lo largo de este proceso?

E: «A ver, fue un proceso que a mí me gustó en el sentido de que estuvimos hasta altas horas de la noche haciendo comunicación. También fue agotador; durante el proceso, por momentos, se sintió como que no íbamos a lograr nada. Quedo tranquilizado de que todo el esfuerzo que hicimos realmente tuvo aspectos positivos. Sí iniciamos ese camino a encontrar una solución y eso es algo muy positivo que yo creo que logramos en este poco tiempo».

octubre 16, 2025

Cine Cubano en San Carlos de Bariloche

Cine Cubano

En el marco del ciclo de Cine Cubano y Videos Debate el Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba invita a la proyección del film:

“CUBA y China, hermanos en el tiempo”

Antes de que existieran comunicados y sellos oficiales, hubo un viaje. En 1847 hombres y mujeres de Guangdong tejieron con Cuba un lazo que nunca se rompió. Ese espíritu de hermandad creció con la Revolución China en 1949 y el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.

Documental de Cubavisión Internacional.

Duración: 28 min.

Las y los esperamos este viernes 17 de octubre a las 20 hs. en el Sindicato de Trabajadores Judiciales, en calle Albarracín 1135 (casi esquina Ruiz Moreno).

Con entrada libre y gratuita.

Invita el Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba.

octubre 11, 2025

Nueva sintonía de la FM Gente de Radio de Bariloche

La emisora FM Gente de Radio, radio comunitaria de San Carlos de Bariloche (RN), Argentina, a partir de ayer 10/10/2025 a las 18 horas, comenzó a difundir sus programas por la sintonía 90.1, que había sido otorgada en el año 2017.
A partir de ahora es 90.1 Fm Gente de Radio, la radio de la gente.
Por internet se la puede oir por www.fmgentederadio.caster.fm
Sus teléfonos son:
Fijo: +54 294 4436254
Cel: +54 294 4307759

octubre 05, 2025

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 198

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 198

Socialismo: en busca del «eslabón perdido» entre utopía y realidad. Una visión desde Cuba

Se trata de un texto tomado de la revista digital cubana “La Tizza” con fecha 7 de agosto de 2025, escrito por Roberto Regalado Álvarez (politólogo y diplomático cubano, actualmente jefe de Sección en el Departamento de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Cuba). Se trata de un análisis crítico acerca de la situación actual de Cuba, donde se argumenta que no solo sufre una crisis económica debido al bloqueo como principal factor externo, sino una crisis interna de carácter ideológico, político, económico y social. En abril de 2021 se llevó a cabo el VIII Congreso del PCC, donde se hizo un balance de los logros y errores del proceso ideológico, político, económico y social iniciado el 1ro. de enero de 1959, con énfasis en los resultados de las reformas emprendidas en 2010 y 2011. Sin embargo, el socialismo cubano aún no ha encontrado el camino hacia lo que él llama “la tierra prometida”, elevando el nivel de vida material de su pueblo.

Después, en el transcurso del posterior debate se comentó acerca de que la realidad cubana tiene varias aristas, partiendo del cruel bloqueo que, por persistir y profundizarse cada vez más a lo largo de tantos años, ha generado un natural desgaste en la lucha por superar las consecuencias del mismo. Claramente se le deben sumar errores cometidos, como se cometen en cualquier obra humana, que probablemente como menciona el autor en su análisis, se deba también a que en lugar de transferirle el poder político a las nuevas líneas de conducción solo se les ha transferido los cargos en el estado. Habrá sido un error político o una desconfianza en la continuidad del ignoto camino de la construcción del socialismo por parte de las nuevas generaciones, aunque también menciona que no se han puesto totalmente en práctica todas las resoluciones de las reformas emprendidas en 2010 y que luego quedaron engavetadas, según el análisis de Raúl Castro. El resultado concreto es que la calidad de vida del pueblo no se ve mejorada a lo largo del tiempo, lo que se enfrenta en el pensamiento de Gramsci que dice que siempre debemos buscar de lograr un bienestar de reserva para enfrentar los momentos de crisis y no caer en un deterioro biológico que trae como consecuencia un deterioro sicológico. Posiblemente estos resultados adversos ayuden a generar el proceso de desideologización en el pueblo, agravado por las redes sociales que inundan y tratan de manipular las conciencias. Después se comentó el ejemplo del llamado “socialismo chino” que está demostrando su éxito en muchos aspectos. Pareciera que fuese como un escalón intermedio entre el capitalismo y el socialismo donde aún prevalece la economía del mercado, y que en esta etapa se debe convivir con él. Recordamos que el líder comunista chino Deng Xiaoping manifestó que el mercado es un pésimo amo, pero es un excelente esclavo. Pero para ello se debe contar con un estado y un gobierno muy poderoso dirigido por un fuerte partido comunista como en el caso de China, para poder transformar al amo mercado en su esclavo, y obtener de él todos los recursos económicos necesarios para, en primer lugar sacar de la pobreza a cerca de ochocientos mil habitantes como han logrado en unas pocas décadas, y luego generar un rápido proceso desarrollo de sus fuerzas productivas generando enormes avances en la innovación científica y el desarrollo de sus industrias.

Finalmente se propuso abordar para el próximo espacio de lectura del sábado 01 de noviembre un texto tomado del boletín electrónico La Tizza, de Dailene Dovale de la Cruz: “FEU-MATCOM: Los estudiantes tienen la palabra”

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 04 de octubre de 2025.

septiembre 29, 2025

Círculo de Lectura # 198 - Octubre de 2025

 Círculo de Lectura # 198 - Octubre de 2025

Socialismo: en busca del «eslabón perdido» entre utopía y realidad. Una visión desde Cuba.

Por Roberto Regalado Álvarez  La Tizza  Boletín electrónico 

Causas y consecuencias de la crisis actual

El VIII Congreso del PCC, efectuado del 17 al 19 de abril de 2021, era el evento donde se podía y se debía hacer un balance de los logros y malogros del proceso ideológico, político, económico y social iniciado en Cuba el 1ro. de enero de 1959, con énfasis en los resultados de las reformas emprendidas en 2010 y 2011. Cuatro días antes de la inauguración del VIII Congreso, escribí el primero de una serie de nueve artículos titulada «El “Triángulo de las Bermudas” por el que navega Cuba: acumulación de problemas propios, doble filo del bloqueo y reflujo de la izquierda latinoamericana». Aquel primer texto, «Planteamiento de la hipótesis», decía:

El socialismo cubano no ha encontrado el camino hacia «la tierra prometida». Esa metáfora apunta a que, a partir de la proclamación de su carácter socialista, la Revolución Cubana asumió el compromiso y la tarea estratégica de motivar, educar, formar, organizar, movilizar y conducir al pueblo en la transición hacia una sociedad de productores libres, en la que se aboliría el Estado y cada cual recibiría los bienes materiales y espirituales acordes con sus necesidades. La edificación de la nueva sociedad sería un proceso largo, complejo y arduo. Habría que resistir y vencer brutales agresiones, y hacer enormes sacrificios, pero el socialismo no sería una eterna batalla cuesta arriba: vencer agresiones y hacer sacrificios no sería un fin en sí mismo. Al final del camino, el pueblo cubano arribaría a la sociedad comunista: el comunismo era la tierra prometida. Sin embargo, el proceso revolucionario llega al cierre de su primer gran período histórico con un lacerante déficit en el desarrollo económico y social originalmente concebido, y sin que los ejercicios de prueba y error realizados en estos terrenos hayan dado, ni estén dando, resultados positivos. Este es un problema mayúsculo. Con esa vara, tirios y troyanos medirán lo que haga la dirección de relevo, en especial, su capacidad de:

1.   garantizar la continuidad de las grandes obras heredadas, y sobre todo, resolver los grandes problemas que también hereda, en un plazo y con una efectividad razonables;

2.   hacer más llevadera la cotidianidad del largo peregrinaje de la sociedad cubana en pos de la tierra prometida, que no se acerca, sino se aleja, en el horizonte; y,

3.   convocar y facilitar el debate de las peregrinas y los peregrinos en busca de respuestas que revivan, reaviven, renueven y fortalezcan sus motivaciones para seguir adelante: ¿Qué es la tierra prometida? ¿Cómo se llega a ella? ¿Cuánto más tendrán que seguir peregrinando? ¿Qué recompensa les espera allí? Dicho en otros términos, convocar y facilitar un proceso mediante el cual nuestras peregrinas y nuestros peregrinos conciban y construyan una nueva utopía socialista que, con palabras de Galeano, les sirva para caminar.

La frase «su primer gran período histórico» se refería a los más de 62 años que, en el momento de la celebración del VIII Congreso del PCC, la generación fundadora de la Revolución había ejercido el poder, referencia hecha a partir de la suposición de que en ese evento el poder sería transferido a una generación de relevo. Sin embargo, lo que se produjo fue una transferencia de los máximos cargos partidistas — dado que ya se habían transferido los estatales — y no una transferencia del poder. En esencia, la generación que recibió esos cargos no fue empoderada como relevo, sino designada como continuidad.

La máxima gramsciana que el sistema conceptual e institucional cubano ignoró

Transcurridos cuatro años del VIII Congreso, y con nueve plenos de su Comité Central mediante, las y los «peregrinos», en vez de estar más cerca, están mucho más lejos de «la tierra prometida», porque el sistema conceptual e institucional cubano ignoró la advertencia realizada por Antonio Gramsci sobre «la máxima crisis a que se puede ver sometida una organización estatal y social».

Debería ser una máxima de gobierno — escribió Gramsci— el tratar de elevar el nivel de vida material del pueblo por encima de cierto nivel. En este sentido no hay que buscar un motivo especial «humanitario» y ni siquiera una tendencia «democrática»: incluso el gobierno más oligárquico y reaccionario debería reconocer la validez «objetiva» de esta máxima, o sea su valor esencialmente político (universal en la esfera de la política, en el arte de conservar y aumentar el poder del Estado). Ningún gobierno puede prescindir de la hipótesis de una crisis económica y especialmente no puede prescindir de la hipótesis de verse obligado a hacer una guerra, o sea tener que superar la máxima crisis a que se puede ver sometida una organización estatal y social. Y, como cada crisis provoca un descenso del nivel de vida popular, es evidente que se precisa la preexistencia de una zona de descenso suficiente para que la resistencia «biológica» y por tanto, sicológica, del pueblo no se quebrante al primer choque contra la nueva realidad. El grado de fuerza real de un Estado debe por lo tanto medirse también considerando este elemento, que además se coordina con los otros elementos de juicio sobre la solidez estructural de un país. Si las clases dominantes de una nación no han conseguido superar la fase económica corporativa que las lleva a explotar a las masas populares hasta el extremo permitido por las condiciones de fuerza, o sea reducidas a la sola vida biológica vegetativa, es evidente que no se puede hablar de fuerza del Estado, sino solo de apariencia de fuerza (Sic!).

En su intervención en la sesión final del VI Período Ordinario de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 18 de diciembre de 2010, el general de ejército Raúl Castro Ruz dijo:

Si queremos salvar la Revolución hay que cumplir lo que acordemos, y no permitir después del Congreso — como ha sido hasta ahora en muchos casos muy elocuentes— que los documentos vayan a dormir el sueño eterno de las gavetas, como se estuvo explicando en estos días de discusiones, fructíferas, democráticas y verdaderamente profundas. Así es como queremos que el pueblo continúe discutiendo esos lineamientos, cerca de 100 días hay para eso. O rectificamos o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos, como dijimos con anterioridad, el esfuerzo de generaciones enteras, desde el indio Hatuey, que vino de lo que hoy es la República Dominicana y Haití — el primer internacionalista en nuestro país—, hasta Fidel, que nos ha conducido genialmente por estas situaciones tan complicadas desde el triunfo de la Revolución.

Es notoria la similitud entre la situación prevista por Gramsci y la situación que Raúl llamó a evitar en el citado discurso de diciembre de 2010. Notorio es también el «borrón y cuenta nueva» ocurrido en la narrativa y la política actual del partido y del gobierno con respecto a la de 2010. A quince años de la apremiante alerta y de la convocatoria a rectificar realizada por Raúl, hoy solo se habla de una «situación compleja», de una «situación tensa», de una «situación difícil» que se rebasará con «creatividad» y «fe inquebrantable en el futuro».

¿Cómo es posible semejante desconexión y contradicción entre los discursos oficiales, públicos, conocidos, de un pasado reciente y los discursos actuales? Unos y otros son accesibles en fuentes cubanas, no en turbios medios de enemigos u odiadores. ¿Cómo explicar que una situación actual de extrema gravedad, posiblemente terminal, sea menos preocupante y más sencilla de resolver que cuando esa gravedad extrema se podía evitar, pero no se evitó?

El «sueño eterno de las gavetas» no solo es cuestión de irresponsabilidad, desidia, o falta de control y de constancia de los órganos partidistas y estatales que deberían ser competentes, ni de incontables e interminables «perfeccionamientos» y «redoblamientos» de esfuerzos, sino el resultado de un conjunto de elementos, algunos ajenos y otros propios, abordados en el presente texto.

Un antecedente para analizar las causas de la crisis actual es aquel «ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio», de 2010, debido a que proyectó hacia la sociedad una esperanza, una certeza, de que: esta vez sí — ¡sin duda alguna sí!— se va a cumplir todo lo acordado y prometido. Esa certeza la avalaban: 1) la lucidez de este y de otros planteamientos hechos entonces por

Raúl; 2) la eliminación y/o flexibilización excelentemente recibida por la sociedad de políticas y prácticas restrictivas hasta ese momento vigentes; y, 3) sobre todo, lo bien concebidos que daban la impresión de estar los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados en 2011.

En términos gramscianos, la explicación, fundamentación o reconocimiento de lo ocurrido es que, debido a su total incompatibilidad con el sistema conceptual e institucional imperante en Cuba, los Lineamientos, la Conceptualización y el Plan Nacional de Desarrollo hasta 2030: 1) no cumplieron con la «máxima de gobierno [de] elevar el nivel de vida material del pueblo por encima de cierto nivel»; 2) desestimaron la alerta hecha por Raúl en diciembre de 2010 — ¡la alerta hecha nada menos que por el subsistema que opera por encima del sistema político!—, equivalente al llamado de Gramsci a crear la condiciones para «superar la máxima crisis a que se puede ver sometida una organización estatal y social»; 3) no establecieron «una zona de descenso suficiente para que la resistencia “biológica” y por tanto, psicológica, del pueblo no se [quebrantase] al primer choque contra la nueva realidad»; y, 4) permitieron que las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad hayan sido «reducidas a la sola vida biológica vegetativa».

La segunda gran crisis ideológica, política, económica y social cubana posterior al derrumbe del llamado bloque socialista europeo es más grave que la primera porque:

1.   Se produce a tres décadas de la anterior, cuando se suponía que ya el país debería marchar por la senda del desarrollo económico y social conducente a la «tierra prometida».

2.   En el enfrentamiento a la gran crisis anterior se tuvo en cuenta que, por escasos que fueran los recursos del país, era imprescindible establecer un balance entre la inversión económica y la inversión social, balance que fue el puntal de la Batalla de Ideas, mientras una de las causas de la gran crisis actual fue el sacrificio de la inversión social en función de la inversión económica, con el criterio de que «la desigualdad es positiva».

3.   En esta ocasión no existen condiciones políticas, económicas, ni sociales que permitan compensar los efectos de la crisis con movilizaciones como las realizadas a favor del regreso del niño Elián o de la liberación de los Cinco Héroes.

4.   Los sistemas conceptual e institucional imperantes son los causantes de la crisis y, por consiguiente, resultan incompetentes para resolverla.

5.   El sacrificio de la sociedad está por debajo de la zona de «resistencia “biológica” y, por tanto, “psicológica”, del pueblo».

6.   No es que no se vea, sino que no hay «una luz al final del túnel», a menos que se produzca una refundación revolucionaria del socialismo cubano.

Aunque muchas veces se aseguró que esto jamás sucedería en Cuba, la Tarea ordenamiento, fallida unificación monetaria, iniciada el 1ro. de enero de 2021, con la cual se pretendía fortalecer el peso cubano, fue el núcleo de una terapia de shock que pulverizó el ya de por sí bajo poder adquisitivo de los salarios y, más aún, de las jubilaciones de las cubanas y los cubanos que dedicamos nuestras vidas a trabajar dentro de la Revolución, por la Revolución y para la Revolución, durante treinta, cuarenta, cincuenta, y hasta más años.

Al menos una parte de los ideólogos, los decisores y/o los ejecutores de la Tarea ordenamiento tenía, necesariamente, que saber cuáles serían sus devastadoras consecuencias para la inmensa mayoría de la sociedad, pero, en última instancia, ninguna otra causa posible los exime de la responsabilidad por el daño infligido al pueblo. Esa responsabilidad no solo se refiere a la Tarea ordenamiento, sino a la acumulación de causas de la crisis económica que llevó a recurrir a esa terapia de shock.

A pesar de la extrema gravedad de las condiciones materiales y espirituales de vida existentes, las autoridades afirman que no hay comparación entre la política cubana actual y los ajustes estructurales de signo neoliberal realizados en otros países a partir de los años ochenta y noventa del siglo pasado; debido a que en Cuba hay «líneas rojas» que no se han traspasado. Pero, en realidad, las «líneas rojas» sí se han traspasado. No hay duda de que la esencia y la fundamentación de la doctrina neoliberal es diferente a la esencia y la fundamentación del sistema conceptual e institucional cubano, aunque la noción de «la desigualdad es positiva», invocada como una de las premisas de la actualización del modelo económico y social, me recuerda a Hayek.

Al utilizar el argumento de las «líneas rojas» se debe considerar que el neoliberalismo sí dispone de un recurso, la focalización del gasto, para no golpear en demasía a sectores o grupos de la sociedad cuya organización, movilización, y lucha social y política, pudieran afectar la estabilidad del sistema capitalista. Focalizar el gasto es lo que el Estado cubano trató de hacer al estallar la crisis actual, pero la pulverización de los salarios y las jubilaciones causada por la Tarea ordenamiento, a la que se sumó la escalonada desaparición de facto de la llamada canasta básica normada, que era lo único accesible con esos salarios y con esas jubilaciones, no dejaron margen para focalización alguna.

La apuesta del «todo por el todo» al levantamiento del bloqueo: la normalización de relaciones con Obama

La dirección del partido y el gobierno cubanos cotidianamente repite que el bloqueo de los Estados Unidos es la causa única o la causa principal de la crisis económica que azota al país. En el presente texto se argumenta que Cuba no solo sufre una crisis económica, sino una crisis ideológica, política, económica y social. Sin duda alguna, el bloqueo es el principal factor externo de la dimensión económica de la crisis multifactorial que flagela a Cuba; además de ser «un pequeño país archipiélago con escasos recursos naturales, que arrastraba las secuelas del subdesarrollo resultante de su pasado colonial y neocolonial, azotado por huracanes y ciclones». No obstante, tanto la dimensión económica como la dimensión social de la crisis son también el resultado de factores internos, en primer término, de la crisis ideológica y de la crisis política que impiden el desarrollo de las fuerzas sociales.

En lo que respecta el bloqueo hay que partir de su esencia criminal, cínicamente plasmada por escrito por Lester Mallory, y de que, excepto durante los dos fugaces procesos de normalización de relaciones entre ambos países, ha sido sistemática y crecientemente ampliado y endurecido. Dicho esto, si el bloqueo hoy llega a ser aún más lesivo que en épocas anteriores, en gran parte esto se debe a la apuesta del «todo por el todo» a su levantamiento, que fue una de las premisas fundamentales de la reforma de la política económica y la política exterior iniciada entre 2010 y 2011. Si el bloqueo es hoy aún más dañino que antes, en ello hay una gran cuota de responsabilidad propia.

La única explicación plausible a la desproporcionada transferencia de recursos de otros renglones económicos y sociales hacia el turismo, sobre la base de que «no podemos esperar a que levanten el bloqueo para construir los hoteles», es que la dirección del partido y el Estado decidió hacer una apuesta del «todo por el todo»: 1) a que se normalizarían las relaciones con los Estados Unidos; 2) a que Estados Unidos levantaría el bloqueo a Cuba; y 3) a que la gran potencia agresora contra Cuba durante seis décadas se convertiría en su principal socio económico y comercial, en especial, como emisor de turismo, cuyo flujo compensaría la pérdida de las privilegiadas relaciones mantenidas con la Unión Soviética, entre 1972 y 1985, y con Venezuela, entre 2004 y 2015.

Si no era de los Estados Unidos: ¿De dónde se suponía que viniese la mayor parte de los ocho, nueve o más millones de turistas anuales, para los que se construyeron y se han seguido construyendo hoteles? ¿De dónde se suponía que viniese la mayor parte de los cientos de empresarios para los que construyeron y se han seguido construyendo inmobiliarias?.

septiembre 10, 2025

Cine Cubano en el Sindicato de Trabajadores Judiciales

 Cine Cubano en el Sindicato de Trabajadores Judiciales

En el marco del ciclo de Cine Cubano y Videos Debate el Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba invita a la proyección del film:

“La crisis de los misiles en Cuba”

La Crisis de los Misiles de Cuba de octubre de 1962 fue una confrontación directa y peligrosa entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría, y el momento en que las dos superpotencias estuvieron más cerca de un conflicto nuclear. 

Duración: 45 min.

Las y los esperamos este viernes 12 de septiembre a las 20 hs. en el Sindicato de Trabajadores Judiciales, en calle Albarracín 1135 (casi esquina Ruiz Moreno). 

Con entrada libre y gratuita. 

Invita el Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba.

septiembre 08, 2025

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 197

 Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 197

 “Un mundo llamado Alejo”

 Se trata de un texto tomado en diciembre de 2024 de Cubadebate, escrito por Roberto Méndez Martínez. Poeta, ensayista, crítico de arte, investigador literario y narrador. Licenciado en Sociología en la Universidad de La Habana, Cuba (1980). Miembro del Consejo Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y del Ejecutivo de la Asociación de Escritores de ésta. Pertenece además a la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC). Posee la Distinción “Por la Cultura Nacional”. Roberto Méndez comenta cómo, desde que él era muy joven, comenzó a deleitarse con los libros escritos por Alejo Carpentier. Así fue conociendo por ejemplo la cultura haitiana, y diferentes géneros como el ensayo hasta la poesía y la de la música, la cultura de la Cuba colonial y la nobleza criolla en el siglo XIX. También dedicado al periodismo, Alejo fue crítico de teatro y comentarista de las temporadas de ópera. En los últimos años de su existencia, fue también consejero cultural de la embajada de Cuba en Francia, en general un trabajador infatigable por la cultura, y siempre será preciso releer sus libros mayores con ojos nuevos.

 Después, en el transcurso del posterior debate se comentó acerca de la importancia de la lectura crítica y del aprendizaje. Más allá de la necesidad de promover la lectura, fundamentalmente entre los más jóvenes para que adquieran el hábito, está el placer que provoca su práctica. Nos enseña a corregir faltas ortográficas, a interpretar los textos, a incentivarnos para que nosotros también podamos escribir textos de manera más fluida con la riqueza literaria que vayamos adquiriendo con su práctica. Es notable cómo el ensayista Roberto Méndez Martínez pudo describir a Alejo Carpentier, quien naciera en Lausana, ciudad de la suiza francesa junto al lago de Ginebra, y luego viajara a Cuba junto a sus padres, cuando sólo contaba con cuatro años de edad y que finalmente eligió a la isla mayor del Caribe como su patria dejándole como legado una obra sin la cual no se entendería a cabalidad la cultura de nuestro siglo XX.

 Finalmente se propuso abordar para el próximo espacio de lectura del sábado 04 de octubre un texto tomado de la revista digital cubana La Tizza, de Roberto Regalado Álvarez, Socialismo: en busca del «eslabón perdido» entre utopía y realidad. Una visión desde Cuba.

 Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 06 de septiembre de 2025.

septiembre 03, 2025

Circulo de lectura n° 197 - Un mundo llamado Alejo

 Un mundo llamado Alejo

Roberto Méndez Martínez – Cubadebate - 25 diciembre 2024.

Todavía recuerdo el momento en que retiré aquel ejemplar de cubierta azul intenso de la biblioteca de mi padre. Era adolescente y estaba descubriendo el mundo de la literatura. Aquella modesta edición de El reino de este mundo que leí de asombro en asombro me descubrió un nuevo modo de narrar, muy diferente al de los autores románticos, costumbristas o realistas que ya conocía. Iba adentrándome en la historia de Haití, pero no con el didactismo o el fárrago de datos de otros autores, sino a través de una fabulación alucinante: las metamorfosis de Mackandal; la construcción de la ciudadela La Ferriere, cuya argamasa llevaba sangre de toros para hacerla invencible; la corte de Christophe con su estilo operático y hasta el delirio de Solimán cuando descubre en Roma que su antigua ama Paulina Bonaparte se ha convertido en la fría Venus de Cánova. De una vez, sin necesidad de teorías, había descubierto “lo real maravilloso”.

Así entró en mi vida Alejo Carpentier, alguien a quien nunca vi, pero con quien compartía y comparto más de una pasión: la de la novela totalizadora, en la que caben todos los demás géneros, desde el ensayo hasta la poesía y la de la música, arte que él supo cultivar como pocos, no solo porque pudiera leer partituras y ejecutar obras al piano sino porque conocía su historia y sus obras fundamentales al dedillo.

Nunca lo leí de manera ordenada. Me iba llegando en oleadas, con piezas que hallaba aquí y allá. Viaje a la semilla me fascinó, no solo por su inversión del tiempo que hacia viajar al protagonista desde el olvido a la muerte y desde allí hasta la disolución en el seno materno, otro olvido, sino por su homenaje a la cultura de la Cuba colonial, su minuciosa reconstrucción de la vida y costumbres de una familia de la nobleza criolla en el siglo XIX. Después, según pude irlos hallando en librerías fui sumergiéndome en El acoso, ese relato donde la Sinfonía heroica de Beethoven ejecutada en un concierto del Auditorium es el pretexto para mostrar los azarosos días de un antihéroe, un delator de conspiradores contra la dictadura de Gerardo Machado.

Si bien, desde la primera lectura consideré El siglo de las luces una novela perfecta, confieso que mi verdadera pasión, desde los años de preuniversitario, vino a concentrarse en dos obras muy distintas pero llenas de secretos vínculos: Los pasos perdidos, con su contrapunto entre el tiempo europeo, fatigado por guerras mundiales y movimientos artísticos que se agotaban, y el de América, marcado a la vez por el pasado remoto de sus culturas autóctonas y por el promisorio deber de imponer su sello diverso al mundo; y por otro lado Concierto barroco, ese divertimento sobre el que he vuelto muchas veces, con sus conciertos de Vivaldi, su ópera Montezuma y hasta el desayuno en el cementerio de Venecia donde él junto a Handel y Scarlatti juzgan desde su siglo a personajes muy posteriores como Stravinski. En Alejo, felizmente las teorías se convertían en novelas fabulosas y no al revés.

Recuerdo que hará un poco más de cuarenta años el público lector cubano estaba dividido entre los que disfrutaban como yo de la escritura del creador de El recurso del método y aseguraban aprender muchísimo con su redescubrimiento del mundo americano siempre en contrapunto con el resto del universo y los que de manera discreta o escandalosa aseguraban que era “un pedante”, “un autor que solo se puede leer con el diccionario al lado” o sencillamente alguien extraño a la literatura de nuestra tierra, “un afrancesado”. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio. Carpentier, nacido en Lausana y que llegó a la Isla tras un periplo que incluyó Bakú y París, aunque viviera parte de su vida en la Ciudad Luz y otra en Caracas, eligió a Cuba como su patria y le dejó como legado una obra sin la que no se entendería a cabalidad la cultura de nuestro siglo XX. A mi juicio es una de las dos figuras máximas de la primera generación de vanguardia, junto a Nicolás Guillén.

Hay una zona de su creación que solo en años recientes ha comenzado a conocerse y aquilatarse como es debido: su periodismo. Sabemos que llegó a ese adictivo oficio en la adolescencia, por urgencias económicas. Comenzó por escribir reseñas de libros y luego fue crítico de teatro, comentarista de las temporadas de ópera que organizaba el empresario Adolfo Bracale en el Teatro Nacional y divulgador de la obra de autores musicales como Wgner y Debussy.
Lo admirable en el periodismo de Carpentier es que, aunque casi siempre haya tenido que escribirlo con urgencia y desprenderse del texto tras una somera revisión, no hay página suya donde la información novedosa esté acompañada por un personal juicio crítico y un estilo elegante que demuestra desde temprano un singular dominio del idioma. Era un periodismo que informaba y a la vez educaba y lo hacía desde la belleza.

En los años que estuvo en París, exiliado tras su prisión por la dictadura machadista, colaboró de manera continua con varias publicaciones cubanas. Son relevantes los artículos que envió a Social, la revista del miembro del Grupo Minorista, caricaturista, animador cultural y hombre mundano Conrado Massaguer. Se suponía que la revista se financiaba no solo por sus anuncios, sino porque muchos de sus lectores eran miembros de la alta sociedad habanera y quería verse retratados en sus páginas, como asistentes a bailes de máscaras, regatas y eventos benéficos. El escritor lo sabía y empleaba estrategias y por ejemplo, si se estrenaba una partitura importante en la Ópera de París, como excelente camarógrafo, hacía primero un paneo del público que ascendía por la gran escalera y se detenía después en el “grand foyer”, detallaba el modo en que algunas mujeres vestían, señalaba algunas de las firmas de alta costura que diseñaron aquellos atuendos y no olvidaba referirse a ciertos adornos, joyas y perfumes, antes de entrar en la sala y contemplar desde un palco la ópera, el ballet, la cantata, que era capaz de hacer revivir al lector, sin tecnicismos pero con una plasticidad superior a la de los críticos habituales.

Gracias a él los cubanos más cercanos al mundo cultural pudieron saber por primera vez de los Ballets de Diaguilev, de las escandalosas composiciones de Stravinski, Enesco, Varése, así como de la pintura de Picasso, sin olvidar los triunfos parisinos de los cubanos Wifredo Lam y Eduardo Abela. Estaba en todas partes, lo sabía todo, escribía no como gacetillero sino como artista. Años más tarde, sostuvo por muchos años la columna Letra y solfa en El Nacional de Caracas. La mayoría de esos textos han sido recogidos en libros y sorprende al leerlos su frescura, su madurez, la pertinencia de sus juicios cuando lo mismo juzga una novela de Herman Broch, una obra tardía Stravinski, los cuadros de madurez de Picasso o una temporada del Ballet Alicia Alonso en Venezuela. Era un comunicador por excelencia, sabía elogiar pero también señalar con habilidad las limitaciones, las fallas de una obra o artista e iba siempre hacia las creaciones sustanciales.

Cuando revisamos su copiosa obra no solo nos sorprende su labor de edificador en la narrativa, en la que no solo hay novelas monumentales sino cuentos de excelente factura como los del volumen Guerra del tiempo. Junto a eso su periodismo ocupa varios tomos que siguen siendo un desafío educativo para los que hoy se forman en ese quehacer y aun habría que hacer espacio para el ensayista. Un libro como Tientos y diferencias, es grande aunque no sea voluminoso: allí está esa página tan especial sobre el escultor Alexander Calder y el texto que escribiera para el reportaje fotográfico La ciudad de las columnas, uno de sus grandes homenajes a La Habana, que puede leerse como un ensayo independiente si se separa de las fotos de Paolo Gasparini que lo motivaron.

En un principio, en casas de sólida traza, un tanto toscas en su aspecto exterior, como la que se encuentra frente a la Catedral de La Habana, pareció la columna cosa de refinamiento íntimo, destinada a sostener las arcadas de soportales interiores. Y era lógico que así fuera -salvo en lo que se refería a la misma Plaza de la Catedral, a la Plaza Vieja, a la plaza donde se alzaban los edificios destinados a la administración de la isla- en ciudad cuyas calles eran tenidas en voluntaria angostura, propiciadora de sombras, donde ni los crepúsculos ni los amaneceres enceguecían a los transeúntes, arrojándoles demasiado sol en la cara. Así, en muchos viejos palacios habaneros, en algunas ricas mansiones que aún han conservado su traza original, la columna es elemento de decoración interior, lujo y adorno, antes de los días del siglo XIX, en que la columna se arrojara a la calle y creara -aun en días de decadencia arquitectónica evidente- una de las más singulares constantes del estilo habanero: la increíble profusión de columnas, en una ciudad que es emporio de columnas, selva de columnas, columnata infinita, última urbe en tener columnas en tal demasía.

Y junto a tal riqueza barroca están sus reflexiones sobre la novela americana, su “teoría de los contextos”, su mirada a Cuba unida a los detalles recogidos en diversos puntos del mundo como viajero infatigable.

Y todavía, después de tantas páginas notables quedaría a un lector acucioso acercarse a un libro como La música en Cuba, que primero fue un encargo de la editorial Fondo de Cultura Económica pero fue el punto de arrancada del musicólogo para investigar a fondo las raíces de ese arte en la Isla lo que le permitió descubrir en los archivos de la catedral de Santiago de Cuba las partituras de Esteban Salas y hallar en ellas la ejecutoria del primer compositor cubano de relieve. Allí están las sustanciosas valoraciones sobre sus contemporáneos y amigos, Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla, voces musicales de la vanguardia por excelencia y juicios sobre autores aun no consagrados como Gisela Hernández y Harold Gramatges. Más allá de cualquier limitación que pueda señalarse hoy a esta obra, es un libro de referencia imprescindible.

El Alejo de los últimos años de su existencia, Consejero cultural de la embajada de Cuba en Francia, conferencista privilegiado por el mundo académico de Europa y América, novelista multipremiado, articulista de lujo en grandes órganos de prensa, era además un hombre memorioso. En esa clave me gusta leer La consagración de la primavera, que tal vez no sea su novela más perfecta pero en ella se mezclan el protagonista y el narrador en las andanzas por La Habana, Madrid, París, la música del son oriental con los compases salvajes del ballet de Stravinski que le da título, la Guerra Civil española y el desarrollo del ballet y la danza moderna en Cuba, marcados por la tradición europea pero con savia propia. Es uno de esos casos donde la ficción se alza sobre la memoria viva y no parece haber fronteras entre ambas.

Hace ya 120 años de que viera la luz un escritor que ninguna moda podrá apartar, un trabajador infatigable por una cultura que hizo suya y contribuyó a edificar. Su obra inédita sigue ofreciendo sorpresa tras sorpresa, mientras que es preciso releer sus libros mayores con ojos nuevos. Sigue en pie ese desafío que nos dejó en sus palabras de agradecimiento al recibir el Premio Cervantes en 1977:

No hay ni habrá crisis de la novela, mientras la novela sea novela abierta, novela de muchos, novela de buenas y fuertes variaciones —valga el término musical— sobre los grandes temas de la época, como lo fue en su tiempo la ejemplar novela, a la vez local y universal, de Miguel de Cervantes Saavedra.
Es precisamente a uno de esos grandes herederos de Cervantes al que honramos hoy.