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julio 07, 2024

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 183

 Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 183

“Glosas al pensamiento de José Martí”

Un libro que debe escribirse

Se trata de un texto escrito por Julio Antonio Mella, quien comprendió la necesidad de rescatar las raíces de la tradición histórica cubana, fundamentalmente del ideario democrático, revolucionario, antiimperialista y nacional liberador, de José Martí.

Fue tomado de: “Julio Antonio Mella - Textos escogidos”, una compilación realizada por Julio César Guanche, investigador, historiador, editor y ensayista cubano.

Dado que Julio Antonio Mella vivió pocos años, ya que fuera asesinado con solo 25 años de edad por los sicarios de quien en aquel momento fuera el presidente cubano Gerardo Machado en 1929, no alcanzó a escribir el libro, pero dejo plasmada sus bases argumentales o glosas del pensamiento de José Martí.

Para ello Mella ha hecho un profundo análisis acerca del pensamiento del Apóstol, a quien admiraba intensamente, manifestando la necesidad de su reinterpretación de manera crítica y seria, desvinculada de los intereses de la burguesía cubana.

Teniendo en cuenta el juego fatal de las fuerzas históricas es preciso desentrañar el misterio del programa ultra democrático de las bases del Partido Revolucionario Cubano propuesto y luego puesto en práctica por José Martí, como herramienta de combate final frente a las tropas realistas españolas y la construcción de una República democrática, independiente y soberana.

En la obra también debe incluirse el motivo del fracaso del programa del Partido Revolucionario y del Manifiesto de Montecristi.

Martí aseguraba que se podía construir una República “con todos y para el bien de todos”, subestimando la fuerza real del imperio de los Estados Unidos que más tarde intervino en la construcción de esa República.

Comenta Julio Antonio Mella que si bien Martí señalara que el gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país, qué ocurre cuando en realidad ese equilibrio no existe, ni tampoco se cuenta con todos los elementos naturales, mencionando probablemente la intromisión de los Estados Unidos con la Enmienda Platt.

Mella se pregunta qué hubiera dicho y hecho Martí frente al avance del imperialismo, aunque siempre nos advirtiera acerca del peligro que representa.

También se debe incluir en el libro el carácter internacionalista del pensamiento del Maestro claramente expresado en su discurso conocido como “Madre América” donde manifiesta un infinito apego a todo el continente.

Por último se debe incluir también el sentido de vinculación de Martí con el proletariado cuando menciona que la verdad se revela mejor a los pobres a los que padecen, y su profundo aprecio por el negro.

Lamentablemente José Martí cayó en combate a los 42 años en Dos Ríos.

Mella rescata algunas de las frases del Apóstol que dicen que “En la cruz murió el hombre un día; pero se ha de morir en la cruz todos los días” y “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”, pero aclara que probablemente serían mejor ambas trincheras a la vez.

 

Durante el posterior debate, se puso de manifiesto que la frase que menciona Mella, que dice que… Habría que ver los antagonismos nacientes de las fuerzas sociales de ayer. La lucha de clases de hoy. El fracaso del programa del Partido Revolucionario y del Manifiesto de Montecristi, en la Cuba republicana, que “vuelve -al decir de Varona, y todos lo vemos- con firme empuje hacia la colonia”.

Cabe destacar que Enrique José Varona, fue un político, maestro, ensayista y periodista cubano quien ante la intervención de los Estados Unidos en 1898 en el conflicto hispano cubano, creyó inicialmente que esto podría ser beneficioso para Cuba pero después rectificaría sus opiniones cuando en 1906 se produjo la segunda intervención norteamericana.

Entonces comprendió la significación y realidad de la Enmienda Platt y la situación de dependencia que tenía Cuba.

Está claro que ante la inesperada muerte de José Martí y de Antonio Maceo en el campo de batalla antes de finalizar la guerra, dos pilares fundamentales, el primero en el plano ideológico y el segundo en el plano militar, gestaron la intervención de los Estados Unidos en dicha guerra y la posterior creación de una República, ya no bajo los conceptos vertidos en los estatutos del Partido Revolucionario ni en el Manifiesto de Montecristi firmado por Martí y el general Máximo Gómez en Dominicana, sino amañada a los intereses del naciente imperio mediante el agregado en su Constitución de la Enmienda Platt, condicionando de esta manera la soberanía de Cuba, sometida a un Estado Colonial pero ésta vez por parte del imperio del norte, ejerciendo un control de la vida política y económica de su gente.

Esta situación generó enemigos internos, que a decir de Fidel, cuando manifestara que Revolución es: Desafiar poderosas fuerzas dentro y fuera del ámbito social y nacional.

Por último llama la atención la advertencia del joven revolucionario al final de su escrito cuando dice que si bien José Martí dijo que: “Trincheras de ideas valen tanto como trincheras de piedras”, serían mejor ambas trincheras a la vez.

La historia revolucionaria de Cuba demuestra la certeza de aquella advertencia cuando, ante el golpe de Estado perpetuado por el tirano Fulgencio Batista en 1952, ocurrieron primero la gesta del Moncada y después la lucha armada de la Sierra Maestra, para luego varios años después ya calmadas las aguas contrarrevolucionarias, Fidel manifestó que de aquí en adelante estamos ante lo que él llamó la “batalla de ideas”.

 

Por último se decidió abordar en los dos próximos espacios de lectura, el sábado 03 de agosto, un texto de Jorge Fornet Gil titulado: “En el 65 aniversario de la Casa de las Américas”, y para el sábado 07 de septiembre uno tomado del Instituto de Meteorología de la República de Cuba, titulado: “Generalidades de los Ciclones Tropicales”.

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 06 de julio de 2024.

julio 01, 2024

Círculo de Lectura # 183 - Julio de 2024

 Círculo de Lectura # 183 - Julio de 2024

“Glosas al pensamiento de José Martí"

Un libro que debe escribirse

Por Julio Antonio Mella

Hace mucho tiempo que llevo en el pensamiento un libro sobre José Martí, libro que anhelaría poner en letras de imprenta. Puedo decir que ya está ese libro en mi memoria. Tanto lo he pensado, tanto lo he amado, que me parece un viejo libro leído en la adolescencia. Dos cosas han impedido realizar el ensueño. Primero: la falta de tiempo para las cosas del pensamiento. Se vive una época que hace considerar todo el tiempo corto para hacer. Todos los días parece que mañana será “el día...”, el día ansiado de las transformaciones sociales. Segunda razón: tengo temores de no hacer lo que la memoria del Apóstol y la necesidad imponen. Bien lejos de todo patriotismo, cuando hablo de José Martí, siento la misma emoción, el mismo temor, que se siente ante las cosas sobrenaturales. Bien lejos de todo patriotismo, digo, porque es la misma emoción que siento ante otras grandes figuras de otros pueblos.

Pero, de todas maneras, ese libro se hará. Es una necesidad, no ya un deber para con la época. Lo hará esta pluma en una prisión, sobre el puente de un barco, en el vagón de tercera de un ferrocarril, o en la cama de un hospital, convaleciente de cualquier enfermedad. Son los momentos de descanso que más incitan a trabajar con el pensamiento. U otro hará el libro, cualquiera de mis compañeros, hermanos en ideales, más hecho para el estudio que para la acción. Pero, hay que afirmarlo definitivamente, el libro se hará... Es necesario que se haga. Es imprescindible que una voz de la nueva generación, libre de prejuicios y compenetrada con la clase revolucionaria de hoy, escriba ese libro. Es necesario dar un alto, y, si no quieren obedecer, un bofetón a tanto canalla, tanto mercachifle, tanto patriota, tanto adulón, tanto hipócrita... que escribe o habla sobre José Martí.

Ora es el político crapuloso y tirano —crapuloso con los fuertes, tirano con el pueblo— quien habla de Martí. Ora es el literato barato, el orador de piedras falsas y cascabeles de circo, el que utiliza a José Martí para llenar simultáneamente el estómago de su vanidad y el de su cuerpo. Ora es, también, el “iberoamericanista”, el propagandista de la resurrección de la vieja dominación española, el agente intelectual de los que buscan nuevamente los mercados de la India, el que acomete la obra de “descubrirnos” a José Martí...

Ya da náuseas tanto asco intelectual. ¡Basta! Martí —su obra— necesita un crítico serio, desvinculado de los intereses de la burguesía cubana, ya retardataria, que diga el valor de su obra revolucionaria considerándola en el momento histórico en que actuó. Mas hay que decirlo, no con el fetichismo de quien gusta adorar el pasado estérilmente, sino de quien sabe apreciar los hechos históricos y su importancia para el porvenir, es decir, para hoy.

Hay dos tendencias para aquilatar los acontecimientos históricos. Una, que Blasco Ibáñez noveliza en “Los muertos mandan”, la de aquellos que sienten sobre sí el peso de todas las generaciones pasadas. Para éstos, el acontecimiento de ayer, es el acontecimiento supremo. Son los que en política aman, como única panacea, la Revolución Francesa del 89. Las tumbas de las generaciones pasadas pesan sobre sus espaldas como el cadáver del equilibrista sobre las de Zaratrustra. Estos son los conservadores, los patriotas oficiales, los reaccionarios, los estériles emuladores de la mujer de Lot. Hay otra tendencia. Es fantástica y ridícula. Gusta de militar en las extremas izquierdas de las izquierdas revolucionarias. Estos pedazos de lava ambulantes no nacieron de madre alguna. Ellos son toda la historia. Su acción —que rara vez sobresale de su cuarto de soñar— es la definitiva. Éstos ignoran, o pretenden ignorar todo el pasado. No hay valores de ayer. Son los disolventes, los inútiles, los egoístas, los antisociales. Hay una tercera forma de interpretación histórica. Debe ser la cierta. Lo es, sin duda alguna. Consiste, en el caso de Martí y de la Revolución, tomados únicamente como ejemplos, en ver el interés económico social que “creó” al Apóstol, sus poemas de rebeldía, su acción continental y revolucionaria: estudiar el juego fatal de las fuerzas históricas, el rompimiento de un antiguo equilibrio de fuerzas sociales, desentrañar el misterio del programa ultra-democrático del Partido Revolucionario, el milagro —así parece hoy— de la cooperación estrecha entre el elemento proletario de los talleres de la Florida y la burguesía nacional, la razón de la existencia de anarquistas y socialistas en las filas del Partido Revolucionario, etc., etc.

Aquí no estaría terminada la obra. Habría que ver los antagonismos nacientes de las fuerzas sociales de ayer. La lucha de clases de hoy. El fracaso del programa del Partido Revolucionario y del Manifiesto de Montecristi, en la Cuba republicana, que “vuelve —al decir de Varona, y todos lo vemos— con firme empuje hacia la colonia”.

El estudio debe terminar con un análisis de los principios generales revolucionarios de Martí, a la luz de los hechos de hoy. Él, orgánicamente revolucionario, fue el intérprete de una necesidad social de transformación en un momento dado. Hoy, igualmente revolucionario, habría sido quizás el intérprete de la necesidad social del momento. ¿Cuál es esta necesidad social? Preguntas tontas no se contestan, a menos de hacernos tontos. Martí comprendió bien el papel de la República cuando dijo a uno de sus camaradas de lucha —Baliño— que era entonces socialista y que murió militando magníficamente en el Partido Comunista: “¿La Revolución? La Revolución no es la que vamos a iniciar en las maniguas, sino la que vamos a desarrollar en la República”.

He aquí una interpretación fugaz de sus palabras:

Democracia, imperialismo...

¿Del tirano? Del tirano
di todo. ¡Di más!; y clava
con furia de mano esclava
sobre su oprobio al tirano.

¿Del error? Pues del error
di el antro, di las veredas
oscuras: di cuanto puedas
del tirano y del error.

(Y, si después de haberlo dicho todo, apóstol y maestro, la palabra no basta, no es oída, ¿qué hacer?).

Martí cree posible la democracia pura, la igualdad de todas las clases sociales. Soñaba una República “Con todos y para todos”. No creía que tirano fuese sólo el denominador español. Presagiaba que podían existir tiranos nacionales y, por esto, hizo sus veros: los mató antes de que nacieran. Conveniente sería que hubiese vivido hasta nuestros días. ¿Qué hubiera dicho y hecho ante el avance del imperialismo, ante el control de la vida política y económica por el imperialismo, ante las maniobras de éste entre los nacionales, para salvaguardar sus intereses? Hubiera tenido que repetir su segunda estrofa sobre el error, ponerla en práctica: “No hay democracia política donde no hay justicia económica”, que hubiera tenido que afirmar.

“El Gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país”. Puede ser. Pero donde no hay equilibrio, donde no hay “elementos naturales” — no lo es nunca el rico capitalista aburguesado y opresor, o su amo, el imperialismo— donde no hay gobierno, donde no hay nada. Es necesario eliminar los elementos no “naturales”.

Él expresó más de una vez, sus ideas sobre la desigualdad social, sobre el peligro del imperialismo y tópicos similares. En su lenguaje poético de siempre dijo:

“El pueblo más grande no es aquel en que una riqueza desigual y desenfrenada produce hombres crudos y mujeres venales y egoístas...”

“Si se es honrado y se nace pobre, no hay tiempo para ser sabio y rico”.

No conozco otra manera mejor de llamarle a nuestros ricos, a los hijos del azúcar, lo que son: ¡Ladrones! ¡Ignorantes!

Sobre los Estados Unidos decía:

“Mi palabra es como la onda de David. He vivido en la entraña del monstruo y lo conozco...”

Respecto a lo que debía ser la política cubana:

“...ponerse en los labios todas las aspiraciones definidas y legítimas del país, bien que fuese entre murmullos de los timoratos, bien que fuese con la repugnancia de los acomodaticios, bien que fuese entre tempestades de rencores: si ha de ser más que la compensación de intereses mercantiles, la satisfacción de un grupo social amenazado y la redención tardía e incompleta de una raza... (la negra) ... entonces brindo por la política cubana...”

En 1879 en Guanabacoa ya reconocía Martí la existencia de una lucha de clases en la sociedad y gritaba por la liberación del negro.

En su bello trabajo sobre los mártires de Chicago nos habla de “cómo esta República —los Estados Unidos— por su culto a la riqueza ha ido cayendo en los mismos vicios de los imperios...”

INTERNACIONALISMO

A pesar de ser José Martí un patriota, es decir, un representante genuino de la revolución nacional tipo francesa del 1789, fue, como decía Lenin de Sun Yat- sen, representante de una democrática burguesía capaz de hacer mucho, porque aún no había cumplido su misión histórica. Luchaba por Cuba porque era el último pedazo de tierra del continente que esperaba la revolución. Pero jamás ignoró el carácter internacional de la lucha revolucionaria. Se decía que era un hijo de la América. Cierto. Sólo hay que leer “Madre América” y entonces podremos afirmar:

No ha habido otro revolucionario de los finales del siglo pasado que amase más al continente y que lo sirviese mejor con la pluma, la palabra y la espada. Siempre es la América lo que le obsesiona. Aún más, así como Cuba no es más que un pedazo del continente amado, éste no es más que un laboratorio de la futura sociedad universal. Tuvo, sin duda alguna, el concepto del internacionalismo. No es necesario para ser internacionalista odiar el suelo en que se nace, olvidarlo, despreciarlo y atacarlo. Así afirman estúpidamente las plumas reaccionarias y mercenarias que somos los internacionalistas de hoy, los revolucionarios del proletariado. No. Internacionalismo, significa, en primer término, liberación nacional del yugo extranjero imperialista y, conjuntamente, solidaridad, unión estrecha con los oprimidos de las demás naciones. ¿Que solamente los socialistas puros pueden ser internacionalistas? No es nuestra culpa que el proletariado sea la clase revolucionaria y progresista en el momento actual.

MARTÍ Y EL PROLETARIADO

Esta es una de las más importantes facetas de la vida de José Martí. Debe ser el más curioso capítulo del libro que sobre él ha de escribirse. Como enemigo del feudalismo, José Martí fue amigo del negro ¡cuántas cosas grandes y nobles dijo de él! y como amigo de la Revolución Nacional contra el yugo del Imperio Español y contra todos los otros yugos imperialistas, amigo fue también del proletariado. Comprendió las grandes fuerzas revolucionarias y constructivas que el proletariado tiene en sí. Por esta razón, durante su estancia en la Florida entre los tabaqueros de Tampa, no sólo sació su hambre física con el óbolo que orgullosos daban los proletarios de la “chaveta”, sino que su espíritu se asomó a ese gran paraíso del socialismo internacional...

“Los pueblos [...] son como los obreros a la salida del trabajo: por fuera cal y lodo, pero en el corazón las virtudes respetables”.

Aquí reconoce poéticamente —como siempre— que es la clase obrera quien más moral atesora por las mismas condiciones de la vida que lleva.

“La verdad se revela mejor a los pobres a los que padecen”.

“Para el revolucionario —dijo Saint Just— no hay más descanso que la tumba. Las universidades deben ser talleres...” Así podría seguirse toda una búsqueda de su respeto y admiración por el proletariado.

Si la envidia de los roedores el genio no lo hubiese llevado a inmolarse prematuramente en Dos Ríos, él habría estado al lado de Diego Vicente Tejera en 1899 cuando fundó el Partido Socialista de Cuba, el primer partido que se fundó en Cuba, después de la dominación española, como Baliño y Eusebio Hernández están hoy con nosotros. Pero quede todo esto, y mucho más para el futuro narrador, crítico y divulgador de la personalidad de José Martí. Basta para un artículo fugaz esta insinuación y esta prueba de la necesidad de ese libro. Terminemos tomando unos cuantos pensamientos del Apóstol y haciéndole una rápida glosa a manera de “letanía revolucionaria”. Lo necesita el pueblo de Cuba en estos instantes. Puede no ser inútil un recordatorio e interpretación de algunas de sus sentencias.

“En la cruz murió el hombre un día; pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días”. “Todas las grandes ideas tienen su Nazareno”.

¿Dónde están los ciudadanos que no aprendieron esto? Hoy tus compatriotas no mueren en las cruces. Pero sí clavan en ellas al pueblo.

“¡La Tiranía no corrompe, sino prepara!”

El comentario es secreto. En nuestro interior se escucha el himno de las revoluciones y se ve el flamear de las banderas rojas. ¡Viva la Justicia Social!

“Las redenciones han venido siendo teóricas y formales: Es necesario que sean efectivas y fundamentales”.

Esto lo repite diariamente el proletariado y por esas palabras sufre persecuciones, asesinatos y prisiones...

“Ver en calma un crimen es cometerlo”.

¡Cuántos criminales hay en Cuba!

“Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado”.

No piensan así en la República que tú fundaste.

“La palabra de un hombre es ley”.

Hoy se dice La ley es la palabra del ‘hombre’.

“Juntarse: esta es la palabra del mundo”.

Hoy siguiendo tu orden, decimos concretamente: “¡Proletarios de todos los países, unios!”

“Trincheras de ideas valen tanto como trincheras de piedras”.

¡Que tus palabras se cumplan! ¡Aunque serían mejor ambas trincheras a la vez!

[Diciembre de 1926]

junio 02, 2024

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura N° 182

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura N° 182

“José Martí y Nuestramérica "

Parte II

“Nuestra América" y "Madre América"

Visión político-cultural de una región

Se trata de un texto producido como trabajo final de la Cátedra Martiana que se dictó por internet entre los meses de agosto del pasado año y marzo de 2024. Con el carácter eminentemente narrativo del discurso conocido como “Madre América” pronunciado por José Martí el 19 de diciembre de 1889 ante los delegados latinoamericanos a la Conferencia Panamericana en la ciudad de Nueva York, coloca al ensayo “Nuestra América” en el terreno del testamento para la posteridad. Hay un proceso de reescritura que va de “Madre América” a “Nuestra América”, donde el primero es el antecedente directo del segundo, desde el portavoz al revolucionario. “Madre América” tiende a colocarse como pre-texto inmediato de “Nuestra América”. A medida en que se iba incrementando la influencia política, económica y militar de los Estados Unidos en América, se fue generando en José Martí una verdadera preocupación. El imperialismo norteamericano se estaba evidenciando cada vez con mayor rigor, en la búsqueda de su propio beneficio. El Maestro entendió que los pueblos latinoamericanos debíamos defendernos de esa amenaza, organizándonos conscientemente y en unidad para encontrar nuestros propios caminos de emancipación. Los pueblos debían aprender a crear soluciones en base a sus propias necesidades contando con todas sus diversidades étnicas, sus características y su cultura, sin tener en cuenta las soluciones que les quieran imponer desde Europa o de los Estados Unidos. Para ello era necesaria la unidad de los pueblos nuestroamericanos para así poder encontrar con mayor facilidad la solución a los problemas como región. Para el Apóstol de América, la respuesta a todas las dificultades debía realizarse conjuntamente y en solidaridad, dejando de lado las supuestas razas y sus diferencias, pues para él no existen las razas. Todos somos iguales, los negros, los blancos, los indígenas, y que la estigmatización provocada por estas diferencias solo generan odios innecesarios, excluyéndonos los unos de los otros. Decía que todos tenemos en común el alma que emana de nuestros cuerpos. José Martí convoca a todos los pueblos para trabajar en conjunto y unidos para así poder construir una Nueva América, que no permita ser el patio trasero de los Estados Unidos, logrando así su definitiva independencia con libertad y soberanía. Sólo de éste modo se romperán para siempre las odiosas cadenas de la dependencia y la pobreza.

Durante el posterior debate, se puso de manifiesto que el pensamiento de José Martí es perfectamente aplicable a las actuales circunstancias políticas, tanto en nuestro país como toda Nuestramérica comprendida entre el margen sur del Río Bravo y el Estrecho de Magallanes. Debemos recordar que en el transcurso de la llamada guerra necesaria iniciada en Cuba en el año 1895 el ejército mambí estaba a punto de concretar el triunfo sobre el ejército realista español, lo que a los Estados Unidos les incomodó notablemente. Allí ocurre el sabotaje y hundimiento del acorazado Maine de bandera yanqui en la bahía de La Habana, culpando de éste atentado a los españoles con lo cual los E.E.U.U. entran en guerra junto a los combatientes cubanos para vencer a los españoles. Esto termina con el triunfo cubano en 1898, y el inicio de la construcción de la nueva República soberana e independiente que soñó el Apóstol José Martí. A esta nueva constitución se le anexó un apéndice propuesto por el congreso de los Estados Unidos denominada Enmienda Platt, mediante la cual ellos podían intervenir en la isla cada vez que ellos lo consideren necesario, además de la ocupación militar de la bahía de Caimanea en Guantánamo. Este hecho histórico demuestra lo acertadas que son las advertencias de Martí acerca del peligro que representa el imperio. La independencia se consolida luego con el triunfo de la Revolución victoriosa el primero de enero de 1959. Luego ocurre la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos en Girón, la cual fue aplastada en menos de 72 horas por el ejército cubano, a lo que el comandante Fidel Castro dijo que a partir de ahora Nuestramérica será un poco más libre. En el año 1994 se establece en Miami el acuerdo multilateral denominado ALCA, quedando exceptuada Cuba, en un claro nuevo sometimiento de nuestros países e los designios de los E.E.U.U. Allí nuevamente aparece la advertencia de José Martí. Y en el año 2005 en Mar del Plata se da por derrotada esta iniciativa dando un fuerte impulso a la nueva organización nuestroamericana, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos o ALBA-TCP, un claro reflejo al ensayo “Nuestra América” de José Martí. Con respecto al pensamiento del Apóstol referido a la unidad de los pueblos sin distinción humana de ningún tipo, pone de manifiesto un pensamiento humanista dejando de lado los intereses económicos que se anteponen a cualquier proyecto neoliberal actual. Hoy las más grandes batallas se han de dar en el campo cultural basada en los conocimientos. El gran avance actual de sectores de derecha y de ultra derecha en el mundo occidental pone de manifiesto la existencia de una verdadera crisis civilizatoria al naturalizar las guerras con la pérdida de vidas humanas incluyendo a mujeres, ancianos y niños haciendo alusión a la masacre sionista contra el pueblo palestino, demostrando además la clara decadencia e inutilidad de la organización mundial de Naciones Unidas (ONU), que nació precisamente con el objetivo de evitar nuevas guerras después de la segunda conflagración mundial.

Por último se decidió abordar en el próximo espacio de lectura del sábado 06 de julio, un texto del investigador cubano Julio César Guanche: “Glosas al pensamiento de José Martí”.

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 01 de julio de 2024.

 


 

mayo 30, 2024

Círculo de Lectura # 182 - Junio de 2024

 Círculo de Lectura # 182 - Junio de 2024

“José Martí y Nuestramérica”

Trabajo final de la Cátedra José Martí Participante:

Máximo Schneebeli, integrante del Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba Bariloche, Prov. de Río Negro, ARGENTINA Marzo de 2024

Parte II

“Nuestra América” y “Madre América”

Visión político-cultural de una región

En su discurso conocido como “Madre América” pronunciado por José Martí el 19 de diciembre de 1889 ante los delegados latinoamericanos a la Conferencia Panamericana en la ciudad de Nueva York, aborda de manera paralela las diferencias de orígenes y desarrollo histórico entre la América del Norte con una colonización Anglosajona y la América del Sur con una colonización Hispana. Allí deja en claro que hay dos Américas, la América de Lincoln y la América de Juárez, que es la nuestra, la que va desde el Río Bravo a la Patagonia. La colonización de ésta última ha tenido su origen en un entorno más humilde, frente a la del norte con un desarrollo económico superior. También hubo, por parte de los organizadores a la Conferencia Panamericana, una especie de estrategia de deslumbramiento y seducción hacia los delegados, cuando los llevaron a conocer todas las maravillas de los Estados Unidos en un tren palacio para que se sintieran inferiores, y por ello sujetos al presunto neo colonizador del norte. Martí con este discurso “Made América” les levanta la autoestima a los delegados presentes y que provienen del sur, para que no se dejen llevar por ese deslumbramiento que les puedan causar las maravillas del desarrollo, y menospreciar de esa manera lo propio.

“Madre América” es un análisis profundo de las diferencias de origen, donde hay una frase que lo sintetiza: “Del arado nació la América del norte, y la española del perro de presa”. En otros de sus escritos el Maestro menciona: “Cuanto tenemos que hacer para mejorar nuestras repúblicas”. “Mi gran Madre América, para ella trabajo! De ella espero mi aplauso o mi censura”. El propósito esencial del discurso fue crear los mecanismos de acercamiento económico entre EE UU y sus vecinos del Sur, ya que el propio Martí denunciaba ya el inicio de la expansión estadounidense por el Continente. “Pero por grande que esta tierra sea, y por ungida que esté para los hombres libres la América en que nació Lincoln, para nosotros, en el secreto de nuestro pecho, sin que nadie ose tachárnoslo ni nos lo pueda tener a mal, es más grande, porque es la nuestra y porque ha sido más infeliz, la América en que nació Juárez” (...) “nuestras repúblicas dolorosas de América”.

Por otro lado, “Nuestra América” es un ensayo escrito por José Martí y publicado en La Revista Ilustrada de Nueva York el 10 de enero de 1891 y en El partido liberal en México el 30 de enero de 1891 que nos permite entender nuestra identidad, la diversidad de cada uno de nuestros países y regiones, y los denominadores comunes que tenemos. Es un llamado a la unidad frente a los peligros foráneos, un programa de acción política para la búsqueda de soluciones propias para los problemas autóctonos. Es considerado el manifiesto político más relevante de José Martí, un proyecto filosófico, pedagógico y de emancipación continental.

Es un llamado a la unión y a la solidaridad para resistir el inminente embate desde el Norte, despojándose de todo el pasado colonial que había continuado viviendo en las repúblicas. Era necesario crear una América Nueva, unida, sostenida en el conocimiento de sí misma y otorgando el espacio demandado y necesitado por todas sus clases populares y por el hombre natural. Dice que debemos hacernos dueños de Nuestra América y nos invita a crear un sentido de pertenencia hacia ella.

“Todo nuestro anhelo está en poner alma a alma y mano a mano los pueblos de nuestra América Latina”.

José Martí

Con el carácter eminentemente narrativo de “Madre América” coloca al ensayo “Nuestra América” en el terreno del testamento para la posteridad. Hay un proceso de reescritura que va de “Madre América” a “Nuestra América”, donde el primero es el antecedente directo del segundo, desde el portavoz al revolucionario. “Madre América” tiende a colocarse como pre-texto inmediato de “Nuestra América”.

El “Discurso pronunciado en la velada artístico-literaria de la Sociedad Literaria Hispanoamericana”, bautizado luego “Madre América”- es reconocido por la crítica como el antecedente directo del ensayo “Nuestra América”, que circula un año después en México y Nueva York.

En el pasaje del discurso de 1889 “Madre América” al ensayo de 1891 “Nuestra América” se han modificado algunas variables que afectan en forma decisiva —y aquí la hipótesis general del trabajo— el modo en que los enunciados se (re)formulan. En principio, los moldes genéricos y el destinatario: mientras que el “discurso” es leído por Martí a un auditorio muy restringido de pares —el cuerpo de delegados que asisten a la Conferencia Internacional Americana, del cual el cubano forma parte—, el ensayo lleva inscriptas las huellas de un espacio de circulación mucho más amplio. Al mismo tiempo, si “Madre América” se enuncia recién comenzado el Congreso, en la inmediatez de una coyuntura todavía no resuelta, “Nuestra América” es un texto bisagra, de tránsito entre un Martí periodista, portavoz y diplomático, y el revolucionario que entrega el ejercicio de las letras a la organización del Partido.

Así como Francisco Morazán (1792 - 1842), fue el político y militar hondureño que representó como pocos la idea de la unidad centroamericana ya que intentó transformar a Centroamérica en una nación grande y progresista, Simón Bolívar (1783 - 1830) hizo lo propio con la América del Sur, que soñando con la Patria Grande liberó las capitanías de Venezuela, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia de la metrópoli española. Destacaba José Martí: "La sombra de Bolívar, que soñó para la América del Sur una sola nación... y la sombra de Morazán, incrustando en su espada triunfante las cinco repúblicas de la América del Centro". En su célebre ensayo titulado “Nuestra América”, que es su mayor y más significativo manifiesto político, nos plantea la integración de toda la región comprendida desde el sur del Río Bravo al Estrecho de Magallanes, incluyendo también a las Islas del Caribe como una propuesta verdaderamente superadora, de carácter abarcativo e incluyente.

“Nuestra América” es considerado un ensayo por ser un texto argumentativo con el propósito es persuadir al lector de adoptar una postura frente al tema mediante argumentos lógicos y racionales. Tiene un lenguaje figurativo y simbólico, con muchos recursos literarios como son las metáforas, las analogías, las asociaciones, los paralelismos, y las figuras retóricas. Con este texto se culminaban, en la síntesis de la madurez, antiguas inquietudes martianas, y a la vez se marcaba un hito significativo en la historia del género en lengua española.

La idea es ir seleccionando las frases más relevantes del ensayo “Nuestra América”, para ir analizando su contenido:

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

Ésta primera frase disparadora es muy potente, estrepitosa, conmovedora y movilizadora de conciencias, ya que está dirigido al pueblo de la América nuestra como una crítica al aldeanismo, al latinoamericano que vive en su burbuja, pensando en su propio beneficio, que solo quiere ser el alcalde y ver crecer sus ahorros, sin dase cuenta que en realidad hay problemas mucho mayores que enfrentar, como los gigantes de siete leguas (metáfora) refiriéndose a los Estados Unidos. Cuando menciona los cometas en el cielo se refiere a los imperios que acechan permanentemente. Finalmente nos advierte que debemos estar atentos para defendernos con las armas que son las ideas, haciendo alusión a la batalla cultural: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”.

Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos.

Está invitando a los pueblos latinoamericanos, a todos, para que nos conozcamos para así poder enfrentar al enemigo común y no a pelearnos entre nosotros. Conocer las causas ayuda a resolver los problemas de una manera más simple que cuando no se conocen. Debemos aprender a ayudarnos mutuamente, dejando de lado las envidias y los egoísmos.

...los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

Aquí vuelve a recomendar la unión invitando también a los árboles a ponerse en fila como la plata en los yacimientos andinos para luchar juntos contra ese gigante de las siete leguas, refiriéndose a los Estados Unidos.

A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades!

Acá critica a quienes no estén dispuestos a luchar, diciendo que son como los sietemesinos con las uñas pintadas y que usan pulseras como los que vienen de Francia o de España, y si esos latinoamericanos quieren ser como los europeos, pues que se vayan para allá ya que les da vergüenza su identidad con raíces indígenas o si son pobres por ser hijos de un obrero (carpintero). Debemos ser orgullosos de lo que somos.

Pues, ¿quién es el hombre? ¿el que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas, con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres!

No es un hombre verdadero el que no cuida de su madre patria para protegerla y mejorarla, o el que vive de su riqueza maldiciéndola. Nuestra América debe luchar junto a sus indios para ir de menos a más, y no irse a Norteamérica donde matan a sus indios y así van de más a menos.

¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles?

Debemos asumir nuestra propia identidad reconociendo una configuración múltiple y compleja junto al indio, al hombre natural.

La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. (...) Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyés no se desestanca la sangre cuajada de la raza india.

No se puede tener éxito si se pretende gobernar con leyes traídas de Europa o de los Estados Unidos. Debemos crear nuestras propias leyes de acuerdo a nuestras propias realidades y necesidades. Es indispensable conocer las necesidades reales de nuestros pueblos, como así también de la región y los territorios donde vivimos para saber prever situaciones de riesgo: “Gobernar es prever"; “En política, hay que prever. El genio está en prever". El Maestro lo manifiesta como una crítica a la vieja Europa y la naciente Estados Unidos, que ya había sido denunciado por Simón Rodríguez y Simón Bolívar, décadas atrás. Alexander Hamilton fue un estadista norteamericano, uno de los principales colaboradores de Washington, el primer presidente de los Estados Unidos. Sieyés, un político francés, fundador del Club de los Jacobinos, el movimiento político revolucionario más famoso durante la Revolución Francesa.

El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país. Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza.

Se debe luchar con conocimientos propios y respetando nuestras identidades, no hace falta que nos digan cómo debemos hacer las cosas sin conocer nuestras realidades. Cuando menciona la civilización, se refiere a lo europeo y la barbarie a lo indígena o lo propio del hombre natural. Entonces querer imponer una cultura exótica, extraña o “falsa erudición” no sirve, pues siempre vencerá la autóctona, vinculada a la naturaleza. “Pensar con cabeza propia”, lograr la soberanía cognitiva y gobernar en equilibrio con lo natural. Sarmiento, el político argentino admirador del modelo norteamericano, escribió en el año 1845 su obra más famosa: “Facundo, o Civilización contra Barbarie”, que es la historia del caudillo riojano y alegato contra el tirano Rosas. No obstante el mutuo respeto y admiración que se profesaron, las concepciones que tuvieron Sarmiento y Martí acerca de la “civilización”, la “barbarie”, las razas indígenas y el papel de los Estados Unidos en el desarrollo futuro de nuestra América, resultan inconciliables.

El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras esta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés.

Cuando se resuelve políticamente con superioridad de conocimientos a favor de los pueblos, éstos lo aceptan siempre y cuando se los respete, y por el contrario actuarán con fuerza para revertirlo. Nos decía el Apóstol: “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”.

En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella.

Los malos gobiernos son los que se imponen por la fuerza, con agresiones y amenazas, ante la escasa o ineficiente formación de organizaciones políticas con propuestas de igualdad y justicia social con una adecuada distribución de las riquezas. Aunque tristes fueron las experiencias de las diferentes dictaduras militares en la América nuestra, éstas surgieron de golpes de Estado, pero que luego fueron revertidas por los pueblos mediante elecciones democráticas.

... ¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen.

Es preciso que en nuestras universidades se puedan aprender nuestra historia, nuestra geografía con todas sus riquezas naturales, las características de nuestros pueblos, es decir nuestras propias realidades y nuestras necesidades para así poder resolverlas, pero no aplicando un modelo importado.

Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.

Es necesario conocernos a nosotros mismos desde nuestra realidad continental, ya que sólo con saber no alcanza: “Conocer es resolver”. Debemos aprender nuestra propia historia para poder dirigirnos a nosotros mismos. Es bueno conocer la historia de otros lados, pero la principal ha de ser la nuestra, de la cual debemos sentirnos orgullosos. Los “arcontes” son los magistrados a los que se les confirió el gobierno de Atenas y otras ciudades en la antigua Grecia.

(...) entró a padecer América, y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importadas que han venido retardando, por su falta de realidad local, el gobierno lógico.

Ante la falta de claridad en el manejo político de carácter colonial, que por un lado promueve maliciosamente la imposición de culturas foráneas y las ansias de quitarnos nuestras riquezas naturales, aparece la confusión cuando queremos establecer una forma de gobierno propio.

... El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu.

En la medida en que el espíritu colonial continúe vigente dentro de las nuevas Repúblicas no habrá independencia ni soberanía. Es preciso ser creativo para así poder resolver por nosotros mismos. No debemos confundir las formas con los contenidos.

Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores.

Nos decía Martí: “Con los pobres de mi tierra quiero yo mi suerte echar”. Es decir que en primer lugar se debe procurar que todos tengamos cubiertas nuestras necesidades básicas. Se debe comenzar a resolver, con justicia social, partiendo desde los sectores más desprotegidos.

El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima. La colonia continuó viviendo en la república; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítico de la raza aborigen, por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina. Morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos.

Cuando menciona al tigre, se refiere a las fuerzas imperialistas que siempre vuelven sigilosamente, sin que nos demos cuenta, para volver a atacarnos. Es por eso que a pesar de habernos independizado, el sistema colonial aún continúa vigente dentro de nuestras repúblicas. Debemos ir superando las equivocaciones impuestas, como el desprecio al hombre natural, y luchar desde la República heroicamente contra la colonia, tanto europea como yanqui, y habrá derramamiento de sangre hasta vencer. El tigre habrá de morir dando zarpazos al aire y echando llamas por los ojos.

Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España.

El hombre real en la América nuestra, queriendo sentirse con un falso orgullo, como un europeo o un norteamericano, de a poco o más abruptamente en algunos casos, se fue sacando las máscaras que lo extranjerizaban.

(...) le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.

Nos recuerda al pensamiento del Ché, cuando nos decía acerca de la necesidad de crear al “hombre nuevo”.

El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre las olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura.

Se refiere a que el indio, el negro y el campesino que conforman los diferentes sectores de la población, lamentablemente estaban desunidos, separados y aislados en sus penas y en sus luchas.

Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga, en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella.

Acá el Maestro plantea que hubiera sido mejor combinar y compartir conocimientos desde la inclusión de los diferentes sectores sociales de la América hispana, buscando siempre la unidad en lo diverso.

Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma americano.

Se debe contar con recetas propias y elaboradas de acuerdo a nuestras propias realidades, en lugar de buscar soluciones propuestas por experiencias de otros lugres, con diferentes idiosincrasias.

Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. "¿Cómo somos?”se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son. Cuando aparece en Cojímar un problema, no van a buscar la solución a Dantzig. Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura de su sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio, es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales;

Con éste párrafo ya más optimista en el proceso de unificación y creación con un pensamiento que comienza a ser más propio para resolver con nuestro propio sudor aunque el vino salga agrio, no importa pero es nuestro. Y son los jóvenes de América los que se pongan en la tarea de crear lo nuevo: “La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político”.

... Sobre algunas repúblicas está durmiendo el pulpo ...

El pulpo con múltiples brazos es la amenaza imperialista, desde lo militar, lo político, comercial y cultural.

El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por ignorancia llegaría, tal vez, a poner en ella la codicia. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor del hombre, y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.

Al desconocer nuestras propias fortalezas, eso genera una indiferencia por parte del imperio y así aumentan sus apetencias de colonización y saqueo, que son muy peligrosas. Es necesario que nos respeten para que no nos agredan. Debemos actuar con lo mejor de nuestros hombres para que no prevalezcan las debilidades. Decía el Maestro: “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres”. Debemos contar con sólidas herramientas (picota o patíbulo) para exhibir a quienes nos inducen al odio o nos mienten.

No hay odio de razas, porque no hay razas...

Nos han dividido en razas para estigmatizarnos y para que nos odiemos entre nosotros. No existen las razas, somos parte de diferentes etnias pero todos iguales, todos seres humanos. Así quedó demostrado al estudiar los genomas humanos.

... El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas.

El concepto de alma que tienen todos nuestros cuerpos, nos asocia y nos integra como seres humanos, como seres similares. Fomentar el odio entre nosotros resulta ser un crimen de lesa humanidad. Debemos unirnos superando todas nuestras diversidades.

Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!

Ésta última frase muestra un carácter conciliador, optimista y fraternal, donde las naciones de Nuestra América, que van desde el Río Bravo hasta el Estrecho de Magallanes incluyendo a las islas del Caribe, cantan todas juntas por el éxito del resultado de las luchas generacionales, mencionando al Gran Semí, que es el Dios creador de los indios Taínos de Cuba y el Caribe, en unidad con el Cóndor, el ave que representa los pueblos a lo largo de toda la cordillera de Los Andes, sembrando la semilla de una América Nueva, en un final magistral para éste hermoso ensayo. ♦

Conclusión

José Martí es una de las mentes más brillantes de América y un destacado prócer de origen cubano, que le tocó vivir un período muy especial en el transcurrir de la historia de América del siglo XIX (1853 - 1895), en plena decadencia del imperio español y al mismo tiempo del nacimiento de un nuevo imperio, que es el los Estados Unidos. Desde muy joven, siendo aún adolescente, ingresó a las páginas de nuestra historia por su adhesión a la corriente independentista de Cuba, frente al régimen colonial español, que lo condenó primero a prisión y luego al destierro cuando fuera deportado a España. Desde su regreso a América luchó con toda su capacidad, su valentía y su destacada inteligencia por la libertad de Cuba y la emancipación de todas las repúblicas y las colonias que aún seguían viviendo dentro de ellas de Nuestramérica, desde el Río Bravo al Magallanes.

A medida en que se iba incrementando la influencia política, económica y militar de los Estados Unidos en América, se fue generando en José Martí una verdadera preocupación. El imperialismo norteamericano se estaba evidenciando cada vez con mayor rigor, en la búsqueda de su propio beneficio. El Maestro entendió que los pueblos latinoamericanos debíamos defendernos de esa amenaza, organizándonos conscientemente y en unidad para encontrar nuestros propios caminos de emancipación. Los pueblos debían aprender a crear soluciones en base a sus propias necesidades contando con todas sus diversidades étnicas, sus características y su cultura, sin tener en cuenta las soluciones que les quieran imponer desde Europa o de los Estados Unidos. Para ello era necesaria la unidad de los pueblos nuestroamericanos para así poder


encontrar con mayor facilidad la solución a los problemas como región. Para el Apóstol de América, la respuesta a todas las dificultades debía realizarse conjuntamente y en solidaridad, dejando de lado las supuestas razas y sus diferencias, pues para él no existen las razas. Todos somos iguales, los negros, los blancos, los indígenas, y que la estigmatización provocada por estas diferencias solo generan odios innecesarios, excluyéndonos los unos de los otros. Decía que todos tenemos en común el alma que emana de nuestros cuerpos. José Martí convoca a todos los pueblos para trabajar en conjunto y unidos para así poder construir una Nueva América, que no permita ser el patio trasero de los Estados Unidos, logrando así su definitiva independencia con libertad y soberanía. Sólo de éste modo se romperán para siempre las odiosas cadenas de la dependencia y la pobreza.

Como reflexión final, quisiera aportar que resulta muy difícil medir el esfuerzo de pensar. En cambio, cuando debemos realizar un trabajo físico, como mover una cantidad de cosas pesadas o abordar una cuesta, sabemos aproximadamente si estamos en condiciones de hacerlo y cuánto tiempo nos puede llevar. Y al finalizar la tarea notamos cansancio o alguna molestia muscular, que es la medida del trabajo realizado, del esfuerzo físico realizado. Pero también sabemos que podemos disponer de cierta pereza física, no tener ganas de hacerlo. O por el contrario podemos contar con la voluntad y la conciencia para afrontar el desafío y llevar a cabo el trabajo. Volviendo al esfuerzo del pensamiento, para poder entender cosas difíciles o para resolver algún problema complicado, también vemos que puede haber una cierta pereza intelectual. En cambio cuando nos lo proponemos con responsabilidad y conciencia, y realizamos el esfuerzo intelectual, podemos alcanzar el objetivo. En ese sentido nuestro Apóstol y nuestro Maestro nos decía:

“Ocuparse de lo fácil, cuando es posible y se tienen los bríos para intentar lo difícil, es despojar de dignidad al propio talento”.

José Martí

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CO GRUPO BARILOCHE

DE SOLIDARIDAD
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Círculo de Lectura
25 de Mayo 245
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