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julio 07, 2024

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 183

 Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 183

“Glosas al pensamiento de José Martí”

Un libro que debe escribirse

Se trata de un texto escrito por Julio Antonio Mella, quien comprendió la necesidad de rescatar las raíces de la tradición histórica cubana, fundamentalmente del ideario democrático, revolucionario, antiimperialista y nacional liberador, de José Martí.

Fue tomado de: “Julio Antonio Mella - Textos escogidos”, una compilación realizada por Julio César Guanche, investigador, historiador, editor y ensayista cubano.

Dado que Julio Antonio Mella vivió pocos años, ya que fuera asesinado con solo 25 años de edad por los sicarios de quien en aquel momento fuera el presidente cubano Gerardo Machado en 1929, no alcanzó a escribir el libro, pero dejo plasmada sus bases argumentales o glosas del pensamiento de José Martí.

Para ello Mella ha hecho un profundo análisis acerca del pensamiento del Apóstol, a quien admiraba intensamente, manifestando la necesidad de su reinterpretación de manera crítica y seria, desvinculada de los intereses de la burguesía cubana.

Teniendo en cuenta el juego fatal de las fuerzas históricas es preciso desentrañar el misterio del programa ultra democrático de las bases del Partido Revolucionario Cubano propuesto y luego puesto en práctica por José Martí, como herramienta de combate final frente a las tropas realistas españolas y la construcción de una República democrática, independiente y soberana.

En la obra también debe incluirse el motivo del fracaso del programa del Partido Revolucionario y del Manifiesto de Montecristi.

Martí aseguraba que se podía construir una República “con todos y para el bien de todos”, subestimando la fuerza real del imperio de los Estados Unidos que más tarde intervino en la construcción de esa República.

Comenta Julio Antonio Mella que si bien Martí señalara que el gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país, qué ocurre cuando en realidad ese equilibrio no existe, ni tampoco se cuenta con todos los elementos naturales, mencionando probablemente la intromisión de los Estados Unidos con la Enmienda Platt.

Mella se pregunta qué hubiera dicho y hecho Martí frente al avance del imperialismo, aunque siempre nos advirtiera acerca del peligro que representa.

También se debe incluir en el libro el carácter internacionalista del pensamiento del Maestro claramente expresado en su discurso conocido como “Madre América” donde manifiesta un infinito apego a todo el continente.

Por último se debe incluir también el sentido de vinculación de Martí con el proletariado cuando menciona que la verdad se revela mejor a los pobres a los que padecen, y su profundo aprecio por el negro.

Lamentablemente José Martí cayó en combate a los 42 años en Dos Ríos.

Mella rescata algunas de las frases del Apóstol que dicen que “En la cruz murió el hombre un día; pero se ha de morir en la cruz todos los días” y “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”, pero aclara que probablemente serían mejor ambas trincheras a la vez.

 

Durante el posterior debate, se puso de manifiesto que la frase que menciona Mella, que dice que… Habría que ver los antagonismos nacientes de las fuerzas sociales de ayer. La lucha de clases de hoy. El fracaso del programa del Partido Revolucionario y del Manifiesto de Montecristi, en la Cuba republicana, que “vuelve -al decir de Varona, y todos lo vemos- con firme empuje hacia la colonia”.

Cabe destacar que Enrique José Varona, fue un político, maestro, ensayista y periodista cubano quien ante la intervención de los Estados Unidos en 1898 en el conflicto hispano cubano, creyó inicialmente que esto podría ser beneficioso para Cuba pero después rectificaría sus opiniones cuando en 1906 se produjo la segunda intervención norteamericana.

Entonces comprendió la significación y realidad de la Enmienda Platt y la situación de dependencia que tenía Cuba.

Está claro que ante la inesperada muerte de José Martí y de Antonio Maceo en el campo de batalla antes de finalizar la guerra, dos pilares fundamentales, el primero en el plano ideológico y el segundo en el plano militar, gestaron la intervención de los Estados Unidos en dicha guerra y la posterior creación de una República, ya no bajo los conceptos vertidos en los estatutos del Partido Revolucionario ni en el Manifiesto de Montecristi firmado por Martí y el general Máximo Gómez en Dominicana, sino amañada a los intereses del naciente imperio mediante el agregado en su Constitución de la Enmienda Platt, condicionando de esta manera la soberanía de Cuba, sometida a un Estado Colonial pero ésta vez por parte del imperio del norte, ejerciendo un control de la vida política y económica de su gente.

Esta situación generó enemigos internos, que a decir de Fidel, cuando manifestara que Revolución es: Desafiar poderosas fuerzas dentro y fuera del ámbito social y nacional.

Por último llama la atención la advertencia del joven revolucionario al final de su escrito cuando dice que si bien José Martí dijo que: “Trincheras de ideas valen tanto como trincheras de piedras”, serían mejor ambas trincheras a la vez.

La historia revolucionaria de Cuba demuestra la certeza de aquella advertencia cuando, ante el golpe de Estado perpetuado por el tirano Fulgencio Batista en 1952, ocurrieron primero la gesta del Moncada y después la lucha armada de la Sierra Maestra, para luego varios años después ya calmadas las aguas contrarrevolucionarias, Fidel manifestó que de aquí en adelante estamos ante lo que él llamó la “batalla de ideas”.

 

Por último se decidió abordar en los dos próximos espacios de lectura, el sábado 03 de agosto, un texto de Jorge Fornet Gil titulado: “En el 65 aniversario de la Casa de las Américas”, y para el sábado 07 de septiembre uno tomado del Instituto de Meteorología de la República de Cuba, titulado: “Generalidades de los Ciclones Tropicales”.

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 06 de julio de 2024.

julio 01, 2024

Círculo de Lectura # 183 - Julio de 2024

 Círculo de Lectura # 183 - Julio de 2024

“Glosas al pensamiento de José Martí"

Un libro que debe escribirse

Por Julio Antonio Mella

Hace mucho tiempo que llevo en el pensamiento un libro sobre José Martí, libro que anhelaría poner en letras de imprenta. Puedo decir que ya está ese libro en mi memoria. Tanto lo he pensado, tanto lo he amado, que me parece un viejo libro leído en la adolescencia. Dos cosas han impedido realizar el ensueño. Primero: la falta de tiempo para las cosas del pensamiento. Se vive una época que hace considerar todo el tiempo corto para hacer. Todos los días parece que mañana será “el día...”, el día ansiado de las transformaciones sociales. Segunda razón: tengo temores de no hacer lo que la memoria del Apóstol y la necesidad imponen. Bien lejos de todo patriotismo, cuando hablo de José Martí, siento la misma emoción, el mismo temor, que se siente ante las cosas sobrenaturales. Bien lejos de todo patriotismo, digo, porque es la misma emoción que siento ante otras grandes figuras de otros pueblos.

Pero, de todas maneras, ese libro se hará. Es una necesidad, no ya un deber para con la época. Lo hará esta pluma en una prisión, sobre el puente de un barco, en el vagón de tercera de un ferrocarril, o en la cama de un hospital, convaleciente de cualquier enfermedad. Son los momentos de descanso que más incitan a trabajar con el pensamiento. U otro hará el libro, cualquiera de mis compañeros, hermanos en ideales, más hecho para el estudio que para la acción. Pero, hay que afirmarlo definitivamente, el libro se hará... Es necesario que se haga. Es imprescindible que una voz de la nueva generación, libre de prejuicios y compenetrada con la clase revolucionaria de hoy, escriba ese libro. Es necesario dar un alto, y, si no quieren obedecer, un bofetón a tanto canalla, tanto mercachifle, tanto patriota, tanto adulón, tanto hipócrita... que escribe o habla sobre José Martí.

Ora es el político crapuloso y tirano —crapuloso con los fuertes, tirano con el pueblo— quien habla de Martí. Ora es el literato barato, el orador de piedras falsas y cascabeles de circo, el que utiliza a José Martí para llenar simultáneamente el estómago de su vanidad y el de su cuerpo. Ora es, también, el “iberoamericanista”, el propagandista de la resurrección de la vieja dominación española, el agente intelectual de los que buscan nuevamente los mercados de la India, el que acomete la obra de “descubrirnos” a José Martí...

Ya da náuseas tanto asco intelectual. ¡Basta! Martí —su obra— necesita un crítico serio, desvinculado de los intereses de la burguesía cubana, ya retardataria, que diga el valor de su obra revolucionaria considerándola en el momento histórico en que actuó. Mas hay que decirlo, no con el fetichismo de quien gusta adorar el pasado estérilmente, sino de quien sabe apreciar los hechos históricos y su importancia para el porvenir, es decir, para hoy.

Hay dos tendencias para aquilatar los acontecimientos históricos. Una, que Blasco Ibáñez noveliza en “Los muertos mandan”, la de aquellos que sienten sobre sí el peso de todas las generaciones pasadas. Para éstos, el acontecimiento de ayer, es el acontecimiento supremo. Son los que en política aman, como única panacea, la Revolución Francesa del 89. Las tumbas de las generaciones pasadas pesan sobre sus espaldas como el cadáver del equilibrista sobre las de Zaratrustra. Estos son los conservadores, los patriotas oficiales, los reaccionarios, los estériles emuladores de la mujer de Lot. Hay otra tendencia. Es fantástica y ridícula. Gusta de militar en las extremas izquierdas de las izquierdas revolucionarias. Estos pedazos de lava ambulantes no nacieron de madre alguna. Ellos son toda la historia. Su acción —que rara vez sobresale de su cuarto de soñar— es la definitiva. Éstos ignoran, o pretenden ignorar todo el pasado. No hay valores de ayer. Son los disolventes, los inútiles, los egoístas, los antisociales. Hay una tercera forma de interpretación histórica. Debe ser la cierta. Lo es, sin duda alguna. Consiste, en el caso de Martí y de la Revolución, tomados únicamente como ejemplos, en ver el interés económico social que “creó” al Apóstol, sus poemas de rebeldía, su acción continental y revolucionaria: estudiar el juego fatal de las fuerzas históricas, el rompimiento de un antiguo equilibrio de fuerzas sociales, desentrañar el misterio del programa ultra-democrático del Partido Revolucionario, el milagro —así parece hoy— de la cooperación estrecha entre el elemento proletario de los talleres de la Florida y la burguesía nacional, la razón de la existencia de anarquistas y socialistas en las filas del Partido Revolucionario, etc., etc.

Aquí no estaría terminada la obra. Habría que ver los antagonismos nacientes de las fuerzas sociales de ayer. La lucha de clases de hoy. El fracaso del programa del Partido Revolucionario y del Manifiesto de Montecristi, en la Cuba republicana, que “vuelve —al decir de Varona, y todos lo vemos— con firme empuje hacia la colonia”.

El estudio debe terminar con un análisis de los principios generales revolucionarios de Martí, a la luz de los hechos de hoy. Él, orgánicamente revolucionario, fue el intérprete de una necesidad social de transformación en un momento dado. Hoy, igualmente revolucionario, habría sido quizás el intérprete de la necesidad social del momento. ¿Cuál es esta necesidad social? Preguntas tontas no se contestan, a menos de hacernos tontos. Martí comprendió bien el papel de la República cuando dijo a uno de sus camaradas de lucha —Baliño— que era entonces socialista y que murió militando magníficamente en el Partido Comunista: “¿La Revolución? La Revolución no es la que vamos a iniciar en las maniguas, sino la que vamos a desarrollar en la República”.

He aquí una interpretación fugaz de sus palabras:

Democracia, imperialismo...

¿Del tirano? Del tirano
di todo. ¡Di más!; y clava
con furia de mano esclava
sobre su oprobio al tirano.

¿Del error? Pues del error
di el antro, di las veredas
oscuras: di cuanto puedas
del tirano y del error.

(Y, si después de haberlo dicho todo, apóstol y maestro, la palabra no basta, no es oída, ¿qué hacer?).

Martí cree posible la democracia pura, la igualdad de todas las clases sociales. Soñaba una República “Con todos y para todos”. No creía que tirano fuese sólo el denominador español. Presagiaba que podían existir tiranos nacionales y, por esto, hizo sus veros: los mató antes de que nacieran. Conveniente sería que hubiese vivido hasta nuestros días. ¿Qué hubiera dicho y hecho ante el avance del imperialismo, ante el control de la vida política y económica por el imperialismo, ante las maniobras de éste entre los nacionales, para salvaguardar sus intereses? Hubiera tenido que repetir su segunda estrofa sobre el error, ponerla en práctica: “No hay democracia política donde no hay justicia económica”, que hubiera tenido que afirmar.

“El Gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país”. Puede ser. Pero donde no hay equilibrio, donde no hay “elementos naturales” — no lo es nunca el rico capitalista aburguesado y opresor, o su amo, el imperialismo— donde no hay gobierno, donde no hay nada. Es necesario eliminar los elementos no “naturales”.

Él expresó más de una vez, sus ideas sobre la desigualdad social, sobre el peligro del imperialismo y tópicos similares. En su lenguaje poético de siempre dijo:

“El pueblo más grande no es aquel en que una riqueza desigual y desenfrenada produce hombres crudos y mujeres venales y egoístas...”

“Si se es honrado y se nace pobre, no hay tiempo para ser sabio y rico”.

No conozco otra manera mejor de llamarle a nuestros ricos, a los hijos del azúcar, lo que son: ¡Ladrones! ¡Ignorantes!

Sobre los Estados Unidos decía:

“Mi palabra es como la onda de David. He vivido en la entraña del monstruo y lo conozco...”

Respecto a lo que debía ser la política cubana:

“...ponerse en los labios todas las aspiraciones definidas y legítimas del país, bien que fuese entre murmullos de los timoratos, bien que fuese con la repugnancia de los acomodaticios, bien que fuese entre tempestades de rencores: si ha de ser más que la compensación de intereses mercantiles, la satisfacción de un grupo social amenazado y la redención tardía e incompleta de una raza... (la negra) ... entonces brindo por la política cubana...”

En 1879 en Guanabacoa ya reconocía Martí la existencia de una lucha de clases en la sociedad y gritaba por la liberación del negro.

En su bello trabajo sobre los mártires de Chicago nos habla de “cómo esta República —los Estados Unidos— por su culto a la riqueza ha ido cayendo en los mismos vicios de los imperios...”

INTERNACIONALISMO

A pesar de ser José Martí un patriota, es decir, un representante genuino de la revolución nacional tipo francesa del 1789, fue, como decía Lenin de Sun Yat- sen, representante de una democrática burguesía capaz de hacer mucho, porque aún no había cumplido su misión histórica. Luchaba por Cuba porque era el último pedazo de tierra del continente que esperaba la revolución. Pero jamás ignoró el carácter internacional de la lucha revolucionaria. Se decía que era un hijo de la América. Cierto. Sólo hay que leer “Madre América” y entonces podremos afirmar:

No ha habido otro revolucionario de los finales del siglo pasado que amase más al continente y que lo sirviese mejor con la pluma, la palabra y la espada. Siempre es la América lo que le obsesiona. Aún más, así como Cuba no es más que un pedazo del continente amado, éste no es más que un laboratorio de la futura sociedad universal. Tuvo, sin duda alguna, el concepto del internacionalismo. No es necesario para ser internacionalista odiar el suelo en que se nace, olvidarlo, despreciarlo y atacarlo. Así afirman estúpidamente las plumas reaccionarias y mercenarias que somos los internacionalistas de hoy, los revolucionarios del proletariado. No. Internacionalismo, significa, en primer término, liberación nacional del yugo extranjero imperialista y, conjuntamente, solidaridad, unión estrecha con los oprimidos de las demás naciones. ¿Que solamente los socialistas puros pueden ser internacionalistas? No es nuestra culpa que el proletariado sea la clase revolucionaria y progresista en el momento actual.

MARTÍ Y EL PROLETARIADO

Esta es una de las más importantes facetas de la vida de José Martí. Debe ser el más curioso capítulo del libro que sobre él ha de escribirse. Como enemigo del feudalismo, José Martí fue amigo del negro ¡cuántas cosas grandes y nobles dijo de él! y como amigo de la Revolución Nacional contra el yugo del Imperio Español y contra todos los otros yugos imperialistas, amigo fue también del proletariado. Comprendió las grandes fuerzas revolucionarias y constructivas que el proletariado tiene en sí. Por esta razón, durante su estancia en la Florida entre los tabaqueros de Tampa, no sólo sació su hambre física con el óbolo que orgullosos daban los proletarios de la “chaveta”, sino que su espíritu se asomó a ese gran paraíso del socialismo internacional...

“Los pueblos [...] son como los obreros a la salida del trabajo: por fuera cal y lodo, pero en el corazón las virtudes respetables”.

Aquí reconoce poéticamente —como siempre— que es la clase obrera quien más moral atesora por las mismas condiciones de la vida que lleva.

“La verdad se revela mejor a los pobres a los que padecen”.

“Para el revolucionario —dijo Saint Just— no hay más descanso que la tumba. Las universidades deben ser talleres...” Así podría seguirse toda una búsqueda de su respeto y admiración por el proletariado.

Si la envidia de los roedores el genio no lo hubiese llevado a inmolarse prematuramente en Dos Ríos, él habría estado al lado de Diego Vicente Tejera en 1899 cuando fundó el Partido Socialista de Cuba, el primer partido que se fundó en Cuba, después de la dominación española, como Baliño y Eusebio Hernández están hoy con nosotros. Pero quede todo esto, y mucho más para el futuro narrador, crítico y divulgador de la personalidad de José Martí. Basta para un artículo fugaz esta insinuación y esta prueba de la necesidad de ese libro. Terminemos tomando unos cuantos pensamientos del Apóstol y haciéndole una rápida glosa a manera de “letanía revolucionaria”. Lo necesita el pueblo de Cuba en estos instantes. Puede no ser inútil un recordatorio e interpretación de algunas de sus sentencias.

“En la cruz murió el hombre un día; pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días”. “Todas las grandes ideas tienen su Nazareno”.

¿Dónde están los ciudadanos que no aprendieron esto? Hoy tus compatriotas no mueren en las cruces. Pero sí clavan en ellas al pueblo.

“¡La Tiranía no corrompe, sino prepara!”

El comentario es secreto. En nuestro interior se escucha el himno de las revoluciones y se ve el flamear de las banderas rojas. ¡Viva la Justicia Social!

“Las redenciones han venido siendo teóricas y formales: Es necesario que sean efectivas y fundamentales”.

Esto lo repite diariamente el proletariado y por esas palabras sufre persecuciones, asesinatos y prisiones...

“Ver en calma un crimen es cometerlo”.

¡Cuántos criminales hay en Cuba!

“Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado”.

No piensan así en la República que tú fundaste.

“La palabra de un hombre es ley”.

Hoy se dice La ley es la palabra del ‘hombre’.

“Juntarse: esta es la palabra del mundo”.

Hoy siguiendo tu orden, decimos concretamente: “¡Proletarios de todos los países, unios!”

“Trincheras de ideas valen tanto como trincheras de piedras”.

¡Que tus palabras se cumplan! ¡Aunque serían mejor ambas trincheras a la vez!

[Diciembre de 1926]

julio 05, 2022

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 159

 Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 159 

“Julio Antonio Mella, la chispa que encendió la revolución en Cuba”

 

Publicado el 25 de marzo de 2022 por Acercándonos Ediciones, nos trae una reseña histórica acerca de la corta vida del revolucionario Julio Antonio Mella, quien viene de un abuelo que ha participado de la independencia del pueblo dominicano y de una madre, que a pesar de ser de procedencia inglesa, fue una ferviente luchadora contra le Enmienda Platt en Cuba. Desde muy joven Julio Antonio se interesó por el pensamiento y la acción de José Martí. De él conoció el carácter imperialista del gobierno de los Estados Unidos, declarándose en lucha por la unidad latinoamericana para poder lograr su independencia y su soberanía. También se destacó como líder estudiantil. Contando solo con 20 años de edad funda la FEU (Federación de Estudiantes Universitarios), inaugura la Universidad Popular “José Martí”. Al año siguiente funda la Liga Anticlerical, la Liga Antiimperialista de Cuba y después de ingresar a la Agrupación Comunista, funda junto a Carlos Baliño en el año 1925 el primer Partido Comunista de Cuba. Todas estas acciones del joven Mella, lo convierten en enemigo acérrimo del entonces presidente de Cuba, el general Gerardo Machado, quien ordena su expulsión de la universidad y posterior encarcelamiento. Al declararse en huelga de hambre, se organiza un comité por la liberación de Mella de modo tal que se inicia una feroz campaña por su liberación, no solo a nivel nacional sino también internacional, mediante la cual finalmente se logró su liberación. Luego se exilia en México desde donde continúa su lucha. Viaja a Europa donde en Bruselas participa del Congreso Mundial contra la opresión colonial y el imperialismo. También participa del Congreso Internacional Sindical Roja en Moscú. Ya de regreso en México conoce a Tina Modotti, una luchadora revolucionaria, entre quienes nace el mutuo amor. Estando Julio Antonio organizando una expedición para regresar de México a Cuba para incorporarse a la lucha armada, es vilmente asesinado en la calle por sicarios del presidente Gerardo Machado, cuando se encontraba caminando junto a Tina Modotti. Contaba sólo con 25 años de edad.

 

Durante el posterior debate se comenta que siendo Julio Antonio Mella un luchador de característica internacional, hubiese sido mejor haber evitado su exilio, manteniéndolo dentro de las fronteras de Cuba. Se destaca que contando con tan poca edad desarrolla una colosal actividad revolucionaria que se relaciona y compara con el pensamiento de Fidel, al proponerse organizar una expedición desde México a Cuba para incorporarse a la lucha armada. Se comenta acerca de la claridad objetiva de la continuidad histórica de Cuba, desde la fundación en el año 1892 del Partido Revolucionario Cubano por parte de José Martí y de Carlos Baliño, como único partido para organizar la llamada Guerra Necesaria para derrotar el colonialismo español, luego la posterior fundación por parte de Julio Antonio Mella junto al mismo Carlos Baliño del primer Partido Comunista de Cuba en el año 1925, que después de ser proscripto por el dictador Batista se convierte en el Partido Socialista Popular para incorporarse luego junto al Movimiento 13 de Marzo y al Movimiento 26 de Julio, en lo que se llamó las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), para después conformarse definitivamente como Partido Comunista de Cuba en el año 1965, también como el único partido político de Cuba. Del mismo modo como la historia es la política de ayer, y la política de hoy será historia mañana, todos los hechos políticos están vinculados entre sí. En el caso de la más reciente etapa revolucionaria de Cuba, se ha dicho que si no hubiese existido el Moncada, no habría existido el Granma, que sin el Granma no habría sido la lucha en la Sierra Maestra ni tampoco el triunfo de la Revolución el 1° de enero de 1959. Todo está relacionado. Lamentablemente nuestros programas de estudio nos enseñan la historia de los pueblos de manera cronológicamente aislada, como que cada episodio tiene un comienzo y un final, sin tener nada que ver con el episodio siguiente ni con el anterior. Por último de destaca también que Julio Antonio Mella rompe valerosamente con sus intereses de clase para abrazar la causa de los trabajadores hasta convertirse en uno de los principales dirigentes de la sociedad cubana.

 

Finalmente hemos acordado abordar para el próximo Círculo de Lectura un texto tomado el 28 de junio de 2022 de Cubadebate y escrito por el Dr. Arnel Medina Cuenca: “Panorámica histórica de la migración cubana y el delito de tráfico de personas”.

 

junio 30, 2022

Círculo de lectura N° 159 – Julio de 2022 - “Julio Antonio Mella, la chispa que encendió la revolución en Cuba”

 

Círculo de lectura # 159  –  Julio de 2022

“Julio Antonio Mella, la chispa que encendió la revolución en Cuba”

 Por: Acercándonos Ediciones

Publicado: 25/03/2022

Nació el 25 de marzo de 1903 y aparece inscrito en el Registro Civil como Nicanor Mac Pórtland, era nieto del general Ramón Matías Mella, prócer de la independencia del pueblo dominicano. Su padre, Nicanor Mella Breá, era el hijo del general "del ímpetu", y un próspero sastre que dictaba la moda en la capital habanera, su madre Cecilia Magdalena Mac Pórtland y Diez, joven inglesa procedente de Hampshire, Inglaterra, que llegó a amar profundamente la tierra de sus dos primeros hijos y nunca dejó de militar en las filas de quienes se oponían a la Enmienda Platt. De tales padres heredaría Julio Antonio, desde la cuna, su vocación cosmopolita. Desde su origen, como hijo de una unión extramatrimonial, debió enfrentarse con los injustos preceptos del derecho burgués que impedían la voluntad de don Nicanor de reconocerlo con todos los derechos legales, junto a su hermano menor Cecilio.

 

Hizo la primera enseñanza en varios colegios católicos en La Habana. En 1915 viaja a Nueva Orleans, Estados Unidos, junto a su hermano Cecilio y su madre, alistándose en el ejército, asegurando una edad superior a los 14 años que realmente tenía. Un amigo de su padre logró sacarlo del ejército y lo regresó a Cuba, donde ingresó en la en la Academia Newton siendo allí alumno del poeta mexicano Salvador Díaz Mirón quien le hizo descubrir el ideario del fundador del Partido Revolucionario Cubano (José Martí).

 

Su sueño de ser militar y pelear por la Patria americana se convierte en fuerte resolución. El anhelo de matricular en el Colegio Militar de San Jacinto lo lleva a emprender en 1920 el viaje a México, Desde ese país en revolución comprendió la doble moral imperialista que declaraba el "panamericanismo" y la "democracia", mientras mantenía sus tropas de ocupación en Nicaragua, Haití y República Dominicana.

En esta temprana visita a la patria de Juárez, Mella precisa definitivamente cuál es el enemigo principal, y se planteará la vía de la unidad latinoamericana para derrotarlo. En una de las crónicas en que narra su viaje por tierra mexicana definirá: "Los pueblos hermanos que un loco tenaz descubriera, cachorros de un caduco león son hoy presas de un águila estrellada. ¿Por qué razón? ¿Por qué justicia? Por ninguna (...) Ver unidas a las repúblicas hispanoamericanas para verlas fuertes, dominadoras y servidoras de la libertad, diosa. He aquí mi ideal".

Regresa de inmediato a Cuba y obtiene el título de Bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río (1921). Ese mismo año matricula Derecho, Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana.

Trayectoria revolucionaria

En la Universidad de La Habana se destacó como líder estudiantil y deportista, participando en la firma de un manifiesto mediante el cual los estudiantes de Derecho se oponían al nombramiento como Rector Honoris Causa de la Universidad al general norteamericano Enoch Herbert Crowder.

 

Al interés propiamente académico por la renovación universitaria se unía en Mella la preocupación política por la modernización de la sociedad, en busca de la ampliación de la democracia y la participación de los estudiantes en la vida nacional. Para lograr tal propósito se hacía indispensable la unidad de todo el estudiantado, primero universitario, después del país. Sobre la función social de la Universidad de La Habana las concretaba así: “… no debe ni puede ser el más alto centro de cultura una simple fábrica de títulos, no es una Universidad latina, una escuela de comercio a donde se va a buscar tan sólo el medio de ganarse la vida; la Universidad Moderna debe influir de manera directa en la vida social, debe señalar las rutas del progreso, debe ocasionar por medio de la acción ese Progreso entre los individuos, debe por medio de sus profesores arrancar los misterios de la ciencia y exponerlos al conocimiento de los humanos”.

 

Sus primeros trabajos periodísticos aparecieron en la revista universitaria Alma Mater (1922 – 1923), de la que fue administrador. En enero de 1923 es líder de la lucha estudiantil por la reforma universitaria. Funda la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). En octubre de 1923 organiza y dirige el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, y en noviembre inaugura la Universidad Popular “José Martí”, con el propósito de impartir instrucción política y académica a los trabajadores y de vincular la Universidad “con las necesidades de los oprimidos”. También se implantó la Declaración de Derechos y Deberes del estudiante, de su autoría, donde se establecía que su deber era divulgar los conocimientos en la sociedad y especialmente entre los obreros.

 

Fue director y redactor de Juventud (1923 – 1925), fundador de la Liga Anticlerical (1924) y de la sección cubana de la Liga Antiimperialista de Cuba junto a Carlos Baliño y con la presencia combativa de Rubén Martínez Villena. La Liga, inspirada por la Internacional Comunista, sería un instrumento fundamental para la aplicación creativa de las ideas leninistas en los países coloniales y dependientes. Julio Antonio llegaría a convertirse en el máximo orientador de la organización en toda Latinoamérica. En este mismo año ingresa en la Agrupación Comunista de La Habana y desde ella despliega un trabajo muy activo entre el proletariado.

 

En 1924 publicó un folleto titulado "Cuba, un pueblo que nunca ha sido libre", dividido en varias partes: El imperialismo yanqui ha sido siempre enemigo de la independencia de Cuba, La soberanía de Cuba ante el Derecho Político, la Enmienda Platt, y Otras manifestaciones del dominio yanqui en Cuba.

 

En su trabajo "La única salida", opina: “Hay que hacer la Revolución de los ciudadanos, de los pueblos contra el dólar. En todos, inclusive, o mejor, en los Estados Unidos de Norteamérica”.

 

Más adelante señala... "La hora es de lucha, de lucha ardorosa; quien no tome las armas y se lance al combate pretextando pequeños desprecios, puede calificarse de traidor o cobarde. Mañana se podrá discutir, hoy solo es honrado luchar”.

 

Funda el Instituto Politécnico "Ariel" junto con Alfonso Bernal del Riesgo en 1925 y se encuentra entre los primeros fundadores del primer partido marxista-leninista cubano en unión de Carlos Baliño siendo el primer secretario de organización que tiene del mismo.

 

En 1926 fue expulsado de la Universidad de la Habana por sus acciones revolucionarias y de rebeldía, siendo además detenido por las autoridades, en la cárcel se declara en huelga de hambre. El Comité Pro-libertad de Mella inicia una campaña para liberarlo, la presión nacional e internacional se hace sentir, y se le libera el 23 de diciembre del propio año, se embarca entonces rumbo a Honduras.

 Relación con Villena

 Mella, en los inicios de la década de 1920, apenas había tenido trato personal con Rubén Martínez Villena sin embargo a Rubén le impresionó el ímpetu revolucionario, las ideas audaces y el poder persuasivo de Mella. Al aparecerse de repente éste en el domicilio de Rubén en las vísperas de la apertura del curso universitario, en procura de su consejo sobre lo que pensaba hacerle al Secretario de Instrucción Pública si se atrevía a asistir al Aula Magna de la Universidad de La Habana, la conversación fue larga.

 

Rubén le expuso a Mella sus puntos de vista con patrióticos ardores cómo resolver los problemas planteados. Mella escuchó a Rubén con interés y respeto y no le escondió su carencia de fe en los máximos dirigentes de Veteranos y Patriotas, y sin ambages ni tapujos le dijo con su peculiar ceceo: "Mira, Rubén, la única forma resolverlos de veras es mediante la conquista de nuestras riquezas, independencia y soberanía, que hoy detentan los banqueros de Wall Street y los políticos de Washington. El pueblo cubano nunca ha sido libre. Ayer fuimos colonia del imperio español. Ahora somos semicolonia del imperialismo yanqui. Es cierto cuanto denuncias y necesario cuanto reclamas, pero la honestidad administrativa, el sufragio efectivo, la verdadera democracia, la igualdad racial, la educación del pueblo, el bienestar de los trabajadores, la justicia para todos, la soberanía nacional, son mitos, puros mitos, en nuestra sociedad actual."

 

El 20 de mayo de 1925, el general Gerardo Machado asumió la presidencia de la república neocolonial, ilegalizó el Partido Comunista y la Federación Estudiantil Universitaria, y expulsó a Julio Antonio Mella de la Universidad encarcelándolo sin pruebas, bajo la acusación de terrorista. Ante tal arbitrariedad, Villena junto al periodista Muñiz Vergara, conocido por su seudónimo de Capitán Nemo decide interceder por Mella ante el mismísimo presidente.

 

Muñiz Vergara había hablado primero. Se dirigió a Machado, le presentó a Rubén, le habló de las virtudes de Mella, y le pidió que autorizara su excarcelación bajo fianza. La respuesta del dictador no se hizo esperar: “Mella será un buen hijo, pero es un comunista... Es un comunista y me ha tirado un manifiesto, impreso en tinta roja, en donde lo menos que me dice es asesino... ¡Y eso no lo puedo permitir!”

 

Ya Rubén no pudo contenerse, preso de la ira y con tono desafiante le espetó: “¡Usted llama a Mella comunista como un insulto y usted no sabe lo que es ser comunista! ¡Usted no debe hablar de lo que no sabe!”

 

Machado, “se replegó como un tigre que iba a saltar”, y con esa furia le contestó: “Tiene usted razón, joven... Yo no sé lo que es comunismo, ni anarquismo, ni socialismo... Pero a mí no me ponen rabo, ni los estudiantes, ni los obreros, ni los veteranos, ni los patriotas... ni Mella. ¡Y lo mato, lo mato!...”

 

A renglón seguido, los acompañantes de Machado lo rodearon y arrastraron hacia el auto mientras Rubén, irritado, increpaba al dictador. De inmediato, aún en el patio de Barraqué, le expresó Rubén a Muñiz Vergara: ¡Yo no lo había visto nunca; yo no lo conocía; sólo había oído decir que era un bruto, un salvaje! ¡Y ahora veo que es verdad todo lo que se dice! ¡Pobre América Latina, pobre América Española, capitán, que está sometida a estos bárbaros! ¡Pero éste no es más que un bárbaro, un animal, un salvaje... una bestia!...

 

Minutos después, al relatar el encuentro a Fernando Ortiz y Pablo de la Torriente Brau en el bufete del primero, Martínez Villena calificaría genialmente al tirano: "Es un salvaje, un animal, una bestia..., un asno con garras".

 

Con ese mote trascendió Machado a la posteridad.

 

En el exilio

 

Se exilia en México y se vincula al movimiento revolucionario continental e internacional del que es nombrado secretario general posición rectora desde la que establece contacto con los revolucionarios y demócratas de toda la región e impulsa las actividades preparatorias para un evento internacional. Colabora en los periódicos "Cuba Libre", "El Libertador", "Tren Blindado", "El Machete" y "Boletín del Torcedor" (este último de La Habana). Pronuncia conferencias, pública críticas sobre el muralismo mexicano.

 

En febrero de 1927, Mella asiste al Congreso Mundial contra la opresión colonial y el imperialismo, celebrado en Bruselas, en él contacta con los revolucionarios y luchadores anticolonialistas de 37 países y 137 organizaciones progresistas del mundo, como anticipara en carta a Sarah Pascual:

“la experiencia que se adquirirá en este Congreso vale una vida”.

 

Bajo su conducción, los latinoamericanos hicieron en el Congreso un importante aporte al pensamiento revolucionario de la época. Se denuncian las dictaduras criminales que apuntalan los monopolios norteamericanos y desenmascara la Unión Panamericana como instrumento de la expansión estadounidense. Participa luego en la Liga Campesina Nacional de México. Realizó además, una constante labor de apoyo material y solidaria a la causa del pueblo nicaragüense que, comandado por Augusto César Sandino, resistía la invasión yanqui. También apoyó las labores conspirativas de los revolucionarios venezolanos que se preparaban para la lucha armada contra la dictadura proimperialista en su país.

 

"La lucha contra el imperialismo de todas las fuerzas y tendencias –afirmaba en su prédica latinoamericanista–, es la lucha más importante en el momento actual (...), tenemos el deber de plantear el problema ‘nacionalista’ para unos, el ‘social’ para otros pero antimperialista para todos".

 

Viaja a Moscú, donde participa en el Congreso de la Internacional Sindical Roja. Miembro del Comité Central del Partido Comunista de México, lucha por la reforma agraria, por la nacionalización del petróleo y en las huelgas de los mineros.

 

Funda varias organizaciones antiimperialistas, estudiantiles y campesinas. Con Leonardo Fernández Sánchez y Alejandro Barreiro organiza la Asociación de los Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos, (ANERC) en 1927, vehículo idóneo de realización en las condiciones de la lucha antimachadista. Esta organización fue dotada por su creador de un programa que abrió una nueva perspectiva para el desarrollo del pensamiento y la práctica revolucionaria en Cuba y América Latina.

 

Entre los trabajos que dejó inéditos se encuentra "Hacia dónde va Cuba". Utilizó los seudónimos Cuauhtémoc Zapata, Kim (El Machete), y Lord Mac Pórtland.

 

Relación con Tina

En 1928 conoció a la fotógrafa y luchadora revolucionaria italiana Tina Modotti, que estaba vinculada afectivamente al pintor mexicano Xavier Guerrero; ambos participaron en el comité en apoyo a los anarquistas italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, así como en otras actividades como las del periódico comunista “El Machete” en el que escribía Julio. Entre ambos jóvenes surgió la atracción y la pasión amorosa. Pero ella puso como condición a Julio Antonio que necesitaba hablar con Xavier, quien se encontraba en la Unión Soviética y a quien escribió una desgarrada carta, en la que le planteaba sus sentimientos y la ruptura. Comenzó entonces la relación que unió a Tina y con Mella y que sólo duró 4 meses al ser él asesinado.

En una ocasión en que ambos se separaron Mella conmocionado por la separación momentánea escribió a Tina desde Veracruz:

Mía cara Tiníssima: "Puede ser que para ti fuera una imprudencia el telegrama, pues estas acostumbrada a llenarte de asombro por todo lo que hay entre nosotros. Como si fuera el crimen más grande el que cometemos al amarnos. Sin embargo, nada más justo, natural y necesario para nuestras vidas… Creo que voy a perder la razón. He pensado con demasiado dolor en estos días y hoy tengo todavía abiertas las heridas que me ha producido esta separación, la más dolorosa de mi vida"

 

La noche del asesinato, andaba Mella caminando del brazo de su compañera, Tina Modotti, cuando sus asesinos lo liquidaron a balazos. El joven lo había vaticinado antes de salir de Cuba: “No le tengo ni un ápice de miedo a la muerte, lo único que siento es que me van a asesinar por la espalda”.

 

Tina grita, pero no llora ante el cuerpo del caído sin embargo llora después, cuando llega a su casa, al amanecer, y ve los zapatos de Mella, vacíos, como esperándolo bajo la cama.

 

Una campaña de mentiras inundó la prensa mexicana: El gobierno cubano de Gerardo Machado, no tiene nada que ver con su muerte, afirmaban los diarios mexicanos de derecha, Mella ha sido víctima de un crimen pasional; Tina Modotti, es una mujer de dudosa decencia, que reaccionó con frialdad ante el trágico episodio y posteriormente, en sus declaraciones policiales, incurrió en contradicciones sospechosas. Por consiguiente Tina fue expulsada de México, acusada incluso de conspiraciones contra políticos mexicanos, principalmente la de complicidad en el intento de asesinato de Pascual Ortiz Rubio, presidente de México, por lo que se le deportó a Alemania.

 

Asesinato

 

Apenas iba a cumplir 26 años cuando murió asesinado el 10 de enero de 1929 en México, mientras caminaba junto a Tina Modotti, presumiblemente por órdenes del dictador de turno en la entonces neocolonia cubana Gerardo Machado. Se encontraba en aquella época en plena preparación de la expedición que lo llevaría desde México hacia Cuba para incorporarse a la lucha armada. Sus últimas palabras fueron: “Machado me mandó a matar… Muero por la Revolución… Tina me muero”.

 

Sus cenizas fueron trasladadas a Cuba el 29 de septiembre de 1933.

Tina Modotti, su compañera inseparable de los últimos meses dijo refiriéndose a Mella: “En la persona de Mella asesinaron no sólo al enemigo del dictador cubano, sino al enemigo de todas las dictaduras. Machado, una caricatura de Benito Mussolini, ha cometido un nuevo crimen, pero hay muertos que hacen temblar a sus asesinos y cuya muerte representa, para aquellos, el mismo peligro como su vida de combatientes […] esta noche, un mes después del cobarde asesinato, honramos la memoria de Mella prometiendo seguir su camino hasta lograr la victoria de todos los explotados de la tierra. De esta manera lo recordamos como él lo hubiera preferido: no llorando, sino luchando”.♦