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junio 06, 2026

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 206

 Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 206 

«Nuestra responsabilidad es construir un parlamento en una trinchera»

Texto tomado del periódico digital cubano La Tizza, con fecha 27 de diciembre del 2025, trata de una entrevista que le hiciera Jon Hidalgo Gereñu al historiador y profesor universitario cubano Frank Josué Solar Cabrales, ante la actualidad cubana que se encuentra en una situación muy compleja: bloqueo endurecido, economía muy débil y altas tasas migratorias. Esta situación se vio fuertemente recrudecida durante el primer mandato de Donald Trump, retomando la política de máxima presión con la aplicación de 245 nuevas medidas contra Cuba, afectando el ingreso de divisas por turismo, la importación de petróleo, obstaculizando además el suministro de servicios básicos a la población como el agua y la electricidad. Esto favoreció la migración de muchos jóvenes, que fue manipulada políticamente desde los Estados Unidos recibiendo un tratamiento especial como permiso inmediato de residencia y trabajo. La creación de micros y medianas empresas a partir del año 2001 para favorecer el desarrollo económico sustituyendo en parte a las importaciones, trajo como consecuencia desequilibrios sociales. Ahora hay un grupo de gente que está acumulando mucho dinero mientras otros están viviendo en las calles. La Revolución se perjudica debido también a una falta de opiniones críticas, aunque hay muchos jóvenes cubanos que están comprometidos con la Revolución y saben que el enemigo principal son los Estados Unidos y el imperialismo, y que se debe construir entre todos la obra colectiva del socialismo. Decía un importante intelectual cubano que «nuestra responsabilidad es construir un parlamento en una trinchera» evitando lo que sucedió en la Unión Soviética cuando se desintegró sin resistencia desde las bases. 

Al finalizar la lectura compartida, en el posterior debate se acordó que es primordial poder defender a Cuba desde todos los modos posibles para preservar los logros de su Revolución a favor de su pueblo. Hay algunas tareas concretas que debemos hacer, además de seguir preservando la integridad de nuestro Grupo, es continuar con las actividades que estamos haciendo, acompañar a otras organizaciones de Solidaridad con Cuba de la región como lo hemos hecho con las Casa de Amistad de Neuquen y de El Bolsón, colaborar con los aportes económicos que se hacen a través de la Casa de Amistad Argentina Cubana de la calle Alsina de Buenos Aires al Alias: pico.dama.clima para la adquisición de paneles solares para ser enviados a la isla, además de participar activamente en las organizaciones a nivel nacional e internacional como son el MasCuba y la Red Latinoamericana y Caribeña de Solidaridad con Cuba y las Causas Justas. Se analizó también las razones de la migración, por lo general de jóvenes cubanos, que lo hacen mayoritariamente por razones económicas y no siempre políticas ante la asfixia que genera el inhumano bloqueo económico, comercial, financiero y energético por parte del gobierno de los Estados Unidos al pueblo cubano. También se acordó participar personalmente el domingo 14 de junio, día del 98 aniversario del natalicio del Che, a las 15 horas a la localidad de El Bolsón donde se hará un acto de reinauguración de la Plazoleta que lleva el nombre del guerrillero heroico, “Che Guevara”. 

Finalmente se propuso abordar para el próximo espacio de lectura del sábado 05 de julio, un texto tomado de «La Tizza» escrito por Luis Emilio Aybar Toledo,

 Sobre la «toma de medidas» 

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 06 de junio de 2026.

junio 04, 2026

Círculo de Lectura # 206 – Junio de 2026

 Círculo de Lectura # 206 – Junio de 2026

«Nuestra responsabilidad es construir un parlamento en una trinchera»

Entrevista al historiador cubano Frank Josué Solar Cabrales

Por Jon Hidalgo Gereñu

https://medium.com/la-tiza/nuestra-responsabilidad-es-construir-un-parlamento-en-una-trinchera-271327666d4d

La Tizza agradece a Jon Hidalgo por habernos facilitado y traducido la versión ampliada y en español de la entrevista que originalmente publicó Argia en euskera el 27 de diciembre del 2025.

Cuba se encuentra en una situación compleja. Bloqueo endurecido, economía muy débil y altas tasas migratorias. Sin embargo, muchos siguen buscando soluciones colectivas, porque Cuba tendría un destino peor en el capitalismo. Uno de ellos es Frank Josué Solar Cabrales, historiador y profesor universitario.

En la Universidad de Oriente, Frank imparte Historia de Cuba e Historia de la Revolución cubana. Además, es presidente de la Cátedra Fidel Castro. Ha hecho varias investigaciones sobre la revolución; en especial sobre la época insurreccional. Este verano de 2025 hemos estado charlando en su casa de Santiago de Cuba para intentar entender la actualidad de la revolución.

…

¿Cómo describirías la situación actual? Mucha gente habla de la Covid como punto de inflexión para lo malo.

Han sido muchas las razones que han llevado a ese punto de inflexión en los últimos años. Podría ser la Covid, pero tiene mucha importancia el primer mandato de Donald Trump; ahí se dio un cambio de táctica con respecto a Cuba. Obama tenía el mismo objetivo, destruir la Revolución cubana, pero cambió la forma, a través del comercio, con las relaciones comerciales. Trump vino y cortó; retomó la política de máxima presión y la llevó más allá. Activó los puntos más duros de la legislación del bloqueo, no aplicados hasta entonces. Las empresas internacionales que hacen negocios con Cuba comenzaron a ser juzgadas e incluso se endurecieron otras 245 medidas contra Cuba. Medidas quirúrgicas, además, específicamente generadas para afectar a los principales ingresos, el turismo, el suministro de petróleo y la colaboración médica. Joe Biden mantuvo la misma política que Trump, y eso se unió a la Covid. Mira, en medio de la pandemia se nos rompió la fábrica de producción de oxígeno para la medicina, que era cuestión de vida o muerte. Entonces le pedimos a los Estados Unidos que flexibilizaran ese ámbito del bloqueo para poder acceder a oxígeno y repuestos. Nos dijeron que no. El objetivo es ahogar por completo a Cuba.

¿Y qué consecuencias ha tenido eso en Cuba?

Tiene una gran influencia en la vida de los cubanos. Obstaculiza los servicios básicos, el agua, la electricidad, incluso la alimentación. Ha afectado a muchas de las principales conquistas de la revolución, la salud, la educación, la cultura, el deporte… todo está dañado. Sin embargo, en medio de la Covid-19 fuimos capaces de hacer cinco vacunas, demostramos que cuando hay voluntad política se pueden hacer las cosas, con pocos recursos, en beneficio de la mayoría. Pero sí, las carencias materiales influyen mucho en el día a día. Hemos tenido grandes apagones, en algunos días sólo hemos tenido luz durante tres horas; a veces han durado más de un día, eso sólo en casos extremos. Con los apagones, además de su impacto en las vidas de la gente, se detiene la economía del país.

Mucha gente se compara con Miami en lugar de con República Dominicana o Haití. ¿Por qué?

Ha habido mucha migración en los últimos años, sobre todo desde la Covid-19, y sobre todo de gente joven. Eso influye mucho, en la economía, claro, pero también en lo ideológico. Muchos jóvenes no ven posibilidades de mejorar su situación material a medio plazo y ven la migración como la única opción. Además, normalmente son de alto nivel de estudios. La mayoría se va a los Estados Unidos, pero no sólo por cercanía o porque tienen familia allí. La emigración a los Estados Unidos ha sido manipulada políticamente desde allí como medida de presión contra Cuba. Los migrantes cubanos reciben un tratamiento especial en los Estados Unidos, llegan y te dan directamente un permiso de residencia, un permiso de trabajo… solo a los cubanos. Siempre lo decimos, si tuvieran políticas similares con México o Centroamérica, esos países quedarían vacíos, mucha gente se iría. Pero la estrategia es esa, ahogar a Cuba, hacer la vida imposible, y después decir que es un desastre, que el comunismo no vale, que solo trae pobreza. Echan toda la culpa a las autoridades cubanas diciendo que el bloqueo no existe y que el capitalismo resolvería todos los problemas.

Desde la Revolución cubana ha habido muchos logros sociales, sobre todo si se compara con los países del Tercer Mundo. ¿Cómo están ahora?

Los hay, pero han empeorado materialmente. Se mantienen, pero con heridas. La gente todavía los ve como una conquista, como un logro a defender, pero la crisis los ha afectado mucho. Claro que el destino de Cuba en el capitalismo es ese, el de Haití, en permanente crisis de violencia y pobreza; o el de Puerto Rico, que aún no se ha recuperado de los daños causados por los huracanes, aunque forman parte de los Estados Unidos, sin bloqueo ni nada. Creo que la mayoría de la gente comprende aún la importancia de las conquistas de la revolución y cuáles son las verdaderas razones para estar en la situación en que nos encontramos.

Ante la falta de suministros y divisas, el Estado autorizó en 2021 la creación de micros, pequeñas y medianas empresas privadas, a las que se denomina Mipymes. Pasados los primeros años, ¿qué consecuencias ha tenido, tanto a nivel económico como ideológico?

Consecuencias duras. Para entender eso hay que retroceder al Periodo Especial, a los años tras la caída de la URSS. Decía entonces Fidel, en medio de la crisis, que para poder afrontarla tendríamos que tomar una serie de medidas económicas; no las que nos gustarían, pero que eran medidas de emergencia, inevitables. No obstante, advirtió de que acarrearían «desequilibrios sociales». Anunció que con la expansión del turismo, con la despenalización del dólar volverían algunas cosas erradicadas durante años, como la corrupción. Ahora, con estas últimas medidas se ha profundizado aún más en esas reformas, pero sin hacer pedagogía para tener cuidado. Seguimos aislados y bajo bloqueo, y se ha pensado que una mayor apertura de la economía de mercado permitirá recuperar la economía del país sin perder los logros sociales que hemos tenido hasta ahora. Se han permitido pequeñas empresas, ha aumentado la inversión extranjera, y claro, como en anteriores ocasiones, eso ha aumentado las brechas sociales, ha supuesto más desequilibrios.

¿Qué consecuencias esperaban tener?

Cuando entraban las Mipymes se pensaba que iban a hacer trabajos de producción, que iban a sustituir en parte a las importaciones, pero se ha visto que lo único que hacen la mayoría de las Mipymes es la compraventa, comprar fuera y vender allí. El bloqueo pone límites a las empresas del Estado, pero es flexible con el sector privado. Ellos pueden importar lo que sea. Y ha supuesto un desequilibrio, claro; vemos que hay un grupo de gente que está acumulando mucho dinero, comprando casas de lujo y carros. Y por el otro lado, ha reaparecido la gente que vive en la calle. En Cuba no lo ha habido durante décadas, pero ahora se ven mendigos en la calle. Además, los precios en las Mipymes no se corresponden con los salarios de aquí. Con el salario mínimo no se puede comprar allí, y en la práctica son ellos los que hoy están alimentando a la población.

En las tiendas del Estado no hay muchas cosas.

No, no están equipadas para nada. En la moneda local no hay oferta del Estado y el sector privado la está ofreciendo, ¡pero a qué precio! Ningún trabajador del Estado puede sobrevivir a los precios de las Mipymes. Un huevo cuesta 150 pesos, más caro que en el País Vasco seguro. Por otra parte, hay una gran necesidad de divisas internacionales en el país, que no están entrando para nada, y se han endurecido las vías de envío de dinero a Cuba. Por primera vez la mafia contrarrevolucionaria estadounidense tiene presencia directa en el gobierno de los Estados Unidos. Marcos Rubio, que actualmente es secretario de Estado, es el representante de la mafia anticubana y para él es una cuestión personal endurecer las políticas contra Cuba. Quiere destruir la revolución y le da igual que en el camino se dañen las vidas de los ciudadanos. Es de esperar que en este segundo mandato de Trump repitan las políticas contra nosotros.

Los miembros de La Tizza habéis sido críticos con el gobierno desde una perspectiva revolucionaria. ¿Cuál es vuestra lectura?

Yo creo que a la revolución la perjudica más la obediencia acrítica, la pasividad, el aceptar las cosas por inercia. Sería mucho mejor, y más útil para la revolución, tener una militancia activa, crítica, que conlleva propuestas. A partir de ese punto nos reunimos nosotros. En Cuba estamos muchos jóvenes comprometidos con el socialismo como ideal y alternativa, pero somos críticos con algunas direcciones adoptadas por el gobierno, con algunas políticas. Nuestra misión, la nuestra y la de todos, es concienciar de los riesgos que puede haber en ese camino para construir entre todos la obra colectiva del socialismo. No hay recetas escritas.

¿Cómo se puede ser crítico con el gobierno cubano sin ayudar a las posiciones contrarrevolucionarias?

Es preciso saber cuál es nuestra trinchera, y cuál es el enemigo principal: los Estados Unidos, el imperialismo. Decía un importante intelectual cubano que nuestra responsabilidad es construir un parlamento en una trinchera, lo que conlleva riesgos de uno u otro tipo: tener demasiados parlamentos o tener demasiadas trincheras. El reto es buscar ese equilibrio porque de lo contrario nos sucederá como en la Unión Soviética, que de arriba vendrá la restauración del capitalismo sin resistencia desde la base.

Desde esa perspectiva, ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrenta Cuba? No será fácil estar en el lugar de Díaz-Canel.

En primer lugar, darse cuenta de que la labor del gobierno en este momento no es nada sencilla y que es muy fácil criticarla desde fuera. En esta situación tienen que llevar la economía día a día, cuánto dinero ha entrado hoy, cuánto puedo gastar, porque hay barcos en el puerto y no hay dinero para pagar. Esdifícil pensar en cuestiones estratégicas cuando sobrevives en condiciones difíciles, cuando casi la mitad del país está apagado. Pero, dicho esto, creo que el principal riesgo proviene de medidas que abren más posibilidades al mercado si no se afrontan las consecuencias que pueden tener. Esas políticas pueden ser necesarias a veces, quizá incluso inevitables, pero deben hacerse desde la movilización consciente. Es difícil pedir a la gente movilización en épocas de escasez, pero ese es el único antídoto. No pensar que la economía se va a resolver con soluciones individuales, sino buscar soluciones colectivas, con la participación de los trabajadores. Los riesgos están ahí, la profundización en las políticas de mercado conduce a la corrupción, a la falta de igualdad, y van degradando los valores del socialismo que hemos construido durante tantos años. Eso es lo que nosotros hemos criticado, como en su día criticó el Che a la Unión Soviética, haber pensado que se podían utilizar las reformas capitalistas de mercado y mantenerlas bajo control sin dañar los valores. Si produces de forma capitalista eso influye en la ideología, en las relaciones sociales y el dinero condiciona cada vez más la vida, en lugar de guiarse por méritos o valores sociales.

Cuba ha sido aceptada este año como socia de los BRICS. ¿Genera esperanza el mundo multipolar? ¿Qué lugar tendría Cuba ahí?

Sin duda, la mayor esperanza de Cuba son hoy los BRICS. También otras asociaciones económicas, como la Unión Económica de Eurasia. Sin embargo, los BRICS no son un grupo homogéneo ni son aliados ideológicos como en los tiempos de la URSS. Otra cosa es esto. Pero la hegemonía yanqui de un solo polo está en decadencia cada vez más y el mundo multipolar nos ofrece nuevas oportunidades económicas. El gobierno cubano ha comenzado, por ejemplo, a convertir la zona de Mariel en un centro de comercio internacional, un puente entre las economías de Eurasia y América Latina. Ha dado algunos avances en ello. Yo creo que la solución de Cuba viene de ahí, a ver qué relaciones económicas podemos desarrollar, sobre todo con Rusia y China, y aquí en la zona con Brasil. Sin embargo, eso sólo es una medida inmediata; realmente la mejor opción sería emprender procesos revolucionarios radicales en los otros países. No es tan inverosímil, en este mundo cambiante, teniendo en cuenta que la crisis del capitalismo se profundiza. Al fin y al cabo, tener relaciones económicas con los BRICS es puro comercio y con las economías capitalistas. Lo mejor sería romper el aislamiento de Cuba como país socialista.

¿Qué es para usted la Revolución cubana?

Nuestra generación es quizá la última que ha vivido la bonanza económica de la revolución, en los años ochenta. Y esa prosperidad era para todos, esa es la diferencia del socialismo. Cualquier empleado tenía a su disposición muchas cosas, podía irse de vacaciones a los hoteles más importantes de Cuba o viajar por toda la isla, y por poco dinero. Había grandes niveles de vida y garantías materiales muy importantes. A nosotros nos cogió a los diez años el inicio del Periodo Especial. Las generaciones que han venido después, nuestros niños y niñas, han vivido desde el nacimiento el periodo de crisis, las carencias materiales, y eso afecta mucho. Para nosotros fue diferente, Fidel vivo, además, y en generaciones anteriores aún más.

¿Cómo ha cambiado la revolución a la sociedad cubana?

En el caso de mis padres, por ejemplo, los dos eran de familias rurales, muy pobres. Había mucha miseria, especialmente en el campo. De familia numerosa, sin educación, sin sanidad, tenían que trabajar desde pequeños… Muchos familiares morían de niños porque no había atención médica. Esos muertos pertenecen al capitalismo, pero no aparecen en las listas como víctimas. Ellos vivieron de cerca lo que trajo la Revolución cubana, trajo justicia, mejoró vidas. Trajo la dignidad de las personas, después de todo. Y poder estudiar, mi madre pudo ir a la universidad porque la revolución se impuso. [«Mi madre se convirtió en médico gracias a la revolución», dice la abuela de 94 años que escucha la entrevista]. Todos esos logros han influido en nuestra generación y en las anteriores. La Revolución cubana forma parte de mi vida, no puedo separarla y estoy muy agradecido por todo lo que se ha hecho. No es sólo la historia del pasado, todavía la necesitamos para garantizar un futuro mejor, para nuestros hijos, para nuestros nietos. Esa es la revolución, mantener esa posibilidad, la posibilidad de tener un mundo mejor y más justo.

abril 02, 2026

Círculo de Lectura # 204 - Abril de 2026

 Círculo de Lectura # 204 - Abril de 2026

«Ninguno de los que hizo concesiones para sobrevivir, sobrevivió»

Editorial de La Tizza - 06 de marzo de 2026

Esta idea brotó de Fidel Castro, quien entendió como nadie que el imperialismo no negocia, conquista.

Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada

José Martí

Una reedición de las incursiones militares en pequeñas lanchas provenientes de los Estados Unidos -práctica nunca abandonada desde su estreno en los años sesenta- con el propósito de provocar un conato de rebelión en el país, volvió a fracasar estrepitosamente la mañana del 25 de febrero, cuando diez mercenarios armados hasta los dientes fueron derrotados por cinco guardafronteras cubanos, uno de ellos herido. El intento de medir la disposición combativa fracasó y solo queda la alharaca mediática en Miami. Nada nuevo bajo el sol.

Como habíamos advertido en anteriores momentos, el régimen de Washington, envalentonado por los resultados de su agresión contra Venezuela el pasado 3 de enero y el consiguiente cambio de régimen en Caracas, dirigiría sus acciones contra Cuba, cuya Revolución no ha sido nunca «la siguiente» en ninguna lista, sino la primera.

Los 32 cubanos caídos en desigual combate la madrugada del 3 de enero en Venezuela, sus compañeros que los sobrevivieron y los cinco guardafronteras del 25 de febrero demostraron lo que puede hacer un combatiente, aun aislado, frente a un enemigo superior en número y medios, cuando tiene fe en la justeza de su causa.

La palabra rendición no forma parte del lenguaje de nuestros soldados y, en última instancia, solo estaría asociada a la solución que los mambises propusieron para ella en el siglo XIX: guásima, cabuya y sebo. La valentía de los cubanos tiene una lectura por parte de los personeros de la junta militar- empresarial de Estados Unidos: con el pueblo cubano y su brazo armado no habrá un combate fácil que se decida en la víspera con el chantaje de una potencia atómica amenazando con borrarnos de la faz de la tierra.

En adición, herida e indignada, la fibra patriótica de nuestro pueblo se ha levantado en medio de las escaseces y privaciones materiales más inimaginables para protagonizar jornadas de homenaje a los mártires y al coraje de nuestros soldados, bajo aquella consigna que no pierde vigencia: «¡Aquí no se rinde nadie!».

Ante las amenazas de Donald Trump, así como de sus empleados de menor rango como Marco Rubio, se han movilizado el pueblo uniformado, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior. Sucesivos Días Nacionales de la Defensa, con amplio despliegue de tropas y medios, dejaron poco margen a las dudas de lo que significaría para el imperialismo una aventura guerrerista en Cuba.

La nuestra es una revolución armada y, como tal, procurará alcanzar por medios pacíficos el respeto del enemigo, pero no dudará un segundo en defenderse con las armas en la mano ante cualquier amenaza: «son tiempos para acostarse con las armas de almohada», como diría José Martí.

Es en esas circunstancias y en medio de la cortina de humo que intentan levantar con presuntas conversaciones entre ambas partes, que ha aparecido la opción de la «toma amistosa de Cuba» por parte de EE. UU., de acuerdo con algunas declaraciones del jefe del régimen, Donald Trump, y otros funcionarios.

El timing de las declaraciones del encargado de la junta, unidas a las divagaciones de otros personeros menores, no es de poca importancia: se producen en medio de las amenazas, finalmente hechas realidad este 28 de febrero, de una agresión a Irán. En medio de esto, los extremistas de la emigración cubana huelen sangre y aprovechan la coyuntura para reactivar su viejo sueño de invasión.

Bajo el disfraz de una «intervención amistosa», buscan legitimar lo que no es más que la reedición de la violencia imperial. El ruido de la guerra les sirve de coartada para empujar sus obsesiones contra la Isla. Así, pretenden convertir la distracción internacional en plataforma para su cruzada reaccionaria. Es útil recordar, en esta coyuntura de guerra, un pasaje descrito por Bob Woodward en su libro Negar la evidencia, cuando uno de los anteriores jefes de la junta militar- empresarial de Washington, George W. Bush, también envalentonado por los resultados de un reciente cambio de régimen (el del Irak de Sadam Hussein), preguntó con entusiasmo al general de tres estrellas y procónsul yanqui en Irak, Jay Garner, si quería también «ocuparse» de Irán.

La respuesta de Garner fue que «los muchachos» y él mismo «se ofrecían» para Cuba, donde «las mujeres son más bonitas». Bush espetó: «Es tuyo, cuenta con Cuba». La historia, sin embargo, es bien conocida: Irak se volvió ingobernable, Garnier no tuvo a Irán, Bush pasó al basurero de la historia y Cuba resiste hasta hoy. Ni Garnier, ni Bush, ni Rumsfeld, ni Condoleezza Rice, ni Cheney, ni Colin Powel, ni la jauría miamense tuvieron a Cuba.

Más de veinte años después, pareciera que vuelven a rodarse las mismas imágenes. La historia no se repite, pero rima: envalentonado con los resultados de la invasión a Venezuela, el régimen de Trump-Vance-Rubio apuesta por una guerra contra Irán, cuyo desenlace no ha de ser ni el de Irak de 2003 ni el de Venezuela de 2026, y acentúa el bloqueo contra Cuba, como arma de aniquilación física.

Disminuida la adrenalina de enero pasado tras la agresión a Venezuela y rotos los augurios de una rápida e inminente caída de la Revolución cubana mediante alguna acción armada combinada con una explosión popular, Trump y sus secuaces han comenzado a hablar de una «toma amistosa» de Cuba.

El imperialismo y sus cipayos externos e internos no entienden otro lenguaje que no sea el de la fuerza y el de demostrarles que ni comemos miedo, ni defecamos susto. Cualquier muestra de debilidad es combustible para que avancen sobre nosotros sin piedad alguna. El imperialismo no quiere concesiones nuestras, quiere nuestra rendición en pleno y no tiene sentido presentarnos como conciliadores y «reformadores» en abstracto, como nueva forma de un deshonor que evite una guerra. La historia demuestra con demasiada elocuencia que, puestos a elegir ante un enemigo poderoso y cruel, entre el deshonor y la guerra, quien elija lo primero para evitar el conflicto, tendrá, en definitiva, deshonor y guerra.

Los más recientes casos de agresión imperialista (Venezuela e Irán) se han producido en medio de negociaciones en las cuales tanto Caracas como Teherán habían ofrecido concesiones. Su voluntad de negociar y de conceder no logró evitar la agresión, en definitiva. El rugido de los cañones con los cuales Irán responde ahora a la intervención norteamericana es su mejor carta de negociación: la otra opción es ceder la soberanía. El corolario es claro y ha estado siempre en el centro de nuestra doctrina militar: disuadir al enemigo de una guerra, haciéndole ver lo caro de una aventura militar. Como dijo el Che, «no se puede confiar en el imperialismo ni tantito así, nada».

Cuba no tiene nada que negociar con el régimen de Washington que no sea el levantamiento total e incondicional del bloqueo y la guerra económica, el cese de la hostilidad política y la renuncia a la política de cambio de régimen, la salida del ejército estadounidense del territorio ocupado ilegalmente en Guantánamo y el reconocimiento de que los destinos de Cuba se deciden en Cuba y no en Miami.

Quienes creen hablar por y en nombre del pueblo de Cuba — y aun estando en Cuba hay quienes piensan y actúan como en Miami y en nombre de los intereses del capitalismo miamense — y proponen la rendición a plazos, una especie de Zanjón a crédito que salve el pellejo de sus intereses de clase, deberían tomar nota de lo sucedido en Venezuela e Irán.

También debería servir de advertencia para quienes creen, desde una parte de la burocracia cubana — más atenta a veces a cuidar sus status quo que la soberanía nacional — que las élites imperialistas no preferirán antes administradores más eficientes y leales de lo que ellas han resultado ser.

Entretanto, el pueblo cubano ha sido forzado, por el bloqueo, por el subdesarrollo, por los incontables errores internos, a una lucha por la supervivencia. Quizás muchos, cansados de esa agotadora batalla diaria, crean que ya no vale la pena resistir, que el gobierno debería conceder a una coexistencia pacífica con el imperialismo yanqui. Pero quien lo haga no debe olvidar que dicha coexistencia estaría condicionada al abandono de la soberanía. Como ha dicho Marco Rubio, se conformarían con un cambio del modelo socioeconómico, es decir, con una transición al capitalismo a la antillana: con sistemas políticos corruptos y entreguistas, una sociedad altamente desigual, sin políticas sociales, con una economía deforme y con las mafias del narco como un Estado paralelo. No hay ganancias para el pueblo en esa transición, solo empeoramiento.

En las actuales y previsibles circunstancias conviene recordar el daño extraordinario que ha significado la agresión sostenida de EE. UU. contra nuestro pueblo. Nuevamente solos frente al imperialismo, el régimen de Washington cree que ha llegado «la hora final de la Revolución» y han desplegado su enorme diapasón de medidas de bloqueo selectivo y cada vez más clasista, que buscan alejar cada vez más al pueblo del Estado — heredero simbólico de la Revolución de 1959 — y con ello preparar una «toma amistosa» de Cuba. Juegan a la vieja estrategia de combinar el garrote y la zanahoria. Hay quienes se asustan con el garrote y hay quienes aspiran a comer de la zanahoria en un pastel que, por definición, deja fuera a buena parte del pueblo cubano: todos son, por igual, traidores y cómplices.

Un hombre o una mujer pueden ser comprados, vencidos por la superioridad del enemigo y derrotados por la falta de fe en su gente, pero nunca un pueblo entero. ¡No somos los primeros revolucionarios en pensar así! Y, como demostraron nuestros compañeros del 3 de enero, ¡no seremos los últimos!

 

febrero 05, 2026

Círculo de lectura # 202 – Febrero de 2026

 Círculo de lectura # 202 – Febrero de 2026

 

“Impedir a tiempo, con esa fuerza más”

 

Por: Editorial de La Tizza – 22 de diciembre de 2025

 

Las recientes acciones del gobierno de Donald Trump — el anuncio de un bloqueo naval y la consolidación de una zona de exclusión aérea sobre Venezuela — no son movimientos aislados ni meras expresiones intempestivas; tampoco son los actos de un loco ni las improvisaciones de un outsider en la política estadounidense. Constituyen una escalada calculada dentro de un escenario regional e internacional que, peligrosamente, se ha ido alineando para hacer de la intervención militar una opción factible en los planes del poder imperial.

En el centro de la tormenta se encuentra la necesidad estratégica que tienen los Estados Unidos de reconfigurar su hegemonía en declive. El llamado «Corolario Trump» es la actualización impúdica de la vieja Doctrina Monroe: América Latina y el Caribe sigue considerándose espacio vital y campo de experimentación. Para un imperio que percibe el fin de su ciclo de dominio global incontestado, la Venezuela bolivariana — con todas sus contradicciones y a pesar de su asedio — representa el obstáculo simbólico y material más robusto. Su control significaría no solo apoderarse de las mayores reservas petroleras del planeta, sino también enviar un mensaje de disciplinamiento a cualquier proyecto de soberanía en Nuestra América.

Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América, noviembre de 2025

 

Toda política exterior es, en esencia, una proyección de la política interna.

 

Donald Trump se encuentra asediado: una base electoral fracturada, procesos judiciales que no terminan y revelaciones escandalosas, como los Expedientes Epstein, erosionan su gestión. En ese contexto, la creación de un enemigo externo espectacular se convierte en una tentación poderosa. El «efecto bandera» — esa oleada de apoyo patriótico que suele recibir un presidente en crisis durante un conflicto bélico — es un salvavidas histórico. La Ley de Poderes de Guerra le ofrece, además, la herramienta perfecta: la posibilidad de ordenar una acción militar «limitada» por hasta sesenta días sin autorización del Congreso. Una guerra corta, de alto impacto mediático y un «bajo» costo político podría ser el distractor perfecto para sus graves problemas internos.

 

El panorama geopolítico de América Latina parece favorecer a los Estados Unidos. La proclamación de José Antonio Kast en Chile, heredero político de la dictadura de Pinochet, y la presidencia de Javier Milei en Argentina, son ejemplos claves. A ellos se suma el suicidio político del MAS en Bolivia, el autoritarismo lacayo de Noboa en Ecuador y de Bukele en El Salvador, y la inestabilidad plutocrática en Perú. Ese eje reaccionario y oligárquico configura el flanco político favorable a una intervención en Venezuela.

 

Frente a eso, las fuerzas progresistas y de izquierda aparecen desarticuladas, sin una coordinación continental efectiva, con una vocación de poder debilitada, demasiado «bien portadas» y respetuosas del orden capitalista y, en muchos casos, más enfocadas en aprender a ceder que en construir y disputar hegemonía. Brasil, Colombia, México y Uruguay están llamados a tener un papel mucho más activo y beligerante, con independencia de sus opiniones sobre el gobierno venezolano.

 

Durante años, mediante un cerco mediático global y cierta complicidad interna, se ha construido a Venezuela como la víctima propiciatoria, el «Estado fallido» cuya desestabilización justifica cualquier medida.

 

Se ha alimentado la ilusión de que «entregando» a Venezuela se calmará la voracidad del imperialismo. Es una trampa mortal.

 

El imperialismo no se sacia; es la bestia antropofágica por excelencia, cuya hambre solo crece con cada nuevo bocado. Creer que las concesiones aplacarán su apetito es un suicidio histórico.

 

Ante tal escenario, ¿qué forma concreta adoptaría la agresión? La historia reciente de intervenciones norteamericanas sugiere que han aprendido la lección del empantanamiento que sufrieron en Irak y Afganistán. Una invasión terrestre masiva y una ocupación prolongada de Venezuela pueden tener un alto costo humano, económico y político. Por ello, el bloqueo y la zona de exclusión funcionan como instrumentos multidimensionales. Más allá del aislamiento logístico, son una gigantesca operación psicológica y de inteligencia.

 

El objetivo último podría no ser el desembarco de marines, sino forzar la defección de las Fuerzas Armadas venezolanas mediante sobornos, amenazas y promesas de inmunidad, o la aceptación de salidas negociadas, onerosas y subyugantes. Apuestan a un quiebre interno.

 

Si esa vía falla, la opción alternativa es el «modelo israelí», ensayado en Gaza, utilizado contra Hezbollah y aplicado a Irán: un ataque quirúrgico con drones o misiles de precisión contra el liderazgo político y militar en Miraflores o instalaciones claves. Sería una acción rápida, de alto impacto visual y bajo costo aparente — en vidas estadounidenses — , destinada a decapitar a la conducción política de las fuerzas bolivarianas y generar un caos controlado que facilite un cambio de gobierno. Buscan el máximo efecto desestabilizador con el menor despliegue convencional.

Frente esa amenaza existencial, los pueblos de América Latina y el Caribe no pueden refugiarse en la complacencia ni el análisis estéril. El imperialismo solo comprende el lenguaje de la fuerza y la resistencia organizada.

 

La única filosofía posible es la de la solidaridad militante y activa.

 

Si Rusia y China son — como le atribuyen muchos movimientos del campo popular — los poderes globales emergentes, contrapeso de la decadente hegemonía noratlántica; si son, como pregonan en cada foro internacional ante el babeante aplauso de algunos compañeros, los parteros de un orden multipolar, ¿por qué contemplan impasibles el desenvolvimiento del asqueroso tablero de la geopolítica? ¿Es esa la promesa en la que no pocos cifran sus esperanzas de un nuevo orden mundial? ¿El «mundo basado en reglas» de Gaza? ¿La multipolaridad de los «patios traseros»? Nunca como hoy estuvo tan claro que la responsabilidad principal es nuestra, de los pueblos. Venezuela somos todos. El primer proyectil que estalle sobre su cielo será la declaración de guerra contra la soberanía de toda la Patria Grande.

 

Ninguna nación estará a salvo en un continente recolonizado, salvo la transnación burguesa sometida.

 

Debemos preparar una movilización continental capaz de converger en la defensa de la soberanía venezolana por todas las vías posibles. Un verdadero frente antimperialista. Lo que se decide en Venezuela no es la posibilidad o la existencia del camino socialista, el gobierno de «fulano» o la política económica: se decide el derecho que tiene un pueblo soberano a ser, a existir, a disponer de sus recursos y a la rebeldía contra el conquistador. Y eso atañe a todos los pueblos y a todas las personas sin alma de esclavo.

 

También, el destino de la izquierda hemisférica se decide allí. No puede calificarse sino de servil y autofágica la actitud de esas izquierdas timoratas y desdentadas que, para mendigarle una migaja de respeto a los «que nunca han respetado a los pueblos ni a las personas dóciles», han dado su espalda a Venezuela desde hace años, o dudan de ella pidiéndole fe de bautismo y pruebas de pureza doctrinal, o se suman a lo que contra ella se esgrime para doblegar su soberanía y su resistencia, o abiertamente conspiran con los enemigos de los pueblos para devolver a Venezuela al redil yanqui. Traidores. Nada han aprendido aún del tsunami de la ultraderecha continental, que pretende coronarse con la «solución final venezolana». Nada han entendido de lo que sería una Venezuela en manos del imperialismo norteamericano otra vez y de la derecha fascista venezolana: un nuevo cuartel general para la ultraderecha en el hemisferio, un fascismo alimentado con petrodólares, dispuesto a destruir todo lo que parezca izquierda más allá de sus fronteras. Ese apetito y disposición no lo han disimulado jamás los venezolanos de ultraderecha.

 

En cuanto a nosotros, un pueblo que ha conseguido y resuelto las cuestiones más importantes de su historia con la prédica de los fusiles, sabemos desde nuestros primeros años de vida el espíritu y el carácter del imperialismo. Muchos cubanos y cubanas dentro y fuera de Cuba, que dominamos los fundamentos mínimos para la guerra de todo el pueblo, estaremos dispuestos en el instante decisivo a defender a Venezuela por todas las vías posibles. Legarle a las futuras generaciones un hemisferio occidental libre de imperialismo es un compromiso irrenunciable.

 

Nos asiste una certeza fundamental: solo si los Estados Unidos entienden, en sus fríos cálculos, que el costo de invadir será insoportablemente alto por la respuesta unida de los pueblos, se podrá torcer este rumbo belicista. El verdadero peligro no es solo que Trump se atreva, sino que nosotros, los pueblos, no estemos a la altura de la historia si lo hace. Que nuestro compromiso sea, como convocara el Che, el de «correr la misma suerte», lejos de toda salida timorata.

 

En la defensa de Venezuela se juegan la dignidad y la libertad de todo un continente.

enero 07, 2024

Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 177

 Síntesis y conclusiones del Círculo de Lectura Nº 177

“El bloqueo económico, comercial y financiero de EEUU contra Cuba: Un caso de genocidio en cámara lenta”

Este texto escrito por el ingeniero cubano José R. Oro y tomado de Cubadebate el 27 y 29 de octubre de 2023, forma parte de un escrito más amplio, del que hemos escogido la sección correspondiente al bloqueo a Cuba.

Desde el mismo triunfo de la Revolución cubana el 1° de enero de 1959 ésta fue declarada enemiga de los Estados Unidos, iniciándose todo un proceso de hostigamiento y de ahogamiento económico, comercial, cultural y financiero, el cual ya lleva más de sesenta años. Este acto de exterminio encubierto de la población cubana en base al hambre y al descontento, buscó de esta manera provocar un alzamiento de su población contra el gobierno revolucionario, lo que nunca ocurrió. 

Después de la caída de la Unión Soviética que generó para Cuba el inicio de lo que se denominó el período especial, y con la finalidad de recrudecer aún más la situación, aparece la llamada “Ley Torricelli” con el objetivo fundamental aislar totalmente a Cuba del entorno económico internacional y hacer colapsar su economía. 

Luego, en el año 1996 hace lo propio la aparición también de la llamada “Ley Helms Burton”, con la finalidad de que las filiales estadounidenses en terceros países no podían establecer ningún tipo de relación comercial con Cuba. El bloqueo se ha tornado cada vez más cruel e inhumano, que hasta les prohíbe a sus propios ciudadanos que tienen familiares en la isla poder viajar para ir a visitarlos, tornándose de esta manera también en una violación de sus propios derechos humanos. 

El bloqueo ha sido llevado a extremos inimaginables por el anterior presidente republicano de los Estados Unidos, Trump, y que luego se han mantenido por el actual presidente demócrata Biden, que incluso lo ha recrudecido aún más durante la pandemia del covid-19. Esto va despertando cada vez más la indignación de su propio pueblo manifestándose de esta manera un continuo crecimiento de la solidaridad a la Revolución cubana. A pesar de las fuertes presiones ejercidas por los Estados Unidos en la comunidad internacional para introducir reformas o enmiendas a la Resolución de Condena al Bloqueo que Cuba presenta cada año ante la Organización de Naciones Unidas, seguramente ésta vez se logrará nuevamente un abrumador apoyo para el levantamiento del bloqueo a Cuba en dicha Asamblea. 

Por otro lado el gobierno revolucionario cubano continúa trabajando a diario para producir en la isla todo lo más posible a modo de sustituir importaciones, creando artículos que puedan servir para la exportación y favoreciendo el turismo internacional.

Por otro lado, a lo largo de éste año Cuba ha mantenido una importante actividad diplomática de carácter internacional, que la ha visibilizado de modo muy favorable.

Durante el posterior debate se aclaró que cuando en el último párrafo del texto el autor menciona “la Reconcentración” y “la masacre de los independientes” el autor se refiere al hecho de que durante la última etapa de la guerra hispano cubana el año 1896, el general español Valeriano Weyler ordenó la concentración de la población rural del occidente cubano en núcleos urbanos que se convirtieron en campos de concentración. 

La Reconcentración fue un crimen genocida puro y simple, que como resultado del desplazamiento forzado, el hambre y las enfermedades producto del hacinamiento en las ciudades, se calcula que murieron unas 140 000 personas. Y cuando se refiere a “la masacre de los independientes” fue cuando en 1912 estalló una breve "guerra racial" encabezada por el Partido Independiente de Color, conformado por negros y mestizos, donde masas negras clamaban por sus derechos civiles, escamoteados por el Gobierno, bajo la influencia de la intervención militar estadounidense. La situación estuvo a punto de salirse de control y terminó en una serie de masacres de los miembros del partido por parte del ejército cubano. 

Y en otro, párrafo cuando menciona al “Tercer Reich milenario” se refiere a que cuando en el año 1933 fuera creado el trágico y expansionista Tercer Reich liderado por Hitler, que creían que iba a durar mil años, cuando Alemania se rindió ante los aliados, el 8 de mayo de 1945, el “Tercer Reich” llegó a su fin. 

Por otro lado se comentó acerca del pedido del levantamiento del bloqueo a Cuba, que en la sesión de la Asamblea de la Organización de Naciones Unidas del 02 de noviembre de 2023 logró una vez más el apoyo de 187 países a favor, dos en contra, los de Estados Unidos e Israel, y una sola abstención, la de Ucrania, y así se aprobó por trigésimo primera vez la resolución que pide a Estados Unidos acabar con el bloqueo.

Lamentablemente el poder de veto que algunos países tienen en dicha Asamblea, Estados Unidos lo utiliza para revocar dicha resolución. Se comentó que el bloqueo también es de carácter cultural, ya que mediante las redes sociales se pretende manipular a las conciencias de los cubanos, que afortunadamente debido a su formación cultural y al pensamiento crítico de su población se encuentran enfrentando y venciendo ésta guerra cognitiva que se les hace desde el imperio.

Por último acordamos abordar para el próximo Círculo de Lectura, del sábado 03 de febrero de 2024, un texto de Eloísa Carrera: “Hart, una Cuba cubana para siempre”. 

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 06 de enero de 2024.

enero 04, 2024

Círculo de Lectura # 177 - Enero de 2024

 Círculo de Lectura # 177 - Enero de 2024

“El bloqueo económico, comercial y financiero de EEUU contra Cuba:Un caso de genocidio en cámara lenta"

Por: José R. Oro

Tomado de Cubadebate el 27 de octubre de 2023

http://www.cubadebate.cu/opinion/2023/10/27/el-bloaueo-economico-comercial-v-financiero-de-eeuu-contra-cuba-un-caso-de-aenocidio-en-camara-lenta-i/

Triunfa la Revolución Cubana, hito de la historia de la Patria Grande

Cuando triunfó la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959, la política exterior estadounidense, que ya había establecido su concepto de “enemigo” para conceptualizar al “campo socialista” y sus instituciones formadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en los países de Europa oriental y central (en la Unión Soviética después de la Revolución de Octubre de 1917). Este concepto fue incorporado al repertorio de la Guerra Fría y de la lucha contra “la expansión del Comunismo” por todo el mundo.

A pesar de que la Revolución Cubana no había definido aún su carácter socialista, la potencia imperial inició un proceso de ahogamiento económico, financiero, comercial y cultural contra ella, que a lo largo de más de 60 años no hizo más que agravarse. De forma general podemos llamar a este proceso el “Bloqueo”, que incluiría casi todas o todas las formas de acciones no militares contra la República de Cuba y su Revolución, insisto incluso antes de que esta tomara un carácter socialista.

El bloqueo de Estados Unidos contra el pueblo cubano: Forma especial y “disimulada” de Genocidio

Sí, sin duda alguna es una forma especial de Genocidio, es un acto de exterminio sostenido y encubierto. La Revolución Cubana fue considerada desde el primer momento por el gobierno de EEUU como una afrenta al poderío imperial. A unos pocos meses del triunfo de la Revolución Cubana, a pesar no había definido aún su carácter socialista, insistimos, el presidente Dwight Eisenhower, suspendió la compra de la cuota azucarera y poco más tarde, rompió relaciones diplomáticas con Cuba el 3 de enero de 1961.

La convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio establece que genocidio es un delito de derecho internacional que se define por su intencionalidad de “destruir total o parcialmente a un grupo nacional...”. Entre los actos característicos de genocidio señala: “Asesinato de miembros del grupo [nación], lesión física o mental de los miembros del grupo; sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial...”

Jamás en toda la historia de la humanidad un país completo se ha sometido a un bloqueo económico, comercial y financiero tan prolongado como el que 13 gobiernos de Estados Unidos han mantenido contra Cuba desde hace 60 años. De hecho una completa guerra económica, despiadada y cruel.

Oficialmente el bloqueo se inició el 7 de febrero de 1962, con la firma de una orden ejecutiva del presidente John F. Kennedy, mediante la cual se endurecían las sanciones económicas contra Cuba y se promovía su aislamiento internacional, con la intención evidente de propiciar la derrota de la revolución.

El objetivo principal del bloqueo es infligirle los mayores sufrimientos al pueblo cubano con la finalidad de distanciarlo de la revolución y de sus dirigentes, de tal manera que fuera la misma población la que acabara con la revolución.

El bloqueo o como lo llama incorrectamente el gobierno de Estados Unidos, embargo, se profundizó con la ley promovida por los senadores Robert Torricelli y Bob Graham en 1992, llamada Ley de la Democracia Cubana, que busca profundizar el aislamiento internacional de Cuba, sobre todo tomando en cuenta el grave daño que había significado la caída de la URSS. Esta ley era algo así como el golpe de gracia que se le pretendía propinar a Cuba en el momento más difícil y consistía, en la prohibición a negociar con las filiales de empresas estadounidenses en cualquier parte del mundo; el otro aspecto de importancia es la prohibición a embarcaciones marinas a entrar en aguas estadounidenses si antes han tocado algún puerto cubano en el lapso de 180 días.

Unos años después, en marzo de 1996 se aprobó una nueva ley contra Cuba, esta vez patrocinada por el senador Jesse Helms y el representante Dan Burton, titulada: Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubanas. Esta ley hace énfasis en las sanciones internacionales contra Cuba, prohibiendo comerciar con filiales de empresas estadounidenses instaladas en terceros países, prohibición del financiamiento indirecto, exclusión del Gobierno de Cuba de la participación en todos los organismos del sistema de cooperación internacional, con amenazas a los organismos que acepten la participación de Cuba de reducir el aporte financiero a las mismas por parte del gobierno estadounidense, así como de descontar el monto de cooperación que le fuere aprobado a Cuba del financiamiento de la organización que lo hubiere realizado; insiste en que el bloqueo se eliminará cuando haya un hipotético gobierno de transición y gobierno democrático, que sería calificado de esa manera solamente por la “potestad y arbitrio” del gobierno de Estados Unidos, “prerrogativa” que está en contra de todo principio de la Ley Internacional.

Como se expresará en la segunda parte de este escrito, el bloqueo contra Cuba es un acto de Genocidio en cámara lenta, un acto cruel de intentar asfixiar, desintegrar a Cuba y a su pueblo, de crear el caos y llevar al país a una guerra civil de incalculables consecuencias.

El proyecto de resolución, titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”, será puesto a consideración de la Asamblea General de Naciones Unidas, el 1 y 2 de noviembre. En esta ocasión, dos de los poquísimos países que han apoyado a Estados Unidos en ese crimen que es el bloqueo, Israel y Ucrania, se ven envueltos en terribles y amenazadores conflictos, en gran parte como resultado de seguir las políticas agresivas de EE.UU. en su insensata apuesta por eternizar un imposible mundo “unipolar”.

Al presentar el documento a ser votado en la ONU durante una conferencia de prensa el 20 de octubre en La Habana, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó de genocida a ese cerco maligno que sufre Cuba, y denunció las pérdidas que provoca a la isla, las cuales superan el billón de dólares. Asimismo, precisó que los perjuicios causados por la medida implican una afectación de más 405 millones mensuales y un millón de dólares cada dos horas. El producto interno bruto de Cuba pudo haber crecido durante el ejercicio del 2022 en alrededor de un 9%, de no ser por la política de sanciones estadounidense. Si calculamos los daños del perjuicio del bloqueo en estos 60 años, a partir del valor de oro, alcanzan un billón 337 mil millones de dólares, cifra inconmensurable para cualquier economía del mundo, dijo el canciller.

El bloqueo contra Cuba tiene un impacto letal con daños económicos directos e indirectos y busca privar al país de los ingresos financieros que resultan indispensables para adquirir alimentos, tecnologías, suministros, además provoca pérdidas al turismo, apuntó. En el contexto de esa política, el Gobierno estadounidense aplicó, entre enero del 2021 y febrero del 2023, 909 acciones discriminatorias de cancelación de contratos y servicios por bancos extranjeros. Durante el momento más crítico de la pandemia de la covid-19 en la isla, el gobierno estadounidense recrudeció el cerco económico, comercial y financiero, acción que el máximo representante de la diplomacia cubana calificó de acto cruel y genocida.

Los propósitos de esos ataques, sabotajes terroristas y del prolongado bloqueo que se aplica de manera extraterritorial contra la soberanía de terceros Estados, compañías y ciudadanos de otros países, son agudizar la escasez de alimentos y las carencias materiales, la interrupción de los servicios públicos para sembrar el desaliento, responsabilizar y denigrar a la Revolución culpándola de ineficiente en el manejo de los recursos y el modesto o no crecimiento de la economía, recrudecidos estos efectos por la exacerbación del bloqueo desde el inicio de la pandemia de covid-19.

Aunque en las redes sociales los enemigos de Cuba pretendan encubrir esta realidad, el bloqueo económico, comercial y financiero es el principal obstáculo al desarrollo de la economía cubana y para el pleno disfrute de los derechos humanos del pueblo de Cuba, donde nadie escapa de sus terribles efectos. Y es, de hecho, un acto consumado de genocidio.

Aspecto central del bloqueo es, sobre todo, la violación a los derechos humanos del pueblo cubano, derechos que son violados sistemáticamente desde hace más de seis décadas por el Gobierno de EE.UU., constituyéndose en un caso de genocidio permanente. La convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio establece que genocidio es un delito de derecho internacional que se define por su intencionalidad de “destruir total o parcialmente a un grupo nacional...”.

El bloqueo, sin embargo, va más allá, pues se ha convertido en un conjunto de leyes y decretos presidenciales de la nación estadounidense aplicados extraterritorialmente, es decir, leyes de un Estado que aplica a cualquiera de los Estados del mundo cuando lo considera conveniente, rompiendo el sistema de derecho internacional.

El bloqueo no solo afecta a otros gobiernos o empresas que negocien con Cuba, a organismos científicos o de cooperación, sino que afecta la aplicación de la misma Constitución de EE.UU. y los derechos de los ciudadanos estadounidenses, pues las leyes anteriores les prohíben viajar a Cuba por razones turísticas, tampoco pueden hacerlo fácilmente por razones científicas, de estudio o de colaboración con los científicos o con los artistas cubanos. En caso de que ese ciudadano o ciudadana quiera establecer algún negocio, tampoco puede hacerlo con Cuba, de tal manera que el bloqueo es una enorme violación de los derechos humanos de los estadounidenses.

Un aspecto esencial que hay que tomar en cuenta es el sufrimiento inmenso del pueblo cubano: mujeres, hombres, niños, adultos mayores, personas con alguna discapacidad, se han visto afectadas a lo largo de los últimos 61 años, en su acceso a bienes materiales que afectan la calidad y cantidad de la alimentación, el equipamiento médico, educativo, científico. Muchos cubanos han sido víctimas de las acciones terroristas financiadas y organizadas desde Estados Unidos a partir del mismo día del triunfo de la Revolución. Científicos y artistas calificados y reconocidos por su trayectoria se han visto empujados a abandonar Cuba para poder dar a conocer sus trabajos, aun contra su voluntad.

Los daños ocasionados por el bloqueo se han contabilizado en más de un billón 337 000 millones de dólares. Esta cifra no contabiliza, como no lo puede expresar ninguna cifra, los sufrimientos del pueblo cubano, las pérdidas familiares o personales de carácter físico y moral.

Solidaridad en EEUU para derrotar al bloqueo anticubano

La solidaridad internacional con la Revolución y la resistencia del heroico pueblo cubano lograrán finalmente derrotar al bloqueo, agudizado a extremos inimaginables por Donald Trump, y mantenido intacto por su sucesor, Joe Biden.

Uno de los puntos más importantes de esa lucha es el reconocimiento del carácter genocida del bloqueo anticubano.

En EE.UU. se observa el crecimiento de una fuerte oposición al bloqueo contra Cuba y una de las razones de que esto se produzca es la creciente convicción sobre su naturaleza genocida. Entre las muchas organizaciones que protestan contra el bloqueo y lo identifican como un acto de genocidio contra Cuba están prácticamente todas las que conforman el movimiento progresista y de izquierda de esa nación.

Países como Venezuela, Nicaragua, Bolivia, México, Rusia, la República Popular China, la República Popular Democrática de Corea, Irán, Siria y muchos otros se preparan para defender a Cuba a capa y espada, mientras que poquísimas delegaciones encabezadas por Estados Unidos tratan de sabotear la resolución, algo que ya intentaron cada año por más de tres décadas.

El clima de hostilidad en las relaciones bilaterales ha estado fuertemente marcado por el incremento de la retórica agresiva del Gobierno estadounidense contra Cuba. Como parte de esta escalada, EE.UU. intentará introducir “enmiendas” al proyecto de resolución contra el bloqueo presentado por Cuba a la Asamblea General de las Naciones Unidas. El objetivo de estas previsibles maniobras será modificar la naturaleza del texto y fabricar pretextos para la continuidad y el reforzamiento de su política genocida, recurriendo a falsas alegaciones en materia de derechos humanos y cualquier otro invento, a lo que ya nos tienen acostumbrados. A pesar de las fuertes presiones que van a ser ejercidas por EE.UU., la comunidad internacional rechazará sus propuestas, al tiempo que expresará una vez más su apoyo abrumador a la resolución de condena al bloqueo.

El debate de 2023 se va a producir en medio de agravadas tensiones a nivel planetario, las guerras en Ucrania y el Medio Oriente han dividido en buena medida al movimiento progresista y de izquierda en el mundo, pero a pesar de ello Cuba obtendrá otra atronadora victoria. Lo sabemos y allí estaremos como siempre para apoyar la causa de nuestra patria.

Una de las cosas que hace que el bloqueo cubano sea tan despreciable es su ataque intencional contra civiles, genuina e indisputable característica del genocidio. Busca estrangular a la nación cubana económica, política y socialmente, matando y amenazando la vida de millones de personas. El bloqueo prohíbe a las empresas estadounidenses y sus sucursales extranjeras hacer negocios directamente con Cuba. Sin embargo, este genocidio no se limitó al bloqueo propiamente dicho. Estados Unidos tiene una larga historia de ataques a Cuba mediante la utilización de mercenarios, paramilitares, ataques terroristas y guerra biológica, entre otras agresiones. Pero usamos el término “bloqueo” en una acepción amplia que incluye todas esas acciones hostiles

Cuba se prepara para producir todo lo necesario en su territorio, sustituir importaciones, crear nuevos rubros exportables, fortalecer el turismo internacional y lograr un futuro próspero y sostenible. Pero todo ello está profundamente dificultado por el bloqueo y sus diferentes ramificaciones, incluso psicológicas.

Particularmente salvaje e inhumano ha sido el recrudecimiento del bloqueo durante la pandemia de covid-19, e incluso negar (o calumniar) la ayuda médica de Cuba a muchos países, el desarrollo de las vacunas en Cuba y que hayan sido compartidas con otros países.

Esta ha sido una etapa de intensísima actividad para Cuba y su presidente. Primero, la extraordinaria Cumbre del G77 y China, que se efectuó con gran éxito en La Habana, y ahora el segmento de alto nivel en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Muchos jefes de Estado expresaron su demanda del fin del bloqueo anticubano y la salida de nuestro país de la Lista de Países que Patrocinan el Terrorismo, lista espuria a la que Cuba nunca debió pertenecer.

La actividad diplomática y política de Cuba ha sido este año tan fuerte y coordinada como siempre, quizás más. A finales de septiembre, se produjo la visita del presidente cubano a Nueva York, que fue excepcional de muchas formas. En primer lugar, se produjo a los pocos días de efectuarse en La Habana la imponente Cumbre del G-77 y China, hecho que, junto con anterior reunión del Brics en África del Sur, fueron el centro de la atención de política internacional este año (antes de la tragedia en el Medio Oriente) y la evidencia del desmoronamiento del mundo unipolar, que como fuera antes “el Tercer Reich milenario”, es solo una ilógica y desatinada fantasía.

A guisa de unas pocas conclusiones

Surgen muchas preguntas al calificar al bloqueo anticubano como un “genocidio a cámara lenta”, algunas de las cuales son:

¿Cuántos cubanos han muerto, principalmente niños y ancianos, o han visto reducida su vida a causa del bloqueo y las carencias relacionadas con el mismo?

No sabemos una cifra, ni creo pueda saberse con exactitud, pero son muchos más de lo que imaginamos. Sin incluir aquellas personas afectadas por ataques biológicos, dengue u otras afecciones originadas por acciones hostiles.

¿Cuántos compatriotas has emigrado, entre ellos muchas personas valiosas?

No poseo una cifra exacta, pero todos tenemos claro que son cantidades muy significativas, incluyendo profesionales en los cuales el país ha invertido muchos esfuerzos y recursos.

¿Cuántos han dejado de nacer, debido a las carencias relacionadas con el bloqueo, y que no son fáciles de cuantificar, por ejemplo, el déficit de viviendas?

Cuba ocupa el lugar 193, entre 221 países y territorios, con una cifra de entre 1.4 y 1.71 nacimientos (dependiendo de la fuente de datos) por cada mujer. Cualquiera sea la cifra, es sumamente baja. Por ejemplo, la hermana Angola tiene entre 5.1 y 5.3 nacimientos por mujer (que es muy alta, por cierto). El promedio mundial es de 2.3 nacimientos por mujer.

Como consecuencia del punto anterior, se ha producido un envejecimiento de la población cubana, por falta de nacimientos, alta expectativa de vida y el hecho de que muchos de los emigrantes son personas jóvenes, creando un considerable problema en que la población activa disminuye y no puede apoyar suficientemente a los planes de pensiones, atención médica a la tercera edad, etc. Si tomamos en cuenta todo lo anterior, el efecto demográfico y social del bloqueo es tan alto y perjudicial como los económicos.

El bloqueo ha limitado el desarrollo de regiones menos prósperas del país, forzando migraciones internas, el despoblamiento rural y otras distorsiones demográficas que a su vez limitan la producción agrícola, etc. Muchas zonas rurales cubanas han sufrido reducciones de población y, aún más, de potencial fuerza de trabajo.

Es decir, el bloqueo contribuye a un círculo vicioso de problemas, que afectan de manera directa al pueblo de Cuba, en particular a quienes tienen menos recursos.

Podemos responder de forma CLARA y afirmativa la pregunta titular:

Sí, el bloqueo anticubano es un genocidio. No solo eso: ¡es el acto genocida más prolongado de la historia!

No podemos olvidar la historia, como nos proponía hacer el ahora expresidente Barack Obama. Además, la historia no debe ser recordada “selectivamente”, crímenes como “la Reconcentración”, “la masacre de los Independientes de Color” y ahora el salvaje bloqueo no deben ni pueden ser “olvidados” jamás.

julio 11, 2023

Cine Cubano en el Sindicato de Trabajadores Judiciales

 Cine Cubano en el Sindicato de Trabajadores Judiciales

En el marco del ciclo de Cine Cubano y Videos Debate, el Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba invita a la proyección de la serie documental:

 “El Enigma de Cuba”             Parte 3 (1959-1989)

Producido desde los propios escenarios de lucha y sacrificio, éste documental constituye un reconocimiento al ejemplo, la solidaridad, el internacionalismo y el compromiso de Cuba con las causas justas.

En este capítulo, importantes historiadores, investigadores, científicos y dirigentes de la Revolución reflexionan sobre los primeros años después del triunfo de 1959 donde la dirección del país comenzó a implementar el Programa del Moncada, una serie de transformaciones económicas y sociales bajo la premisa de «con los humildes, por los humildes y para los humildes».                                                                                                 Duración   57  min.

Las y los esperamos este jueves 13 de julio a las 20 hs. en el Sindicato de Trabajadores Judiciales, en calle Albarracín 1135 (casi esquina Ruiz Moreno).

 

Con entrada libre y gratuita.

 

Invita el Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba.