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junio 01, 2023

Círculo de Lectura # 170 – Junio de 2023

 Círculo de Lectura # 170  –  Junio de 2023

“Discurso pronunciado por Miguel Díaz-Canel en la  Sesión Constitutiva de la X Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular”

 Miguel Díaz-Canel Bermúdez  19 de Abril de 2023

Tomado de: Presidencia del Gobierno de Cuba

 Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la  Sesión Constitutiva de la X Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 19 de abril de 2023, “Año 65 de la Revolución”.

 (Versiones Taquigráficas - Presidencia de la República)

 Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

 Queridos compañeros de la Generación Histórica que nos acompañan;

 Nuevos miembros del Consejo de Estado;

 Miembros del Consejo de Ministros;

 Invitadas e invitados;

 Diputadas y diputados:

 Nuestras primeras palabras son para extender la felicitación a las compañeras y compañeros hoy elegidos o designados, respectivamente, para ocupar la dirección de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado y el Consejo de Ministros.

 ¡Felicidades a todos en el Día de la Victoria! El 19 de abril de 1961, en las arenas de Playa Girón, Cuba ganó el derecho a celebrar este día, al propinarle su primera gran derrota al imperialismo en América (Aplausos y exclamaciones de: “¡Viva Fidel!”).

 Se trata del triunfo de lo justo sobre lo injusto, del pequeño David frente al gigante Goliat, de una Revolución socialista frente a las narices de un imperio, tal como la definió Fidel en 23 y 12, en la despedida de duelo por las víctimas del bombardeo a los aeropuertos de Ciudad Libertad, Santiago de Cuba y San Antonio de los Baños, en el preludio de la invasión.

 Es tan épica esa victoria que 62 años después los derrotados no han podido perdonarnos.  Y es gracias a esa victoria que hoy instalamos, por décima vez, la Asamblea del Pueblo (Aplausos).

 Las 470 personas que recién juramos como diputadas y diputados no ganamos el curul por tener más dinero o el respaldo de partidos electorales, cuyo único fin es colocar en el lugar donde se deciden las leyes del país a un defensor de los intereses de determinados grupos de poder.

 Cada uno de nosotros está sentado aquí para defender los intereses de la mayoría y no vamos a cobrar más ni vamos a recibir prebendas por ejercer como diputada o diputado, como sí ocurre en tantos países que presumen de modelos democráticos multipartidistas.

 Cuba defiende el Partido único, garantía de la unidad desde que José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano, porque está en la raíz de nuestra historia y porque no se disgregan ni se confrontan las fuerzas de una pequeña nación que hace 200 años fue oficialmente declarada como apéndice para anexar al poderoso vecino, cuando ya se gestaba un voraz imperio.

 En unos días, el 28 de abril, se cumplirán dos siglos de que el entonces secretario de Estado y más tarde presidente de la Unión, John Quincy Adams, dejara definida para Cuba su teoría de la “fruta madura”: “...hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física, y así como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento no puede, aunque quiera, dejar de caer en el suelo, así Cuba una vez separada de España y rota la conexión artificial que la liga con ella, es incapaz de sostenerse por sí sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana, y hacia ella exclusivamente, mientras que a la Unión misma, en virtud de la propia ley, le será imposible dejar de admitirla en su seno”.

 Desde aquel anuncio de abril hasta la promulgación de la Doctrina Monroe, en diciembre de 1823, transcurrieron meses.  Pero desde entonces hasta los días que corren, durante 200 años, la política del vecino poderoso ha sido una sola, aunque se alternen dos partidos en el poder.  Para Cuba, al menos, es muy difícil distinguirlos, mientras, por ejemplo, prácticamente todas las medidas aplicadas por el republicano Donald Trump para reforzar el bloqueo las mantenga su adversario político el demócrata Joe Biden.

 “Remember Girón”, advertían nuestros padres ante cada nueva amenaza de invasión que hubo después de 1961. La consigna permanece viva en el imaginario popular, porque la actitud mercenaria también lo está.  Sin Nicaragua y sin Somoza, ahora los invasores entrenan en los Everglades (Estado de Florida) y amenazan desde sus cuevas en las redes sociales.

 El poderoso vecino sigue siendo generoso con los “prestados” para destruir a la Revolución y cada año destina decenas de millones de dólares a quienes se ofrecen para subvertir el orden interno en Cuba, ya sea de modo presencial o vía Internet.

 Ni un solo día en estos años, hemos dejado de sentir los golpes de esa guerra no declarada contra la economía y la sociedad; contra la vida cotidiana y los sueños de progresos de toda una nación.

 Así como recordamos Girón, recordaremos siempre la crueldad del bloqueo reforzado en condiciones de pandemia; la infame inclusión de Cuba en una lista de supuestos patrocinadores del terrorismo para sitiar todas las vías financieras; el oxígeno que se negaron a darnos, mientras estimulaban rebeliones callejeras, de algún modo nos lo negaban ya al cerrar cada posibilidad de comercio o financiamiento.

 De todas esas batallas va saliendo vencedor el pueblo y no tengo ninguna duda de que, como en Girón, ¡seguiremos venciendo!  Cuba mantiene intacta su línea de principios y su disposición al diálogo, pero sin presiones ni condicionamientos.

 Pero, tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe.  Un día, más temprano que tarde, tendrá que cesar la política de la hegemonía; el multilateralismo ocupará su espacio y Cuba podrá probar hasta dónde puede llegar una nación de gente noble, creativa y talentosa unida en torno a objetivos claros, si se le libera de presiones y bloqueos.

 Ahora concentrémonos en lo que nos toca y podemos hacer, incluso atados de pies y manos. Para pensar y trabajar juntos, pasando por encima de esas condiciones que no podemos cambiar, se funda esta X Legislatura.

 Todos nosotros tendremos ahora menos tiempo para nuestras familias y profesiones, menos horas de descanso. Solo nos esperan mayores responsabilidades y un elevado deber: servir al pueblo de Cuba, conectados siempre con sus demandas y necesidades.

 Me detengo aquí para puntualizar lo que considero que deberá distinguir a la nueva legislatura: el contacto permanente con los barrios, con las comunidades, con los que nos eligieron, conscientes de que no podemos hacer milagros, pero sí podemos transformar la desafiante realidad de Cuba hoy si logramos crear la sinergia indispensable entre los esfuerzos individuales y colectivos; entre los barrios y los municipios; entre los municipios y la provincia, entre las provincias y la nación.

 Compatriotas:

 Desde los primeros tiempos del Poder Popular, la consigna fue elegir a los mejores.  Pero elegir buenos entre buenos, siempre será un ejercicio difícil e incompleto.

 Es por eso que invitamos a una representación de personas de extraordinarios valores, como ustedes, pero que no estuvieron en las candidaturas por una razón obvia: hay muchos más buenos cubanos que escaños en el Parlamento (Aplausos).

 Aquí están invitados rescatistas del hotel Saratoga y de la Base de Supertanqueros (Aplausos); creadores de vacunas y medicamentos que nos salvaron de la COVID-19 (Aplausos); innovadores e investigadores que han participado en la creación de ventiladores pulmonares, en la creación de prótesis de cadera, piezas para plantas eléctricas (Aplausos); estudiantes y profesores que pasaron sus vacaciones trabajando en Zona Roja y en la reconstrucción de escuelas y casas arrasadas por el huracán Ian (Aplausos). Está Alexis Leiva Machado, Kcho, con su mítica Brigada Martha Machado, que levantó una escuela nueva y varias casas en el lugar más devastado, por donde entró el ciclón y que continúa trabajando en esa comunidad en varios proyectos (Aplausos); juristas que nos acercaron a la comprensión del Código de las Familias (Aplausos); líderes de proyectos comunitarios, delegados de base que desarrollan un buen papel, como “Paquito de Cuba” (Aplausos), entre otros muchos que podían estar y que no caben en este recinto (Aplausos).  ¡Por eso, en esta Asamblea está el pueblo de Cuba! (Aplausos prolongados.)

 Difícilmente olvidaremos aquellos días inciertos en que apenas dormimos y al despertar la primera mirada iba directo a las cifras de la COVID-19.

 Estoy bastante seguro de que ninguna simulación de Inteligencia Artificial podría resumir la proeza del pueblo cubano en los últimos años. La resistencia creativa de la gente de este país, su resiliencia, supera los límites de cualquier simulación o predicción. No hay algoritmo capaz de reflejar todo lo que vivimos. Eso solo puede ser sentido (Aplausos).

 ¡Cuba es un sentimiento, y es una fuerza capaz de enfrentar y vencer los peores vendavales!

 La economía mundial, incierta e inestable en todas las latitudes, plantea el primer y mayor desafío para el nuevo Consejo de Ministros, que debe contar con el acompañamiento fundamental de todos para enfrentar obstáculos y resolver ineficiencias.

 En lo inmediato, la dirección principal debe centrarse en la producción de alimentos, el aprovechamiento de las capacidades productivas ociosas, el incremento de los ingresos en divisas, las transformaciones que requiere la empresa estatal socialista, la eficiencia del proceso inversionista, la complementariedad de los actores económicos y la participación de la inversión extranjera.  Todo ello en función de incrementar la oferta de bienes y servicios y controlar la inflación, lo que se constituye en la principal prioridad de trabajo en la batalla económica.  Hay que asumir ese gigantesco desafío sin desalientos.

 Con el recrudecimiento del bloqueo, la crisis mundial y nuestras incapacidades la situación económica y social del país se ha complejizado mucho, y los sueños, planes y proyectos a los que nunca renunciaremos se ralentizan. A veces parece que nunca serán posibles.  Pero si repasamos la dinámica de los últimos cinco años, comprobaremos que, bajo las peores circunstancias y las más criminales presiones, nos convertimos en uno de los pocos países que se salvó a sí mismo de la pandemia con sus propios esfuerzos y talento.

 Cuando me preguntan de dónde saco el optimismo para enfrentar tantos problemas, yo pienso en esas proezas.  En eso y en cientos de soluciones y propuestas de soluciones que encuentro cada vez que veo a personas que invierten inteligencia y energías en el afán de encontrar soluciones a los problemas de su entorno, en lugar de llenarse de lamentos y acusaciones.

 Respeto profundamente el derecho de cada cual a expresar sus quejas, pero no puedo dejar de contrastar actitudes: la de los que critican del modo más efectivo, luchando, haciendo, mostrando o creando soluciones, y la de aquellos que solo ven los errores y las culpas de otros.

 Diputadas y diputados:

 En los últimos seis meses se han realizado en el país tres procesos de votación popular, todos en un contexto de aguda crisis y bajo el ataque de una campaña mediática orientada a imponer las matrices de un Estado fallido debido a un gobierno incapaz y a diseminar el odio.

 El verdadero enemigo de la nación cubana apuesta al estallido para apoderarse del país y devolverlo a la era neocolonial que ya sufrimos y conocemos, ese enemigo vio en cada una de las votaciones recientes: el Referendo del Código de las Familias, las elecciones para delegados y luego para diputados, un momento clave para el ataque a la legitimidad del Gobierno y cifró sus esperanzas en la posibilidad de un alto abstencionismo.

 La prueba más fehaciente de que esa era la idea fueron los titulares del día siguiente. Todos, prácticamente sin excepción, hablaban de abstencionismo histórico, aunque tanto el nivel de participación como el voto válido y el voto unido, estaban por encima de la media de otros modelos de democracia en el mundo.

 Los que vaticinaban una alta abstención, conscientes de que el viejo diseño de Lester Mallory de emplear la guerra económica a fondo para generar dificultades que induzcan a la apatía política, volvieron a quedarse con las ganas.

 Ese 75,8 % de participación no hubiera sido posible sin la confianza del pueblo en la Revolución. Y esa confianza se expresa en participación. Fue una muestra de civismo, pero también de patriotismo y, sobre todo, de conciencia política. ¡Ahora esa confianza no la podemos defraudar! Nos tiene que comprometer más a todos. Nos obliga a trabajar por todo el país, en representación de toda Cuba.

 Si trabajamos sistemáticamente en cada uno de los municipios o distritos, si acompañamos a las autoridades locales sin suplantar funciones, si seguimos escuchando a la gente y llevamos a instancias superiores problemas que sobrepasan las posibilidades de los territorios, estoy seguro de que lograremos avances cotidianos en la solución de estos asuntos.

 La transparencia de nuestro proceso electoral han tratado de negarla también, pero no tienen ni una sola prueba que pueda poner en duda su limpieza.

 Desde las propuestas de los precandidatos en los plenos de las organizaciones sociales y estudiantiles comienza a expresarse la transparencia, que prosigue con el análisis y aprobación de las candidaturas en las asambleas municipales.

Se demostró que cuando se interactúa constantemente con las bases populares, de las cuales todos somos parte y a las cuales nos debemos, podemos ayudar a resolver los problemas antes de que se hagan más graves e irritantes.

 ¿Cuántas dificultades y deficiencias acumuladas no se resolvieron en los días de intercambio con los electores? Por eso insisto en que debemos mantener y perfeccionar ese sistema de trabajo y que sea una prioridad de la nueva Legislatura.

 Hay que dar respuesta a todos los planteamientos hechos por el pueblo en los encuentros de las semanas previas al 26 de marzo y a los que se originarán después.

 El avance del país en medio de las profundas dificultades que generan los obstáculos externos a nuestra economía, pero también el burocratismo, la indiferencia o la corrupción –inaceptable por principio–, depende en mucho de que cada diputada y diputado asuma con entrega y compromiso, el histórico desafío que nos hemos planteado: ¡vencer al bloqueo sin esperar que lo levanten! (Aplausos.)

 Compatriotas:

 Me complace mucho ver cuánto se ha rejuvenecido nuestro Parlamento, cuando una de las mayores preocupaciones de los últimos meses y años es el envejecimiento poblacional y la alta emigración que involucra a los segmentos más jóvenes de nuestra sociedad.

 Quiero dar gracias a los jóvenes cubanos por la inspiración y el estímulo, pero también por la consagración y el ejemplo, que fueron decisivos para hacer posible todo lo que hemos logrado, lo que hemos avanzado en medio del vendaval de muchas crisis: la que nos inducen cuando nos bloquean; la que nos llega porque sí, porque vivimos dentro de un mundo en crisis, y la que generamos nosotros mismos con nuestras insuficiencias.

 Los jóvenes cubanos están entre los que hacen este país, los que sostienen esta Revolución y el sueño de lo que hacemos y haremos en el futuro.  Como todo el pueblo cubano, sufren las necesidades económicas y sus terribles consecuencias.  Pero son jóvenes también los que saltan por encima del bloqueo, de las carencias, los que hacen su día a día, con ideas de futuro, dispuestos a hacer de Cuba un país mejor, desde dentro o desde afuera.

 La idea de que siempre será posible levantar un país mejor jamás puede abandonarse, menos en los tiempos difíciles o bajo el influjo de los mensajes desalentadores. Los cubanos hemos aprendido a no darnos por vencidos, porque no vemos en la dificultad un obstáculo, sino un desafío. Y lo enfrentamos. Ese temple es una característica de nuestra idiosincrasia.

 Como expresé hace un año  hablando con jóvenes, en mis años de dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas, en una ocasión Fidel nos advirtió que en una Revolución asediada y bloqueada como la nuestra algunos compañeros se cansan, se burocratizan, pierden el entusiasmo de los primeros tiempos y que nosotros teníamos que hacer el papel de resorte, de estimuladores, revolucionando la Revolución.

 Fue en los noventa, años muy duros, con los precios disparados al infinito para lo poco que se podía comprar; con apagones mucho más largos que los actuales, aunque con pocas colas en las gasolineras porque casi nunca había combustible para servir.

 Nos preparamos entonces para la Opción Cero, pero jamás renunciamos a construir un país mejor.  Como el heroico pueblo vietnamita que, en medio de una guerra terrible, se planteaba levantar un Vietnam diez veces más hermoso.

 “Son los sueños todavía, los que tiran de la gente, /como un imán que los une cada día”, cantaba por aquellos años Gerardo Alfonso en un verso que define bellamente el afán colectivo de levantar un país mejor. Por eso puedo afirmar que lo podemos hacer mejor hoy y que mañana los jóvenes lo harán mejor aún, ¡porque quien nació de esos sueños no permitirá que sea de otra manera! (Aplausos.)

 Son los jóvenes los mejores revolucionarios porque reconocen las dificultades diarias y se enfrentan a ellas y tratan de cambiarlas, y lo logran muchas veces.  Porque a pesar de la adversidad siguen sonriendo, amando y creyendo en la posibilidad de un país mejor, a pesar de que algunos los conviden a no participar, a destruir, a odiar.

 Entienden que para que un mundo mejor sea posible hay que aceptar las diferencias del otro, ser inclusivos, abolir las discriminaciones de cualquier clase y comprender que la equidad es un valor de realización que merece cultivarse en cualquier sociedad.

 Lo demostraron defendiendo el Código de las Familias como algo propio y apoyando todas las batallas justas contra la exclusión y el acoso, porque son feministas, ambientalistas y antirracistas. Y renovaron la pasión por el béisbol nacional cuando se armó el Team Asere, del Clásico, sin dejar de seguir a sus equipos de fútbol y siguen bailando y disfrutando la mejor música cubana.

 A cada uno de nosotros, por nuestra parte, nos toca estimular que ese espíritu juvenil se exprese y que demuestren lo que pueden dar y lo que pueden aportar, evitando las manifestaciones que muchas veces afectan esas potencialidades y están relacionadas con la falta de atención, la vanidad, los celos, los prejuicios y, lo que es peor, esquemas mentales vencidos por el tiempo.

 Hay que convencer, pero sobre todo probarles a nuestros jóvenes que sí les será posible realizarse en su patria. Que propongan ideas, proyectos y prueben en la práctica su eficacia en función de un país mejor.

 Las medidas que se aprueben no pueden morir  por demoras injustificadas en su aplicación. La vida de cada persona no es eterna y el tiempo y las necesidades de todos taladran el espíritu de la nación. Cada vez que una solución aparezca, debemos colocarle delante la dinámica de lo urgente.

 Por otro lado, no podemos ser parte de la politización de la emigración cubana, con la que trafica el enemigo. Debemos defender una relación con los emigrados cubanos que les deje claro que admiramos sus triunfos y que su patria los respeta, los mira orgullosa y los espera de regreso, aspirando simplemente a que respeten y defiendan el suelo que los vio nacer y los formó con amor (Aplausos).

 No estoy hablando, por supuesto, de los que le han vendido el alma al diablo, lucrando con el dolor del pueblo cubano en patéticos shows macartistas. Hablo de esos que, viviendo en cualquier lugar del mundo, conservan el amor hacia su país de origen y los deseos de que progrese, a pesar de las montañas de obstáculos que les representa relacionarse con Cuba por diversidad de razones y sinrazones.

 Los que aquí estamos resistiendo y construyendo contamos con esos cubanos que no se avergüenzan de sus orígenes para ayudar a sostener la nación.

 El socialismo es lo más cercano que hay a la juventud, porque no es una obra acabada, se va haciendo todos los días y la energía y la ambición natural de los jóvenes son fundamentales en esa obra.

 Pero ¿por qué la Revolución?  ¿Por qué el socialismo?  A veces lo vemos como el fin, la meta.  La Revolución es el medio, es la vía de conquistar para todos el mayor grado de justicia social posible y también de felicidad.

 Eso no es posible lograrlo en otros sistemas, donde el bienestar se asocia a la opulencia, donde unos tienen muy poco o no tienen prácticamente nada porque otros se apropian de la mayor parte de la riqueza creada por los que menos tienen.

 El proyecto de país que nos hemos propuesto pretende encontrar una mejor sinergia, diferente a la de otros modelos, que conduzca a mayores niveles de equidad y de realización, tanto a nivel individual como colectivo, que tenga el sello de los valores que compartimos como sociedad y que además incorpore sostenibilidad y prosperidad. En un contexto tan adverso como en el que nos ha tocado vivir, tal idea puede sonar muy ambiciosa.

 Pero siempre es arduo cuando se emprende algo novedoso, más cuando se trata de construir un paradigma diferente de sociedad. Escasean los referentes para comparar, o los que sirven se ajustan en algún sentido, pero en otros carecen de compatibilidad por cuestiones culturales o axiológicas (relativo a la naturaleza de los valores). Que sea difícil, no nos puede conducir a pensar que es renunciable.  De imposibles está llena nuestra historia. Es una tradición superar retos; mientras más y mayores sean, más ímpetu y ansiedad por superarlos. ¡Tenemos que saber que podemos y que debemos lograrlo! (Aplausos.)

 No fue un milagro lo que nos trajo hasta este momento de la historia. Fue una Revolución que comenzó en 1868, peleando casi sin armas contra el imperio más poderoso de su época, por obtener independencia, soberanía y el fin de la esclavitud.

 Fue la pelea de un hombre menudo, enfermo y pobre, pero iluminado de ideas universales humanistas, para unir a todas las generaciones que no habían logrado cumplir aquellos sueños.

 Fueron otros hombres y mujeres que sufrieron la frustración de aquellos anhelos y le dieron continuidad al combate, entonces contra la nueva dependencia y otro gran imperio.

 Y fue una generación heredera de todas las que le antecedieron que resumió el legado en un afán libertario que conquistó por fin la independencia y la soberanía con las armas. Y en posesión definitiva de esas conquistas, se propuso y logró levantar una nación libre, respetada y admirada en el resto del mundo por su dignidad, su voz propia, su solidaridad con todas las causas justas y la educación y el talento de sus hijos.

 Es, en síntesis, un pueblo heroico que jamás se cansó de luchar y de cuyo heroísmo brotaron líderes que casi dos siglos después lo siguen inspirando.  Herederos de todos y enlace entre todas las generaciones emergen Martí y Fidel como símbolos de esa extraordinaria riqueza nacional.

 A Raúl, líder de la Revolución Cubana, continuador de las tradiciones de lucha y guía de quienes asumimos las más altas responsabilidades en el país, ¡gracias por el apoyo y la confianza que no defraudaremos jamás! (Aplausos.)

 ¡A Cuba, al pueblo cubano, nuestro reconocimiento por su valor, por su dignidad, por su fidelidad como principal protagonista de otro abril de victorias! (Aplausos.)

 Querido pueblo al que me enorgullece pertenecer, recibe el respeto, admiración y el inmenso cariño de quien se siente deudor siempre. Hoy ratifico que te serviré con pasión, compromiso, sin desgano, hasta las últimas consecuencias (Aplausos).

 Compañeras y compañeros, ustedes lo han dicho: ¡La unidad y la victoria son la esperanza, la unidad y la victoria son el presente y el futuro de la patria y el socialismo!

 ¡Patria o Muerte!

 ¡Venceremos!

 (Ovación.)

agosto 06, 2021

Taller de lectura número 148

 ¿Quién tiró la primera piedra en Cuba?”

Por Juan Antonio Borrego. Periodista cubano. (GRANMA)

21 julio, 2021 – Tomado de Gracus - Edición 421

http://www.gracus.com.ar/2021/07/21/quien-tiro-la-primera-piedra-en-cuba/

Dijeron que Raúl huyó, que Camagüey fue tomado y secuestrado el Primer Secretario del Partido allí, que el Viceministro del Interior renunció, que las calles están llenas de muertos y, por decir y mentir, hasta mostraron Alejandría y Buenos Aires como si fueran La Habana.

Lo más probable es que sigan diciendo, porque esa ha sido una de sus armas más recurrentes, desde que intentaron enaltecer los «valores humanos» de Sosa Blanco, presentaron a los alzados del Escambray como defensores del pueblo y no como vulgares terroristas, o fabricaron aquel compendio insuperable de desinformación en los días de Playa Girón, cuando, según versiones de agencias de prensa, las fuerzas invasoras tomaron Pinar del Río y la Isla de Pinos, Fidel se dio a la fuga y Raúl fue capturado, el Habana Libre fue destrozado por los bombardeos y «el puerto de Bayamo quedó totalmente aislado».

De todo cuanto han dicho por estos días, sin embargo, existe un mentís* que, por su carácter perverso, por su oportunismo y por su connotación, pudiera superar a los anteriores: vincular la violencia originada en nuestros pueblos y ciudades con el legítimo llamado que hiciera a los revolucionarios el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de salir a las calles a defender el país frente a lo que estaba ocurriendo.

Ahora mismo constituye una obviedad preguntar quién tiró la primera piedra el domingo 11 de julio, si en este mismo periódico, en el Noticiero Nacional de la Televisión, y prácticamente en todo el sistema de medios públicos de la Isla se ha denunciado que cada lanzamiento, cada cristal, cada hecho, tiene un precio –a veces reconocido por boca de los instigadores o los propios ejecutores–, más cuando se trata para ellos de objetivos priorizados, como las tiendas que venden en divisas o las estaciones de la Policía Nacional Revolucionaria, por ejemplo.

LOS HECHOS HABLAN

Por las evidencias reunidas, muchas grabadas y hasta transmitidas en vivo, el primer acto vandálico de ese día ocurrió cinco horas y diez minutos antes de que Díaz-Canel iniciara la comparecencia televisiva en la que informó de la grave situación que ocurría.

En otras palabras, cuando sobre las 4:20 p.m. del domingo el Jefe de Estado llamó al pueblo a defender el país en las calles frente al caos que se trataba de imponer –como se sabe ahora, resultado de una operación político-comunicacional gestada y comandada desde la Florida, con mucho dinero de por medio–, ya las piedras y los cristales volaban desde hacía rato por los aires.

El comentarista Humberto López, en su espacio habitual del Noticiero de la Televisión Cubana, realizó un detallado análisis del modo en que fueron sucediendo los hechos vandálicos, en particular contra las tiendas de las cadenas Cimex y Caribe.

Según este informe, la primera de las unidades apedreadas fue El Renacer, del municipio de Boyeros, en La Habana, a las 10:50 a.m., y, consecutivamente, ocurrieron actos similares hasta sumar 44 los centros atacados, 19 antes de las cuatro de la tarde, diez en la media hora que duró la comparecencia de Díaz-Canel, y otros 15 después de esta.

Solo entre las 3:00 p.m. y las 4:30 p.m., un total de 22 comercios, sobre todo de Matanzas y Mayabeque, pero también de Artemisa, Granma y Holguín, aunque en menor medida, resultaron apedreados, y muchos de ellos saqueados y semidestruidos.

Resulta comprensible que los financistas de la operación, los instigadores acomodados detrás de sus ordenadores o los vándalos que hacían y deshacían sin el menor recato, a la luz del día y frente a las cámaras de los móviles, no necesitaban para nada al pueblo en las calles ni el restablecimiento del orden.

Quien tenga sobre sus hombros la seguridad de un país, también dispone de las herramientas para preservarla y, en tal sentido, el Artículo 4 de la Carta Magna, refrendada por abrumadora mayoría de los cubanos, no deja espacios para dudas o malos entendidos:

«La defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano.

 «La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones.

 «El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable.

 «Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución».

La idea –alimentada desde el odio de las redes y los medios que nos adversan–, de que fue el Presidente quien incentivó la violencia, se desvanece ante los llamados a la inclusión y a la unidad nacional por encima de todo, constatables en cada discurso suyo desde que asumiera la dirección del país (léanse los pronunciados en los periodos de sesiones de la Asamblea Nacional, los Congresos de la Uneac y el Partido, y sus palabras el pasado sábado en La Piragua).

«Podremos desmontar las llamadas fake news –dijo en este último sitio–, desmenuzar las mentiras, mostrar cómo se fabricó toda la falsa realidad de Cuba en escenarios virtuales, pero ya han causado un daño inconmensurable al alma nacional, que tiene entre sus valores más sagrados la tranquilidad ciudadana, la convivencia, la solidaridad y la unidad».

Hay espacio en nuestro país para el debate y las diferencias de todo tipo –las políticas incluidas–, lo que no resulta ético ni tampoco permisible es pretender resolverlas con el imperio de la ley de la selva, la bajeza o la puñalada por la espalda, o mezclándose con los perpetradores de actos tan incivilizados como la agresión con piedras al pediátrico de Cárdenas, con pacientes, acompañantes y personal médico en su interior.

LA DOCTRINA DE LA OLLA DE PRESIÓN

Cuba reconoce sus carencias: faltan medicamentos e insumos sanitarios, alimentos, combustibles, y por esos días también se produjeron averías que afectaron el suministro eléctrico a la población, algo que milagrosamente había podido evitarse a lo largo de la pandemia.

Josep Borrell, un político español con evidentes discrepancias ideológicas con la Revolución, ahora mismo Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, reconocía que todas estas limitaciones económicas son hijas, en primer lugar, de la política de bloqueo que Estados Unidos mantiene sobre la Isla, a contracorriente de la comunidad de naciones.

No resulta descubrimiento alguno ni un aporte a los estudios sociales identificar que la doctrina de olla de presión, que las sucesivas administraciones de EE. UU. han asumido como política de Estado, y que por más de 60 años viene aplastando a los cubanos –a lo que ahora se ha sumado la crisis de la pandemia por más de 16 meses–, constituye caldo de cultivo para el descontento entre sectores no despreciables de la población.

Justamente eso, y no otra cosa, es lo que ha aprovechado el coro de odiadores viscerales, sicarios mediáticos y esa claque* moderna que Abel Prieto define como «fascismo con chusmería».

Una de ellos, desesperada por incendiar el país en el que no vive y al que, obviamente, no quiere pertenecer, vocifera su delito a la vista de todos: «Bueno, lo que necesito es que te caigas a golpes y hagas un video y digas que fue la Policía (…). Y si le caes a pedradas al policía y lo grabas, te voy a hacer llegar 100 MLC* (…). Y si golpeas a un niño, que se le vean marcas y subes un video diciendo que fue un policía, te daré 200».

A lo mejor ella encuentra al verdugo desalmado que busca rabiosamente en las redes, a lo mejor logra engullirse la tajada que de seguro le toca por un oficio tan ruin, a lo mejor cualquier día vemos cómo se desmonta la película que ahora mismo está procurando grabar, cuyo guion, como se aprecia, es casi un remake*, corta y pega de aquellas versiones en las que se glorificaba a los bandidos del Escambray, se tomaba la ciudad de Pinar del Río y se le ponía sitio «al puerto de Bayamo».

*Mentís: Declaración o comunicado que desmiente algo o a alguien o niega su veracidad.

*Claque: Grupo de personas que asisten a un espectáculo con el fin de aplaudir en momentos señalados.

*MLC: Moneda Libremente Convertible (en Cuba).

*Remake: Adaptación o nueva versión de una obra.

Además podemos ver en:

https://www.youtube.com/watch?v=98FfsKS3WMA&t=127s

Canal Caribe, con Cristina Escobar - (Periodista especializada en temas internacionales. Es presentadora del Sistema Informativo la Televisión cubana y una de las conductoras del estelar informativo Mesa Redonda).

marzo 08, 2021

Síntesis, conclusiones y devoluciones del Taller de Lectura Nº 143

 Síntesis, conclusiones y devoluciones del Taller de Lectura Nº 143 

A raíz de la cuarentena por la pandemia causada por el nuevo coronavirus, a partir del mes de abril de 2020 hemos decidido hacerlo en forma virtual.

 Haremos nuestra devolución escrita, por mail o por whatsapp, como una  reflexión o una evaluación acerca de la interpretación del texto leído.

 Para ello hemos elegido una publicación corta para facilitar su lectura tanto en el celular como en la compu.

 “El Bloqueo es un crimen de lesa humanidad”

 

Este texto tomado de Cubadebate el 19 de febrero de 2021 y escrito por  Fernando Buen Abad (Filósofo y escritor mexicano), define al Bloqueo como un Delito de Lesa Humanidad, a pesar que en los medios digan que se trata simplemente de un “embargo”. Estos consisten en verdaderas guerras psicológicas del capitalismo contra los países que deciden seguir un rumbo político diferente, no del agrado del imperio norteamericano y que atentan contra la vida, la libertad, los derechos y la dignidad de las personas. La batalla contra el Bloqueo debe desarrollarse en el campo de lucha política. Plantea el autor que es necesario crear una nueva Declaración de los Derechos Humanos que incluya una condena al Bloqueo, con características democráticas aprobada por colectivos de trabajadores y trabajadoras, y los movimientos sociales.♦

Vamos a compartir ahora las devoluciones con las reflexiones, los análisis y comentarios que nos han enviado nuestras lectoras y lectores.

Devolución Sebastián

 

Taller de Lectura # 143

Hoy, sábado  06  de  marzo, en el taller de lectura reflexionamos sobre el texto elegido “El Bloqueo es un crimen de lesa humanidad”.

 Coincidiendo con lo leído, un bloqueo económico impartido despóticamente por las potencias internacionales que conciben un poder desmedido e irracional es un atentado violento contra el pueblo; es decir, la mera acción de excluir a un estado de una realidad globalizada, ignorando todos  los efectos perjudiciales que conlleva, es un crimen de lesa humanidad.

Si hemos detectado instituciones adeptas a un sistema capitalista que manipulan con elocuencia los acuerdos, tratados, declaraciones...debe producirse un cambio. Preferentemente una revolución socialista que concretice y garantice a los desposeídos una justicia social y sean amparados por el humanismo que tanto se necesita.

 Sebas.

 

Devolución Alejandra y Marcelo

Coincidimos plenamente con que el bloqueo es la  resultante de una serie de crímenes que no solo atentan contra la esfera económica de un país, sino que también deterioran y destruyen su cultura, su educación, su salud y que a pesar de que muchas veces pasan como desapercibidas, son los aspectos que deterioran y destruyen  el futuro de una nación.

Tantas veces se evalúan los costos de una guerra, por los gastos en armas y las vidas que se pierden, y no tomamos conciencia de todo lo que se atenta contra la humanidad e integridad de las naciones en estas "guerras encubiertas como bloqueos económicos".

Pensamos y compartimos que la condena al bloqueo debe hacerse por medio de la declaración de los Derechos Humanos, dictada por los trabajadores y trabajadoras y movimientos sociales, que estén contra la separación de la humanidad en clases sociales.

Fundamentalmente adherimos a que esta declaración de los Derechos Humanos de nuevo género debe tener un carácter revolucionario.

No queremos dejar pasar por alto que apoyamos la condena a quienes propongan el bloqueo, como a los cómplices de estos genocidas.

Atentamente. Alejandra y Marcelo.

 

Devolución Víctor

Conclusiones de Victor C. Rocchi al taller de lectura 143. “El Bloqueo es un crimen de lesa humanidad”

Concuerdo que el bloqueo es un crimen de lesa humanidad.

Son innumerables los perjuicios en Salud, agricultura y alimentación, comunicaciones e informática, energía y minería y transporte, que ha tenido y continúa teniendo el pueblo cubano por este criminal acto.

Los repudios en la ONU no tienen efecto, por lo que, como lo plantea Fernando Buen Abad en este artículo, solo con la unión de todas las organizaciones de trabajadoras y trabajadores del mundo planteando un cambio social nuevo y replanteando una nueva Declaración de los Derechos Humanos con connotaciones verdaderamente democráticas, se podrá eliminar esta criminal guerra del imperio hacia los pueblos que quieren vivir independiente de sus designios capitalistas y lograr la solidaridad entre todos.

Víctor

Devolución Ana

 

Este artículo resulta muy interesante!!!

El bloqueo.... es sin duda un acto que atenta contra  la integridad de las personas y por ello  repudiable!

No ha sido posible combatirlo con argumentos lógicos esgrimidos por los organismos y organizaciones internacionales que dan respuestas ante estas arbitrariedades. 

Es indudable que la realidad política global actual exige otras definiciones.

El acuerdo  internacionalista de las bases para re fundar los Derechos Humanos de manera crítica parece una alternativa válida para esta realidad !!

Es  urgente  acciones qué terminen con la arbitrariedad del bloqueo!!

Es un tema que genera enojo y angustia! Sobre todo porque queda muy claro que los "dueños del poder" no están dispuestos a perderlo!!! Más cuándo  es tan claro que Cuba a pesar del bloqueo no tiene mortalidad infantil, tiene educación, salud y bienestar para su pueblo!!

Ana

Devolución Hilda

Si todos los años, y hacen ya más de veinte años, en la asamblea general de las Naciones Unidas se vota por el levantamiento del bloqueo y los Estados Unidos no lo hacen, entonces habría que quitarle el poder de veto a los Estados Unidos en esa asamblea. El bloqueo es un acto criminal y no debería ser impuesto por unos países poderosos sobre otros más débiles. Yo creo que está bien que se haga una nueva Declaración de los Derechos Humanos que condene a todos los bloqueos que hay en el mundo.

Hilda

Devolución Alicia y Maxi

En éste texto, Fernando Buen Abad da el paso completo: si los Estados Unidos califican al bloqueo económico, comercial y financiero, el más largo en la historia de la humanidad impuesto por ellos contra Cuba, como un simple “embargo”, dada su gravedad se enmarca en lo que se denomina lisa y llanamente “Bloqueo”, que significa cortar, cerrar e incomunicar con el exterior para lograr la rendición del pueblo cubano por la fuerza o por el hambre y llevarlo a claudicar de su decisión de ser soberano e independiente. Buen Abad define a ese Bloqueo como un “Delito de Lesa Humanidad” y que debe ser condenado y combatido desde una batalla política a nivel mundial. En general cuando queremos luchar contra una injusticia de este tipo, debemos ubicarnos conceptualmente en el lugar que corresponde para poder contar con la argumentación necesaria. Claramente un Bloqueo a Cuba o a cualquier otro pueblo del mundo no solamente es injusto, sino que es cruel e inhumano, y debe ser eliminado como factor de presión para imponer desde afuera políticas que no son aceptadas por los pueblos que lo padecen.  

Alicia y Maxi 

Grupo Bariloche de Solidaridad con Cuba, 06 de marzo de 2021 

 

 

 

 

 

diciembre 09, 2017

XIII° ENCUENTRO DE SOLIDARIDAD CON CUBA REGIONAL CAMILO CIENFUEGOS- Documento comisión N° 2

Agresión Mediática, ataques acústicos a diplomáticos de EEUU, etc.

En el marco del XIII Encuentro del Regional de Solidaridad con Cuba de la Patagonia “Camilo Cienfuegos”, que se llevó a cabo en la ciudad de San Carlos de Bariloche los días 8 y 9 de diciembre de 2017, queremos manifestar nuestro enérgico repudio a todo tipo de agresión ya sea radial, televisiva y mediante las redes sociales, que tengan como objetivo incitar al derrocamiento del orden constitucional libremente establecido por el hermano pueblo cubano. Como es de público conocimiento, se sabe que el principal mecanismo de agresión mediática orquestada por EEUU, es ejecutada por las diferentes instituciones contrarrevolucionarias, teniendo como único objetivo la de generar un quiebre interno en Cuba y de prestigio internacional de la revolución, creando así un aparato gigantesco de propaganda ideológica tendiente a modificar la forma de pensar del ciudadano cubano. Para ello cuentan con grandes fondos proporcionados por EEUU y los grupos contrarrevolucionarios cubanos dentro de las grandes corporaciones mediáticas.
Con el fin de sembrar el caos y la confusión interna, como ejemplo se puede mencionar la entrada en la isla de radios y canales de televisión invadiendo el espacio radioeléctrico cubano. Un tratamiento especial también se puede dar al reciente supuesto ataque acústico mencionado por EEUU en su embajada en la Habana. Investigaciones recientes llevados a cabo por científicos cubanos han demostrado que no existe sintomatología alguna que demuestre los supuestos ataques sónicos.
También desde el regional creemos que la agresión mediática también está diseñada para blindar la salida de información objetiva desde Cuba al mundo, y por otro lado facilitar el ingreso de información contrarrevolucionaria mediante las modernas tecnologías de difusión.
Considerando lo anteriormente expresado, desde la Regional “Camilo Cienfuegos” condenamos el accionar siempre destructivo del imperialismo y consideramos que no es más que otro elemento de bloqueo a Cuba. Por tal motivo desde el regional y a través de sus casas de amistad con Cuba, estaremos dispuestos a realizar todo tipo de acciones mediante emisiones radiales, charlas de difusión, proyección de videos debates, etc., tendientes a contrarrestar esta permanente y gigantesca agresión contra el hermano pueblo cubano.


Bariloche, 9 de diciembre de 2017

diciembre 04, 2017

Taller de lectura n° 105 - Persistiremos en la lucha antimperialista y en defensa de nuestra independencia

Persistiremos en la lucha antimperialista y en defensa de nuestra independencia
Discurso del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, bajo el tema “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, en la sede de las Naciones Unidas, Nueva York, el 1ro. de noviembre de 2017, tomado de http://www.cubavsbloqueo.cu.
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Persistiremos en la lucha antimperialista y en defensa de nuestra independencia
(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)
Señor Presidente;
Excelentísimos señores Representantes Permanentes;
Distinguidos delegados:
Ciudadanos norteamericanos y cubanos residentes en los Estados Unidos que se encuentran en esta sala:
Quisiera expresar al pueblo y gobierno de los Estados Unidos, al alcalde Bill De Blasio; al gobernador Andrew Cuomo y demás autoridades de Nueva York, así como a sus ciudadanos y muy especialmente a los familiares de las víctimas, las más sentidas condolencias en nombre del pueblo y gobierno cubanos, por el acto terrorista ocurrido en la tarde de ayer.
Expreso también sentidas condolencias a los pueblos y gobiernos de Argentina y Bélgica.
Señor Presidente:
Expreso la más enérgica condena a las declaraciones irrespetuosas, ofensivas e injerencistas de la Embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas contra Cuba y contra el gobierno cubano hace pocos minutos proferidas.
Le recuerdo que los Estados Unidos, donde se cometen flagrantes violaciones de los derechos humanos que suscitan profunda preocupación de la comunidad internacional, no tienen ni la más mínima autoridad moral para criticar a Cuba, un país pequeño, solidario, de amplia y reconocida trayectoria internacional; un pueblo noble, trabajador y amistoso.
Habla ella a nombre del Jefe de un imperio que es responsable de la mayor parte de las guerras que se libran hoy en el planeta y que asesinan inocentes, y es el factor decisivo de inestabilidad mundial y de gravísimas amenazas a la paz y a la seguridad internacional, pisoteando el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas que cínicamente ella acaba de invocar.
No han sido 55 años, señora Embajadora, se equivoca en su primera frase, han sido 26 de estas sesiones y más de un siglo del origen de los hechos que hoy se discuten.
Ella miente, usa el mismo estilo que prevalece hoy en la política estadounidense.  Todo empezó antes de que existiera, incluso, la Nación cubana.  Cuando el pueblo cubano por vez primera se alza en armas en 1868, ya se habían desatado los apetitos anexionistas y de dominación de lo que era y es hoy el imperialismo estadounidense.
En 1898, usando un pretexto —como caracteriza a la historia moderna de los Estados Unidos—: la voladura del buque Maine en puerto cubano, entraron como aliados de las fuerzas independentistas cubanas y ocuparon el país después como invasores, impusieron la Enmienda Platt, cercenaron la independencia y la soberanía de Cuba; tres ocupaciones militares realizaron, impusieron 60 años de dominio absoluto que terminó el Primero de Enero de 1959 con la entrada del Ejército Rebelde en La Habana y el triunfo de la Revolución Cubana, que hasta hoy libra las mismas luchas que inspiraron a nuestro pueblo hace más de 100 años (Aplausos).
Ella miente, ha usado una frase, supuestamente atribuyendo a una fuente cubana una afirmación sobre la llamada Crisis de Octubre o de los Misiles, que invito a que diga su fuente, a que diga su autor, a que presente evidencias.  Parece un twit de los que proliferan en este país en estos tiempos de odio, división y política sucia (Aplausos).
Al triunfo de la Revolución Cubana, el gobierno de los Estados Unidos fijó como objetivo el cambio de régimen.  No es nueva la política enunciada por el presidente Trump el 16 de junio, es la misma política, es una vieja política anclada en el pasado.
Mencionó ella al ilustre embajador norteamericano Adlai Stevenson.  Se olvidó de comentar que fue él a quien correspondió el triste deber, engañado por su gobierno, de mostrar, en una sesión del Consejo de Seguridad, fotos de supuestos aviones cubanos, realmente estadounidenses, con el emblema de la Fuerza Aérea Cubana, que el 15 de abril bombardearon la ciudad de La Habana, provocaron numerosas bajas y fue entonces el preludio del ataque de la invasión de Playa Girón o Bahía de Cochinos.
Esos bombardeos y la mentira involuntaria del embajador Stevenson, quien había sido engañado por su gobierno, se produjeron, incluso, antes de la declaración del carácter socialista de la Revolución Cubana.  Esos bombardeos fueron anteriores a la declaración del carácter socialista de nuestra Revolución.
Ha hablado de la Crisis de Octubre.
Se habla en estos días del asesinato del presidente Kennedy y la desclasificación de documentos.  Ha sido ocultada al pueblo de los Estados Unidos la verdad por demasiado tiempo.  Desclasifíquese todo.
Pero si ella quiere hablar de estos temas, le sugiero que lea el libro Entrenado para asesinar a Castro, del agente de la CIA Veciana, que cuenta allí de su encuentro con el agente de la CIA David Phillips y con Lee Harvey Oswald, en Dallas, en la tercera semana de septiembre de 1963.
Ha sido una historia de mentiras y agresiones: la Operación Northwoods, la Operación Mangosta.  Acaba de desclasificarse la información de que en ese momento los Estados Unidos tenían preparados 261 000 soldados listos para una invasión directa a Cuba.  Funcionaba en la Florida la base de la CIA más grande de la historia hasta ese momento, con más de 700 oficiales, y hasta la creación de aquella base de la CIA, aún mayor, en Saigón.
Usa ella el estilo del juicio a Alicia en el país de las maravillas: sentencia primero, el juicio después.
Hablo por mi pueblo, y hablo también por los que no pueden llamar al presidente Trump y a la Embajadora de los Estados Unidos por sus nombres, pero sienten y piensan como yo.  Al menos ha reconocido ella el absoluto aislamiento de los Estados Unidos en esta sala y en este mundo.  ¡Están solos en el tema del bloqueo a Cuba! (Aplausos.)  Ignora ella el peso de la verdad, subestima la fuerza de una idea justa en el fondo de una cueva, más poderosa que un ejército, como decía José Martí, quien escribió llevando en su pecho, en carta inconclusa, la siguiente frase:  “Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber (...), de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.”
Embajadora, todo empezó hace mucho más que 26 años, muchísimo más que 55 años.  Junto a la agresión militar, la fabricación de pretextos, los planes  para una invasión directa,  las medidas de asfixia de nuestra economía, el terrorismo de Estado, la desestabilización y la subversión, se propusieron —y cito el memorándum infame del subsecretario de Estado Lester Mallory, firmado el 6 de abril de 1960— “…provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria (...), negándole a Cuba dinero y suministros, con el fin de reducir los salarios nominales y reales.  Con el objetivo de “provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”, fue creado el bloqueo contra Cuba.
Sin embargo, cuando el presidente Raúl Castro Ruz y el presidente Barack Obama realizaron aquellos sorpresivos y esperanzadores anuncios del 17 de diciembre de 2014, el presidente Obama, calificó el bloqueo como fracasado y obsoleto, ineficaz respecto a sus objetivos, causante de daños al pueblo cubano y de aislamiento al gobierno de los Estados Unidos.  Después lo describió como inútil para hacer avanzar los intereses estadounidenses; fallido, sin sentido, inviable y una carga para los ciudadanos, lo calificó.
Pero nunca se reconoció al bloqueo como una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de los cubanos, lo que omitió cínicamente la Embajadora de los Estados Unidos hace unas horas; ni se reconoció a este como un quebrantamiento del Derecho Internacional o un acto de genocidio, según la Convención de Ginebra; ni se renunció a sus fines de avasallamiento de nuestro pueblo. No obstante, el Presidente de los Estados Unidos entonces declaró reiteradamente su decisión de emplear sus facultades ejecutivas y de trabajar con el Congreso para levantar el bloqueo.
Un reflejo práctico de esta voluntad fue el voto en abstención de los Estados Unidos, en 2016, de esta resolución, sobre lo que la Embajadora de Estados Unidos acaba de burlarse.
En este periodo, se produjeron progresos sustanciales en materia de relaciones diplomáticas, diálogo y cooperación en áreas de mutuo interés y beneficio; pero el bloqueo, en estos dos años pasados, en todo lo fundamental, se mantuvo, aunque se adoptaron algunas decisiones ejecutivas que modificaron su aplicación de forma muy limitada, pero en la dirección positiva.  Fue significativa la forma en que, dentro de la prohibición legislativa de viajar a Cuba, que constituye una violación de los derechos y las libertades civiles de los ciudadanos estadounidenses —que ella tampoco menciona—, sin embargo, se expandió el uso de las licencias de viajes.  Se alcanzaron también resultados tangibles en materia de cooperación bilateral, en beneficio mutuo, en ámbitos tan importantes como el del enfrentamiento al terrorismo, al narcotráfico o al crimen digital.
Señor Presidente:
El pasado 16 de junio el presidente Donald Trump proclamó al bloqueo como un eje fundamental de su política anticubana y anunció un grupo de medidas dirigidas a su endurecimiento.
En un discurso anticuado y hostil, propio de la  Guerra Fría, y ante un auditorio compuesto, entre otros, por rancios batistianos, anexionistas y terroristas, el gobernante estadounidense retomó gastadas alegaciones sobre supuestas violaciones de los derechos humanos en Cuba para justificar el fortalecimiento del bloqueo.  En este podio se ha escuchado esta mañana a su eco, a su caja de resonancia.
El presidente Trump no tiene la menor autoridad moral para cuestionar a Cuba.  Preside un gobierno de millonarios destinado a aplicar medidas salvajes contra las familias de menos ingresos y los pobres de este país, las minorías y los inmigrantes. Sigue un programa que alienta el odio y la división. Pregona un peligroso excepcionalismo y supremacismo, disfrazado de patriotismo, que provocará más violencia.  Ignora la voluntad de los electores: dos tercios de los estadounidenses y también de los cubanos residentes en los Estados Unidos apoyan el fin del bloqueo.
Las políticas vigentes en los Estados Unidos dañan a los ciudadanos, impera la corrupción de la política, secuestrada por los llamados “intereses especiales”, es decir, los intereses y el dinero, corporativos; la falta de garantías de educación, salud y seguridad social, las restricciones a la sindicalización y la discriminación terrible de género.
Merecen condena el uso de la tortura, el asesinato de afroamericanos por la policía, las muertes de civiles por sus tropas, el uso indiscriminado y racialmente diferenciado de la pena de muerte, el asesinato, la represión y vigilancia policial de inmigrantes, la separación de familias y la detención o deportación de menores y las medidas brutales con que amenaza a los hijos de inmigrantes ilegales que crecieron y se educaron en los Estados Unidos.

Es el gobierno que perdió el voto  popular.
La Embajadora de los Estados Unidos nos ha expresado su sueño. Yo prefiero repetir el de Martin Luther King, cuando dijo: Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo.  Todos los hombres son creados iguales.  Que repique la libertad (Aplausos).
Ha venido a decirnos que ella reconoce que el futuro de la Isla descansa en las manos del pueblo cubano.  Miente rotundamente, jamás fue así en toda la historia.  Es la historia del intento de la dominación y la hegemonía sobre Cuba.
La política anunciada, se propone retrotraer las relaciones a un pasado de confrontación para satisfacer espurios intereses de círculos extremistas de la derecha estadounidense y de una frustrada y envejecida minoría de origen cubano en la Florida.
El “Memorando Presidencial estableciendo la política hacia Cuba, incluye, entre otras medidas, nuevas prohibiciones a las relaciones económicas, comerciales y financieras de compañías estadounidenses con empresas cubanas.  Restringe adicionalmente la libertad de viajar de los ciudadanos estadounidenses con la eliminación de los viajes individuales en la categoría de intercambios llamados “pueblo a pueblo”, y medidas de vigilancia sobre el resto de los visitantes de ese país.
En las últimas semanas, el presidente Donald Trump ha reiterado en cuatro ocasiones diferentes, (incluyendo ante esta Asamblea el pasado mes de septiembre,) que su gobierno no levantará el bloqueo a Cuba a menos que esta realice cambios en su ordenamiento interno.
Reafirmo hoy que Cuba jamás aceptará condicionamientos ni imposiciones y le recordamos al Presidente y a su Embajadora que este enfoque, aplicado por una decena de sus predecesores, nunca ha funcionado ni va a funcionar.  Será uno más en la cuenta de una política anclada en el pasado.
Más recientemente, con el pretexto de las afecciones a la salud de algunos diplomáticos en La Habana, sin que exista la menor evidencia sobre su causa y origen    —porque mienten cuando hablan de ataques o incidentes—, ni resultados de las investigaciones en curso, el gobierno de los Estados Unidos adoptó nuevas medidas de naturaleza política contra Cuba, que profundizan el bloqueo y afectan las relaciones bilaterales en su conjunto.
Entre ellas, suspendió la emisión de visas de viajeros y emigrantes cubanos en su Consulado en La Habana, lo que perjudica el derecho de los ciudadanos a viajar libremente y visitar por periodos breves ese país, como han hecho este año más de 163 000 cubanos, o dificulta seriamente la reunificación familiar de otros bajo el acuerdo bilateral de conceder no menos de 20 000 visas anuales de inmigrantes.  La exigencia de una entrevista presencial a los viajeros de Cuba en los consulados estadounidenses en terceros países, y a los emigrantes en la sección consular estadounidense en Bogotá, encarecerá  enormemente los trámites y los hará inviables para una buena parte de ellos.  ¿Dónde están sus derechos en el discurso de los Estados Unidos?
No hay forma de justificar que se dañe a las personas y a las familias para intentar alcanzar objetivos políticos contra el orden constitucional en Cuba.
El gobierno estadounidense, con el propósito político de limitar los viajes y dañar el turismo internacional a Cuba, también emitió una infundada y absolutamente mendaz advertencia a los ciudadanos estadounidenses para que eviten visitar nuestro país.
Mediante la injustificada expulsión del personal de nuestro Consulado General en Washington, único en los Estados Unidos, ha limitado gravemente la capacidad de este para proveer servicios a los viajeros estadounidenses y especialmente a los cubanos residentes aquí, quienes tienen absoluto derecho a visitar y relacionarse con normalidad con su nación.
Igualmente, redujo de manera arbitraria e infundada el personal de nuestra Embajada, lo que ha provocado, entre otras consecuencias, el desmantelamiento de su Oficina Económico-Comercial, con el avieso propósito político de privar de interlocución al sector empresarial estadounidense, genuinamente interesado en explorar las oportunidades de negocios existentes aun dentro del marco restrictivo de las regulaciones del bloqueo.
No sorprende tampoco, con lo que ha dicho la señora Embajadora aquí, ni antes sus líderes, que el Presidente de los Estados Unidos no tome en cuenta el apoyo internacional unánime a los progresos que ahora revierte, ni el similar reclamo al cese inmediato, total e incondicional del bloqueo.
Señor Presidente:
Como expresó el presidente Raúl Castro Ruz, el 14 de julio pasado, “reafirmamos que cualquier estrategia que pretenda destruir a la Revolución, ya sea mediante la coerción y las presiones o recurriendo a métodos sutiles, fracasará.  [...]  Cuba tiene la voluntad de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad y el respeto a la soberanía y la independencia de nuestro país, y de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común con el gobierno norteamericano.
“Cuba y Estados Unidos pueden cooperar y convivir, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambos países y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia [...]  o que negocie sus principios o acepte condicionamientos de ningún tipo, como no lo hemos hecho nunca en la historia de la Revolución.”  Fin de la cita (Aplausos).
Señor Presidente:
Cuba presenta hoy por vigésima sexta ocasión consecutiva ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el proyecto de resolución (titulado) “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
En la actual coyuntura, este texto cobra especial relevancia frente al retroceso que significan las acciones del nuevo gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.
El bloqueo constituye el mayor obstáculo para el desarrollo económico y social del país y para la implementación del Plan Nacional, en línea con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.  Es el principal escollo para el desarrollo de las relaciones económicas, comerciales y financieras de Cuba con los Estados Unidos y el resto del mundo.
Según los cálculos realizados de forma rigurosa por instituciones cubanas, el bloqueo causó, en el año transcurrido desde abril de 2016 hasta abril de 2017, pérdidas a la economía cubana en el orden de 4 305 millones de dólares.
Esa cifra  es  alrededor del doble de lo que se necesitaría como inversión extranjera directa anual para que la economía cubana pueda avanzar  sustancialmente hacia el desarrollo.
Los daños acumulados alcanzan la enorme cifra de 822 280 millones de dólares, calculados tomando en cuenta la depreciación del oro.  A precios corrientes, equivalen a 130 178 millones de dólares.
Decenas de bancos de terceros países han sido afectados en el último periodo por la extrema y tenaz persecución de las transacciones financieras cubanas.
El bloqueo es contrario al Derecho Internacional y su aplicación agresivamente extraterritorial daña la soberanía de todos los Estados. También lesiona los intereses económicos y empresariales en todas las latitudes.
Señor Presidente:
La Embajadora de los Estados Unidos omitió mencionar que el bloqueo constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de las cubanas y  cubanos y califica como acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948.  Es también un obstáculo para la cooperación internacional que Cuba brinda en áreas humanitarias a 81  países del Sur.
Resultan incalculables los daños humanos que ha producido la aplicación de esta política.  No hay familia cubana ni servicio social en Cuba que no sufra las privaciones y consecuencias del bloqueo.  La emigración cubana sufre también discriminación y perjuicios.
Durante el último año, la empresa cubana importadora y exportadora de productos médicos, Medicuba S.A., realizó solicitudes para comprar insumos a 18 compañías estadounidenses que rehusaron o nunca respondieron.
Otras, como la corporación estadounidense Promega, reconocida por la elaboración de kits de diagnósticos para determinar la carga viral en pacientes portadores de VIH-SIDA, hepatitis C o patologías renales, se negó en junio de 2017 a vender sus productos a Medicuba S.A, alegando que el Departamento del Tesoro mantiene sanciones comerciales que prohíben la venta de sus productos a la Isla.
En esa propia fecha, y con el mismo argumento, se recibió la negativa para el suministro a Cuba por parte de la compañía New England Biolabs Inc., que comercializa una amplia gama de enzimas, como la Proteinasa K, que es un reactivo que permite diagnosticar enfermedades virales como el dengue, el zika y el chikungunya, así como otras enzimas con múltiples usos para el diagnóstico de malformaciones congénitas de los fetos y para determinar la compatibilidad que existe entre los donantes de órganos y los pacientes que van a ser trasplantados de riñón, médula ósea, hígado, entre otros.
Con el mismo argumento esa compañía se negó a realizar suministros de naturaleza totalmente humanitaria a Cuba.
En abril de 2017, el proveedor alemán Eckert & Ziegler Radiopharma Gmbh se negó a la misma compañía médica cubana el Generador Ge-68/Ga-68, con sus componentes, el cual es un equipo empleado en el diagnóstico del cáncer de próstata. Según la compañía, no era posible suministrar el producto directamente a Cuba, ni tampoco a través de un tercer país, pues el bloqueo lo impide.
El servicio de cardiología del Hospital Clínico Quirúrgico “Hermanos Ameijeiras”, necesita imperiosamente un dispositivo de asistencia circulatoria para poder tratar el shock de origen cardiaco, la cardiología intervencio¬nista y para la electrofisiología, que permita la recuperación de fallos cardíacos y la prolongación de la vida del paciente.
La compañía estadounidense Abiomed, líder en el mercado mundial en esos productos, cuenta con el sistema Impella, ideal para tratar esas afecciones.  En septiembre de 2016 y en febrero de 2017, la empresa MEDICUBA S.A., contactó a dicha compañía a fin de estudiar la posibilidad de incorporar el producto al sistema de Salud en Cuba, la cual hasta este minuto ha rehusado responder.
Señor Presidente:
Agradecemos profundamente a todos los gobiernos y pueblos, parlamentos, fuerzas políticas y movimientos sociales, representantes de la sociedad civil, organizaciones internacionales y regionales que han contribuido con su voz y su voto, año tras año, a fundamentar la justeza y la urgencia de la abolición del bloqueo.
Extendemos también nuestra gratitud a la amplia mayoría del pueblo estadounidense por su apoyo a este loable propósito.
Ofende a la conciencia de la humanidad que la Embajadora de los Estados Unidos se haya referido de esa manera injerencista e inaceptable al gobierno bolivariano de Venezuela.  Ofende al heroico pueblo venezolano, a su unión cívico-militar, al gobierno bolivariano y chavista, encabezado por el presidente Nicolás Maduro Moros.
Miente el gobierno de los Estados Unidos cuando declara a Venezuela una amenaza a su seguridad nacional, que es, curiosamente, la primera reserva certificada de hidrocarburos en el planeta.
Como escribió El Libertador Simón Bolívar, “… los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar de miseria la América en nombre de la libertad”.  Le respondo a la Embajadora con las palabras de Bolívar.
Estamos en medio de un limpio y constitucional proceso electoral en Cuba, donde no se compran escaños ni prevalen intereses especiales, donde no hay campañas mendaces donde manda el dinero; elecciones en las que no se manipula la voluntad de los electores; elecciones en las que no se atiza la división y el odio.
Señor Presidente:
Encomiamos muy especialmente a todos los que han expresado  preocupación y rechazo por las medidas coercitivas anunciadas por el actual gobierno estadounidense.
El pueblo cubano no renunciará jamás a construir una Nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible (Aplausos).
Persistiremos, con el consenso de nuestro pueblo y especialmente el compromiso patriótico de los cubanos más jóvenes, en la lucha antimperialista y en defensa de nuestra independencia, por la que ya han caído decenas de miles de cubanos y hemos corrido los mayores riesgos, como demostramos en Playa Girón y frente a todas las amenazas. 
Guardaremos eterna lealtad al legado de José Martí y de Fidel Castro Ruz (Aplausos).
Señor Presidente;
Distinguidos representantes permanentes;
Estimadas delegadas y delegados:
Nuestro pueblo sigue con esperanza este debate. En su nombre, les solicito votar a favor del proyecto de resolución A/72/L.30, “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
Muchas gracias (Aplausos prolongados)

Exclamaciones de: “’Viva Cuba!”  “Cuba sí, bloqueo no!”